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Carta a los niños
A todos los peques de cero a seis años que empiezan la escuela estos días. En la escuela os esperamos con los brazos bien abiertos y con las mejores y más grandes de nuestras sonrisas: no tengáis miedo, vuestra escuela (porque es vuestra) siempre será un sitio seguro donde vuestras profes, que os queremos, haremos un buen período de adaptación con abrazos y besos cuando estéis tristes y lo necesitéis.
Este curso nadie se va a quedar atrás, todas las actividades están planificadas con tiempo para que podáis seguir creciendo y aprendiendo de la forma más segura. Para ello, hemos estado trabajando todos estos meses pasados.
Como cada año, usaremos nuestro superpoder creativo para invitaros a experimentar miles de sensaciones nuevas, os acompañaremos cuando vuestras emociones se desborden y os guiaremos para que vosotros mismos cojáis las riendas de la situación.
Juntos llenaremos el aula de colores, música, arte, experimentos, ilusión, teatros, cuentos y un largo etcétera que tenemos preparado para pasarlo en grande y aprender muchísimo.
La educación no es solo un trasvase de conocimientos, al igual que las escuelas infantiles no son solo guarderías donde los niños van únicamente a socializar. La educación es mucho más, en las escuelas y colegios se estimula a los niños para que desarrollen por sí mismos su formación intelectual, moral y afectiva y se fomenta su autonomía personal, entre otras cosas.
Realmente la educación es fascinante, prepara a los niños del presente para ser los adultos del futuro, y todo esto sin dejar de disfrutar el momento.
Los niños de cero a seis años sois muy importantes y aunque a veces parezca que los que mandan no os tienen en cuenta, la ciencia sostiene que vuestra educación es de las más importantes, por vuestra capacidad de aprender.
Mucho ánimo este año, podréis con todo y si no podéis vuestras profes estaremos cerca para ayudaros cuando lo necesitéis.
Paz Jurado, maestra de educación infantil.
La única salida
El combustible del conflicto colombiano es el narcotráfico. Esta es una verdad irrefutable admitida aun por los sectores más retardatarios. Si se lograra eliminar, el país florecería de inmediato al cesar la violencia, la corrupción y el atraso derivados de este fenómeno. La solución la tienen clara todos los estudiosos del tema y es admitir que un sector de la población, a través de toda la historia, usa psicotrópicos y paga por ellos. Esto es un mercado imposible de eliminar como lo quisieran algunos influidos por ideas religiosas o autoritarias. Consumir alcohol, cocaína u otra sustancia es un derecho del ser humano que, al tener consecuencias negativas personales y sociales, debe ser regulado. Ese control es tarea del Estado y por eso, al igual que con el alcohol, se deben controlar todas las etapas del proceso: el diseño de la sustancia, su producción y comercialización. El consumo de sustancias es un problema de salud y como tal debe ser tratado.
Se hace urgente arrebatarles el negocio de las sustancias ilícitas a las mafias que nos bañan en sangre. Se les quitaría el dinero y su poder corruptor a la par que se beneficia al Estado y a los consumidores con el control de calidad. Los ejemplos exitosos en el mundo entero sobre esta regulación estatal son evidencia suficiente para cambiar el rumbo de un país que deja matar a sus jóvenes por una guerra inútil impuesta por un gobierno corrupto y de doble moral como es el de Estados Unidos. Este es un buen momento para la desobediencia frente al amo gringo y el argumento de que si ellos no aceptan es imposible la regulación se desmorona con la ola de legalización que se está dando en ese país. Argüir, como lo hace el Gobierno, que la fumigación es la salida es mentirle al país y negarle al enfermo la terapia correcta.
Luis Alberto Tello Cerón
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