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Un solo Rey

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Cuando se celebró el Mundial de Fútbol en 1970 en México, tuve la oportunidad de verlo por televisión en blanco y negro. Tenía solo siete años y mi memoria guarda recuerdos imborrables.

En ese año, la selección de Brasil que jugó ese Mundial hizo que me apasionara por el fútbol; ese evento me cautivó. Me aprendí su alineación y en mi habitación tenía afiches y fotos. No me cansaba de ver sus goles, las celebraciones y leer cuanta noticia sobre el tema. Ese Mundial y su Rey me conquistaron para siempre.

Entonces fueron transcurriendo los años 70 y era extraño que una niña jugara un popular juego que llamábamos “la piña”. Consistía en que en medio de dos árboles que hacían de arco se colocaba un portero y regateábamos a los demás hasta hacer gol; el que lo hiciera lo reemplazaba y así nos íbamos turnando; nunca había ganador, el objetivo era hacer goles. Aún era más extraña la presencia de adolescentes mujeres en los estadios de fútbol, se nos podía catalogar como poco femeninas; sin embargo, asistía con las muchachas que trabajaban haciendo el servicio en la casa, eran fanáticas también. Era yo quien las acompañaba, no ellas a mí. Gracias a Dios me daban permiso para asistir. Tanto me gustaba, que gané algunas boletas que rifaba una emisora local en concursos de conocimiento, cuando se trataba de partidos llamados clásicos.

La verdad es que mi adolescencia fue muy divertida esperando los domingos para ir a fútbol o escuchar las transmisiones de la radio.

Por ello, ya adulta, sigue siendo extraño que a una señora casada le guste el fútbol, siga viendo los partidos europeos y colombianos por televisión y tenga el mismo comportamiento de un señor futbolero, es decir, a quien no le gusta que lo interrumpan cuando ve un juego, hace comentarios y análisis, lee noticias deportivas y está actualizado respecto a este deporte. No es para sorprenderse, porque si hay que buscar a un culpable en mi caso, se llama Pelé y su magia para jugar al fútbol. No es necesario repetir sus logros o récords, de ellos habla la historia deportiva, pero sí quiero afirmar que, al contrario de las monarquías que van nombrando herederos, en la del fútbol no ocurre así. Hubo un solo Rey y lo será por siempre: Edson Arantes do Nascimento, Pelé.

Que su alma descanse en paz.

Margarita Correa Gómez.

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