Voto premio o castigo

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En octubre 27 la democracia nos invita a elegir gobernantes municipales y regionales. Es la oportunidad para refrescar la democracia en su base, utilizando el voto para premiar o castigar. El buen ciudadano ejerce responsablemente su voto. La indiferencia y la abstención, originadas en la desesperanza que se genera al ver la captura de servidores públicos que incumplieron su juramento, solo favorecen a los carteles de la corrupción. Votemos por los candidatos más preparados, con vocación de servicio público y de comprobada solvencia moral; si elegimos gobernantes ineptos o corruptos seremos cómplices.

Nuestra Constitución (art. 95) señala que “la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla… son deberes de los ciudadanos: respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios, obrar conforme al principio de solidaridad social, defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica; participar en la vida política, cívica y comunitaria del país, y propender por el logro y mantenimiento de la paz…”.

A lo largo de 2019, las imágenes de alcaldes y otros funcionarios capturados (gobernadores, magistrados, alcaldes, concejales, congresistas, oficiales del Ejército y la Policía, contralores…) por la comisión de delitos en sus actuaciones administrativas y faltas éticas en el ejercicio de sus funciones (peculados, cohechos, concusiones, interés ilícito en celebración de contratos, celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales, conciertos para delinquir y falsedad en documentos) sugieren la responsabilidad que tenemos con las elecciones venideras.

Colombia padece un ambiente muy tenso, irresponsablemente polarizado por algunos dirigentes. Hay personas que no ven nada positivo, no hacen el esfuerzo de contribuir a solucionar las dificultades. Con personas tóxicas y resentidas no progresa una familia, una empresa, un país…

Tenemos una inmensa responsabilidad que nos obliga a participar acorde con nuestra conciencia, no a intereses particulares motivados por el odio, el sectarismo, la desinformación, la mezquindad… Si elegimos a gente corrupta o inepta, nos equivocaremos durante cuatro años; con ellos no hay futuro, no se fortalece la democracia, no se derrota la pobreza ni mejora la economía.

Es frecuente escuchar que no hay por quién votar, que todos son iguales. Gente buena y preparada hay en todos los partidos, regiones, razas, religiones… abstenernos de votar es lo que más les conviene a las organizaciones delincuenciales y corruptas, que aprovechan las dignidades de la democracia para enriquecerse con ellas.

Ómar Flórez Vélez, exalcalde de Medellín.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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