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Acuña, el investigador de la justicia

El polémico representante a la Cámara se nombró presidente ‘ad hoc’ de la Comisión de Acusación y repartió los expedientes.

El representante a la Cámara Yahír Acuña.  /  Revista ‘Semana’
El representante a la Cámara Yahír Acuña. / Revista ‘Semana’
Foto: CEET - JUAN MANUEL VARGAS

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El miércoles temprano, el polémico representante Yahír Acuña llegó a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes. Llevaba en una mano el reglamento del Congreso y en la otra el listado, en orden alfabético, de los miembros de la recién nombrada célula legislativa. El primer nombre de la lista era el suyo y la ley dice que presidirá la primera sesión quien llegue primero entre el anterior presidente y quien encabece dicha lista. Y así fue: Acuña se proclamó presidente ad hoc y emitió una única resolución, en la que repartió los procesos que reposan en la Comisión de Acusación de la Cámara.

El parlamentario sucreño, que en cuatro años se convirtió en el político más poderoso de su departamento, afirma que lo único que hizo fue actuar conforme a la ley. Una frase que se le oye a menudo cuando aparece en los titulares de los medios de comunicación, casi siempre involucrado en alguna irregularidad. Lo cierto es que esta no es la primera vez que está en el ojo del huracán, pero su teflón sigue siendo muy fuerte. Y, en honor a la verdad, su poder sigue creciendo, sus influencias extendiéndose y sus escuderos multiplicándose.

Hace unos cuatro años, el país apenas sabía que existía alguien llamado Yahír Acuña. Por esos días de 2010 salió elegido en la Cámara de Representantes a través de la circunscripción especial afro y se oyeron los primeros señalamientos de que era cercano a Enilce López, alias La Gata, hoy condenada por la justicia. Pero lo sorprendente de su historia es cómo este ingeniero civil de 34 años ha logrado “torcerle el pescuezo” a la ley y mantenerse en la política a pesar de que lo gravitan toda suerte de denuncias.

Lo cierto es que el mismo miércoles, en las horas que estuvo como presidente de la Comisión de Acusación, repartió los procesos. Y argumentando ser “el mejor investigador en la historia de esta corporación”, se asignó algo más de 200 de ellos. Pidió que no le entregarán nada del Consejo de Estado ni de la Corte Suprema de Justicia, porque allí tiene investigaciones, pero se quedó con todos los proceso contra el fiscal Eduardo Montealegre, contra el presidente Juan Manuel Santos, 17 de los 144 que cursan contra el expresidente Álvaro Uribe y la mayoría de las investigaciones contra los magistrados de la Corte Constitucional y el Consejo Superior de la Judicatura.

Acuña fue en el período anterior el investigador de Uribe en los casos de la yidispolítica y las chuzadas del DAS. El exmandatario lo recusó, pero el congresista salió adelante y lo hizo compadecer ante la Comisión. El caso no pasó de ser un espectáculo mediático en el que Acuña se dio a conocer y Uribe defendió sus ocho años de Gobierno. Hoy, el representante sucreño afirma que sus cifras demuestran que es un eficiente investigador y que por lo mismo considera acertado ser el miembro con mayor número de investigaciones a cargo. Además sostiene que tiene cerca de 20 abogados dedicados al tema.

Esta no ha sido la única “victoria” de Acuña este año. Para este muchacho que se educó en un hogar infantil del ICBF, 2014 ha sido un año de gloria. En las elecciones del pasado 9 de marzo su nombre aparecía en todas las listas negras de candidatos con vínculos non sanctos, y sin embargo consiguió tres curules para su movimiento Cien por Ciento Colombia, con más de 126.000 votos en su departamento.

Además dicen que es el padrino de María del Socorro Bustamante y Moisés Orozco, los dos blancos que salieron elegidos por la circunscripción negra y que se han visto inmersos en un pleito jurídico porque diversas organizaciones afros afirman que tienen “secuestradas” esas curules. Un caso que hoy está en los escritorios de los magistrados del Consejo Superior de la Judicatura  —que ahora serán investigados por Acuña—, quienes hace poco dieron vía libre a la posesión de Bustamante y Orozco.

La votación de Yahír Acuña fue suficiente para que el Gobierno buscara tender puentes y ponerlo de su lado en la reciente campaña por la reelección. El representante fue visto en las tarimas pidiendo a sus seguidores apoyar al presidente Santos. Se movió como él lo sabe hacer y le puso más de 120.000 votos a la campaña Juan Manuel Presidente. Desde ese momento quedó sellada su alianza con la Unidad Nacional y Acuña, a quien cuando le entregaron el proceso contra Uribe tildaron de uribista, el supuesto consentido de La Gata, cogió el sartén por el mango.

Luego vino un nuevo novelón de Bustamante y Orozco. El 20 de julio, día de la posesión, Acuña pidió la palabra en la plenaria de la Cámara para protestar a favor de sus compañeros ausentes. Al parecer, las quejas se regaron por los pasillos de los tribunales y tres días después la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura falló de fondo la tutela y permitió la posesión de los representantes de las negritudes. Otro triunfo para Acuña.

Al tiempo que esto sucedía, el congresista reafirmaba sus lazos con el Gobierno. Por redes sociales le hizo campaña a Aurelio Iragorri, ministro del Interior, para que fuera elegido el mejor ministro del gabinete Santos en el concurso de la revista Dinero, y consolidaba un movimiento para la revocatoria del alcalde de Sincelejo, Jairo Fernández, su adversario político. El movimiento creció como una bola de nieve y consiguió 110.435 firmas. El proceso está caminando.

Así va la historia del joven ingeniero civil sucreño que despierta animadversiones, pero que curiosamente casi siempre termina aliado con sus contradictores. Desde el pasado martes ocupa un puesto en la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes, que se encarga de temas económicos. Además tendrá a su cargo más de 200 procesos de la Comisión de Acusación y no ahorra esfuerzos a la hora de afirmar que todo lo que dicen de él es producto de una “persecución política y del clasismo de la clase gobernante”, que lo mira con recelo por ser “hijo de una profesora y de un comerciante informal”.

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