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Agoniza la reforma

El proyecto que busca blindar al Congreso de la influencia de grupos ilegales y narcotráfico está a punto de hundirse por falta de tiempo y de voluntad política.

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Luego de poco más de cuatro horas de intensa discusión en la Comisión Primera del Senado, pocos asuntos quedaron claros en torno al proyecto de reforma política, con el que se busca devolverle la legitimidad al Congreso de la República.

Supuestamente, la jornada estaría dedicada a la aprobación o no de los impedimentos declarados por algunos de los parlamentarios para debatir la iniciativa, pero apenas se alcanzó a votar una de las siete inhabilidades que fueron radicadas oficialmente.

Se trata del impedimento del senador del Partido de la U, Juan Carlos Vélez, reemplazo del condenado por ‘parapolítica’ Mauricio Pimiento, el cual fue aprobado por nueve votos contra cinco.

El congresista de Cambio Radical, Rodrigo Lara, quien desde hace varias semanas venía anunciando con bombos y platillos su inhabilidad, a última hora se abstuvo de radicarla, debido a una inesperada jugada política del jefe de su partido, Germán Vargas Lleras, quien desde España, donde se encuentra de licencia, le mandó una carta pública en la que ofrecía su renuncia definitiva al cargo de senador con tal de “conjurar” dicho impedimento y que su suplente pudiese votar la reforma.

Lara, sin embargo, prefirió no participar en el debate y se retiró visiblemente molesto. Dijo que esperará hasta el próximo martes, día en que continuará la sesión, para decidir qué hacer. “Vargas Lleras hizo un anuncio que ya no depende de mí”, anotó, y advirtió que, así las cosas, “si el proyecto se hunde no será por culpa mía, como muchos quieren hacer ver”.

El ambiente el jueves estuvo cargado de tensión y visible nerviosismo por parte de algunos de los senadores supuestamente impedidos.

Muchos prefirieron permanecer afuera del recinto, a pesar de los llamados de sus colegas, que aseguran que mientras no les aprueben la inhabilidad deben participar de la discusión. Así lo hicieron Vélez y el conservador Eduardo Enríquez Maya, quienes siguieron el evento desde afuera y de cuando en cuando se asomaban a la puerta de la Comisión para enterarse de lo que sucedía.

Otros, al parecer, están tan convencidos de que será aceptado su impedimento, que el jueves optaron por ir a legislar vestidos de manera informal, como es el caso de Javier Cáceres, de Cambio Radical, quien se presentó en jeans y zapatos tenis.

Y, como pasa casi siempre que se debaten temas polémicos, no faltó quien llevara su propia barra. Por lo menos eso dijeron que hizo el senador Samuel Arrieta, presidente del partido Convergencia Ciudadana, a quien un grupo de ancianos asistentes aplaudía cada vez que realizaba una intervención, lo que les ocasionó un llamado de atención por parte del secretario de la Comisión.

La sesión fue levantada en un punto clave: la discusión por el impedimento de Enríquez Maya, a quien la Corte Suprema abrió una investigación preliminar dentro del escándalo de la ‘parapolítica’. Dicen los expertos que si esa inhabilidad no es aprobada, de manera lógica, los otros dos congresistas que se encuentran en la misma situación jurídica —Armando Benedetti y Carlos García, de la U— quedarían automáticamente posibilitados para votar la reforma, lo que le daría una última esperanza al proyecto.

Lo que queda claro es que el proyecto de acto legislativo sigue en el limbo y nadie se atreve a predecir lo que sucederá con él. Las apuestas están abiertas.

Samuel Arrieta: ponencia negativa

Por considerar que la reforma política es una “eutanasia para el Congreso de la República”, el senador Samuel Arrieta hizo pública su ponencia negativa al proyecto de acto legislativo. Dentro de sus argumentos incluye la eventual desaparición de los pequeños partidos al aumentar el umbral al 5% para alcanzar la personería jurídica, y la violación a la presunción de inocencia al adoptar la figura de la ‘silla vacía’ desde el aseguramiento.

Su crítica consiste en que las sanciones a los partidos son necesarias, pero sin que se conviertan en “cargas de profundidad para la institucionalidad del país”.

Arrieta radicó el documento el martes. La semana pasada habían hecho lo propio, pero de manera positiva, los otros ponentes : Gina Parody, Héctor Helí Rojas, Hernán Andrade y Parmenio Cuéllar.

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Laura Ardila Arrieta

Por Laura Ardila Arrieta

Periodista Caribe con un gusto especial por la crónica y los reportajes sobre el poder. Autora del libro ‘La Costa Nostra’, historia no autorizada del clan Char. Ha ganado cinco premios nacionales de periodismo, incluyendo el Simón Bolívar en la categoría Periodista del año en dos ocasiones.
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