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El editorial del diario El Espectador, del 26 de abril de 2020, es una invitación a la construcción de forzosos consensos políticos en Colombia, en el contexto de una pandemia que puso al mundo, y en particular a Colombia, contra la pared.
La petición o sugerencia, que se desprende de la postura asumida por el diario bogotano, si bien es plausible, choca contra una realidad incontrastable: el país deviene, desde 2002, en un constante enfrentamiento político e ideológico, fruto de la histórica captura del Estado por parte de una élite económica y política.
En esa medida, sugerir que es necesario “poner en remojo las diferencias políticas e ideológicas” en virtud de la crisis sanitaria, es abrirle el paso a la construcción de un peligroso unanimismo.
No. La solución no está en dejar las diferencias ideológicas y políticas en remojo. Lo que se necesita es que los agentes más visibles del régimen de poder actúen de manera inteligente y con criterio colectivo, no solo para beneficiar a los grupos minoritarios de siempre.
Las polémicas y las contradicciones deben permanecer, aún en las peores crisis, pues de estas pueden salir propuestas arriesgadas y novedosas. El unanimismo es más prejudicial porque anula el pensamiento crítico.
Es probable que haya que morigerar las maneras de expresar las diferencias, pero el Gobierno de Duque necesita de los contradictores y de los críticos.
La decisión tomada por el ministro de la Defensa, en el sentido en “desviar” recursos millonarios de su cartera al sector salud, no habría sido posible sin la existencia y la insistencia de la bancada de oposición. ¿Por qué no se le había ocurrido al jefe de la cartera castrense adoptar esa medida? Porque muy seguramente no comprendía la dimensión de lo que ocurre con la pandemia.
Así que el editorial Dejemos los juegos políticos en remojo sería viable si el régimen de poder en Colombia históricamente hubiera sido manejado con criterio de justicia, de responsabilidad y con una férrea ética pública.
Al haber actuado ese régimen de manera aviesa, requiere de la contradicción, del control y de las acciones de una oposición que, actuando desde el pensamiento crítico, pueda aportar ideas a quienes siempre han actuado en una sola dirección.
Germán Ayala Osorio
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