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NADIE PUDO IMAGINAR HACE 20 años lo que pasó al recibir este 2009, cuando en la mayoría de ciudades y pueblos de Colombia no se dispararon voladores, ni se elevaron globos, ni hubo niños quemados.
Esta es la única época del año con dos días sin los periódicos habituales, cuando la gente en vacaciones tiene más tiempo para leer y buscar opiniones y conceptos. Pero también hubo descanso de los grandes hechos que nos saturaban. El Presidente se fue para El Ubérrimo, Íngrid se bajó del avión francés, las bancadas de congresistas continuaron privadamente sus dispersiones y reagrupamientos, las Farc acorraladas han cambiado las bombas por disparos de internet. A los periodistas quedan los hechos inmediatos e insólitos de la crónica roja y el recurso de amplificar cualquier tontería de la farándula o el entretenimiento.
Con el nuevo año ha entrado en firme el terrorismo económico por la crisis financiera mundial y por las crisis de las pirámides en desplome. Frente a ese tipo de terror, los pastusos dieron el ejemplo al dar a su carnaval de negros y blancos un principal objetivo: burlarse de sí mismos por su ingenuidad de víctimas de los que inventaron la forma de ganarse la vida sin trabajar. Otros que se han burlado con humor de los peligros son los antioqueños, que han convertido el famoso cementerio de San Pedro en centro de cultura, encaminado a familiarizar a la juventud con el sentido humano de la muerte. Lo primero que hicieron fue darle vacaciones a La Pelona.
Al avanzar el año y hacer el resumen de la actualidad, lo sorprendente es que fueron pocos los niños quemados, enorme el avance en eliminar la pólvora como diversión obligada y un número de accidentes de tránsito inferior al de años anteriores. De manera que podemos regresar tranquilos y descansados a la normalidad de la política, las reelecciones, las corrupciones y la guerra eterna del narcoterrorismo. Y buscar las novedades por los lados del presidente negro en la Casa Blanca o en otras guerras de nunca acabar, como la de Gaza.