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De nuevo intento hacerles llegar mi humilde opinión como un asiduo lector de tan prestigioso periódico, con respecto a la actitud ambigua que vienen sosteniendo desde hace mucho tiempo, por no decir que desde el comienzo, en que se empezaron a tocar cotidianamente temas alrededor de la importancia de la naturaleza y su protección.
Digo ambigüedad porque es muy notoria la doble actitud por parte de la posición editorial, y diría que en general, del periódico, sobre los temas ambientales y el ambientalismo que de ellas se desprende. Las visibilizan, pero al mismo tiempo descalifican la crítica.
Me llamo Octavio Cruz González, me identifico con la C.C. 16.604.480, mi profesión es agrónomo y mi actividad es la de agricultor desempleado: estos datos para el Dr. Ramiro Bejarano, para que constate que no tengo contratos con el Estado ni con nadie, y aun así me catalogo como ambientalista extremo, como ahora se intenta macartizar o desligitimar a todos los que pensamos que los argumentos que esgrime el Dr. Bejarano para descalificarnos son un honor y no un demérito.
Precisamente el desarrollo, como lo venimos aplicando, es lo que está acabando con el planeta, el sistema que se está aplicando como base del desarrollo, el capitalismo salvaje, es lo que nos tiene a las puertas del apocalipsis ambiental y del fin de la existencia de casi todas las especies, incluyéndonos.
Opino (y creo que hablo por todos los que nos estamos expresando para que exista un punto final a esta explotación salvaje de la naturaleza) que no necesitamos volver a la edad de piedra o algo por el estilo: lo que se exige es respeto al conocimiento que ya ha adquirido el hombre sobre el tema y la aplicación de los correctivos que detengan este desangre de especies y de vidas.
No siendo otro el motivo, me suscribo.
Octavio Cruz. Bogotá.
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