Publicidad

Lo que vi…

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

No es prevención ni mucho menos. Los árbitros paraguayos siempre, y no de ahora con Amarilla y Torres, cometieron graves errores en contra de selecciones y equipos de Colombia.

Quisiera recordar a un tal juez Escobar y un jugador Cáceres, quien de paso se llevó sin actuar cinco mil dolares, cuando decía ser jugador y dejó al Boca de Cali esperándolo.

Por supuesto que lo pasado pasó, pero sería bueno que de una vez por todas, alguien en la Federación de Fútbol o en la misma Dimayor, si les da temor, enviaran sutilmente un mensaje al señor Léoz, tan amigo, dice él de Colombia, para que llame la atención a los jueces paraguayos de hoy o al menos interceda ante la Comisión Arbitral para evitar el nombramiento de ellos en futuras participaciones de nuestros representante.

Si no se hace desde ya, seguramente en la Copa Libertadores de América tendremos a los jueces Amarilla y Torres, quienes al igual que el brasileño Simon han sido suspendidos por deficiencias en el manejo de partidos en sus propias ligas.

Es cuestión, señor Luis Bedoya y compañía, de poner la cara y hacerse valer en los reclamos y no ser simplemente invitados de piedra a cuanta ceremonia se le ocurre a la Confederación Suramericana de Fútbol.

La lluvia

Con el invierno y según pronósticos de su permanencia en los próximos tres meses, es bueno que la Dimayor se prepare para medidas, como puede ser la suspensión o aplazamientos de juegos. El segundo tiempo de Cali-Pereira y lo mismo en la complementaria del Pereira-Quindío, no debieron jugarse. El estado de las gramillas era un atentado contra el fútbol mismo y un riesgo alto para la integridad de los futbolistas. Jugar por jugar o para cumplir un compromiso televisivo no debería estar por encima de los intereses de quienes van a los estadios y de los mismos jugadores.

Hablando de Pereira, no ganó un sólo partido y sólo consiguió nueve empates y nueve derrotas en el presente campeonato. Es una voz de alerta para la temporada de 2011. Si lograron eludir el descenso este año, siguiendo por un camino similar al presente, no sería sorpresa si abandonara la categoría. Allí es donde los dirigentes, de una vez, deben intentar montar un equipo serio y competitivo. lo cual no resulta fácil, aunque es necesario aguzar el ingenio para lograrlo o será el próximo descendido.

Definitivamente, el regreso de Ómar Pérez y Sergio Otálvaro le dan al Independiente Santa Fe otra dimensión. Su presencia permitió una victoria amplia ante el Atlético Huila por tres goles a cero y aseguró al menos ser cabeza de un cuadrangular. Con Pérez gana el equipo pausa, salida clara e inteligencia para descongestionar la zona, habitualmente, poblada de volantes de uno y otro lado. Con Otálvaro se gana en profundidad, apoyo y salida por zona derecha.

Y el mensaje para el técnico Néstor Otero es simple, a los delanteros hay que exigirles goles. La mala suerte, recurrente disculpa, se vence, con movilidad, desmarque, sacrificio y estar en la zona de gol. Ya al menos Nazarit y Seijas parecen haber captado la necesidad de responder a su oficio de delanteros.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido