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Una queja

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Fue para mí bastante desafortunado el empalme Aires-LAN, que ingenuamente imaginé como una nueva etapa de renovación de la calidad en el servicio.

El día 12 de diciembre de 2011 compré unos tiquetes Medellín-Bogotá-Medellín en la página web de la aerolínea LAN a nombre de mi hijo David Duque Henao, quien vive Medellín. Hice el pago con tarjeta débito Davivienda y los tiquetes electrónicos no llegaron. Comienza el vía crucis. Mi hijo llama a la oficina de LAN en Medellín, donde requieren la constancia de pago. La enviamos, pero no fue aceptada, pues exigían el extracto bancario. Resulta que éste no tiene el logo de Davivienda. Lo enviamos con logo, pero tampoco es suficiente. Una semana después, cuando este asunto va de marrón a oscuro, me dirijo a Davivienda, oficina Pablo Sexto en Bogotá, donde radico una reclamación. Finalmente, ese día en la noche mi hijo me informa que le han llegado los tiquetes electrónicos. Valga decir que la empresa LAN, a través de sus empleados, que fueron distintos cada vez que mi hijo llamó telefónicamente, nunca mostró el menor sonrojo por lo que nos estaba pasando. Simplemente se limitaron a recibir la queja y a declarar que había que esperar. Lo sucedido mina totalmente mi confianza en los pagos electrónicos a la empresa LAN. Hubiera esperado de ésta que en un acto de vergüenza institucional hubiera redactado un mensaje de desagravio al cliente. Mi Navidad hubiera sido más feliz sin este enojoso incidente.

Alfredo Duque García. Bogotá.

Nóminas paralelas de Bogotá

Una de las mayores falencias de la administración saliente de Samuel Moreno fue la forma como se manejaron las nóminas en las distintas entidades del Distrito. Se creería que un gobierno de izquierda aplicaría unos de sus postulados más significativos como lo es el principio de la igualdad y, en este caso, la igualdad de oportunidades para acceder a un cargo público.

Pero no fue así, el común denominador fueron las nóminas paralelas donde los contratos de prestación de servicios, especialmente las cooperativas de trabajo asociado, las empresas temporales, los supernumerarios y otras formas solapadas de contratación laboral en una relación de ocho funcionarios de nómina paralela y dos de carrera administrativa, cuyas vinculaciones obedecen a “pactos de gobernabilidad política” e intereses personales opacaron la posibilidad de una gestión pública laboral más democrática que buscara el interés general sobre intereses la mayoría de veces partidistas.

Jorge Buitrago Puentes. Bogotá.

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