Publicidad

Ansiosos de libertad

Alan Jara, Consuelo González, Guillermo Solórzano, Jorge Géchem y Luis Eladio Pérez recordaron los últimos días de sus secuestros. Historias particulares y comunes que hoy viven los diez uniformados que aún permanecen en cautiverio.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Siempre que se anuncia una liberación de secuestrados, la opinión publica se vuelca hacia las familias de los plagiados. Entonces empieza el tire y afloje entre el Gobierno y las Farc: que dónde, que cuándo, que los protocolos, que los mediadores. Y surgen los relatos de la angustia que padecen los familiares de las víctimas. Pero pocos se detienen a pensar en el sufrimiento que viven los que caminan hacia el reencuentro con la libertad. La incertidumbre de los últimos días en la selva, las largas horas de vigilia y el ataque de las emociones encontradas.

Hoy, cuando las Farc han revelado que liberarán a todos los secuestrados en su poder y que dejarán de el secuestro extorsivo como método de guerra, El Espectador reconstruyó los relatos de cinco víctimas de este flagelo, quienes cuentan cómo vivieron los últimos momentos de su cautiverio. Un homenaje a los cientos de colombianos que han sufrido la privación de la libertad y un mensaje de esperanza para quienes en este momento caminan a su encuentro.

Alan Jara, Consuelo González de Perdomo, Guillermo Javier Solórzano, Jorge Eduardo Géchem y Luis Eladio Pérez contaron lo que les pasó desde que las Farc anunciaron que serían liberados hasta que el helicóptero que los llevaría a sus casas alzó vuelo en medio de la selva.

Alan Jara

“Yo estaba en un campamento con Mendieta, Murillo, Donato y Delgado. De pronto nos avisan que teníamos que empacar. Yo tenía paludismo. Mis compañeros llevan mi equipaje, pero la guerrilla me separa del grupo y me obliga a caminar. No me imaginé ahí que me estaban llevando hacia la libertad. Luego de horas oigo las voces de mis amigos que gritan ‘Viva la libertad’. Esa noche caminamos. Luego estuve otro día en un campamento guerrillero. A los dos días de camino, por radio, me entero de que efectivamente las Farc habían anunciado la liberación. El secuestro es como toda una vida y uno no se la cree cuando oye esas noticias. Uno tiene la obligación de ser pesimista para dejar un polo a tierra. Después de eso, duro siete semanas caminando. Y luego me liberan cerca del Guaviare. La angustia del secuestrado es que cualquier cosa pueda dañar la liberación. Uno ruega porque la guerrilla no haga ningún acto que dañe el proceso. Que el clima esté bien. Llegué un domingo al sitio de la liberación. Ese día liberaron a tres policías y un soldado y hubo un problema con unos sobrevuelos en el área. Resultado: esa noche el presidente Uribe dijo que se suspendía el proceso. El comandante guerrillero me dijo que nos devolvíamos a donde estábamos. Imagínese eso. Fue un milagro que todo saliera bien”.

Guillermo Solórzano

“Durante los días previos a la liberación, uno permanece en una zozobra y expectativa permanente, pero siempre aterrizado porque se da cuenta de que son pujas entre el gobierno y la guerrilla. El temor de que las cosas salgan mal siempre está presente. Uno siempre está cruzando los dedos. En mi caso, y en el de Salín Antonio Sanmiguel, con quien fui liberado, nos hicieron entregar los morrales, las cadenas, avanzamos horas, y cuando llegamos a donde nos iba a recoger el helicóptero, a eso de las 12 del día, nos hicieron sentar. A las 7 de la noche no había pasado nada y con tristeza montamos un cambuche para dormir. Así pasaron dos días. Son momentos frustrantes. Hasta que uno no está en el helicóptero y que se haya elevado, uno no dice soy libre”.

Consuelo González

“Mi experiencia la viven todos aquellos que han sufrido esa difícil situación. Desde el momento en que a uno le anuncian la decisión de la liberación empieza una avalancha de sentimientos en contravía: felicidad, ilusión, el deseo de ver a la familia y regresar a la libertad y al mismo tiempo la preocupación, la angustia y las ansias. Esos sentimientos lo acompañan porque las liberaciones están llenas de situaciones difíciles que amenazan el proceso de liberación. Recuerdo lo sucedido con Clara y conmigo, cuando el gobierno hizo la notificación de que Emmanuel había aparecido. Eso hizo que el gobierno se radicalizara y la guerrilla suspendiera la liberación. Afortunadamente pudimos salir sanos y salvos. Pero si examinamos, en todas las liberaciones ha habido momentos difíciles que lo llevan a uno a creer que no van a ser superadas”.

Luis Eladio Pérez

“Cuando las Farc anuncian la liberación, inmediatamente lo cambian a uno de lugar y lo ponen a caminar hasta el sitio determinado para la liberación. Yo duré 23 días caminando, con mucha expectativa y nerviosismo porque sentíamos y veíamos la presencia del Ejército. Era la sensación de que estábamos rodeados. Los guerrilleros trataban de tranquilizarnos diciendo que estábamos pasando por unos cocales, pero luego entendimos que era el llamado cerco humanitario que inventó Uribe. Afortunadamente no pasó nada. Fueron días de mucha ansiedad, pero también de mucha angustia por estar rodeados de ejército, lo que aumentaba el riesgo de que se pudiera entorpecer la liberación. Fueron momentos de mucha angustia y ansiedad. Muchas ideas se me atravesaban por la cabeza: la libertad, la familia, el reencuentro, qué voy a decir, y empieza a acelerarse el cúmulo de problemas que trajo el cautiverio: las deudas, los planes, el tiempo perdido. Yo duré casi dos años arreglando problemas de deudas. Salir del cautiverio es como volver a nacer. También se siente mucha angustia de enfrentar la vida que uno llevaba antes”.

Jorge Eduardo Géchem

“Los momentos cuando uno se entera, en nuestro caso por radio, de que se inicia el camino a la libertada, uno siente una mezcla de circunstancias: por un lado la alegría de que está acariciando la libertad, pero por el otro la angustia de lo que pueda pasar en el tramo final. También la desesperanza de que los minutos no corren. En el último momento, cuando me encontré con la comisión de rescate, todavía tenía mis reservas. Luego empezó el recorrido de la selva a Caracas, al lado de Piedad y la Cruz Roja, ahí empecé a aterrizar y me dije es cierto, la libertad es verdad. Entonces se me viene esa combinación de emociones: miedo, alegría, llanto, satisfacción de recuperar la libertad. Ese cruce de impresiones: entre angustia y felicidad, desesperanza y alegría. Pero finalmente la alegría se impone. Porque la libertad es un anhelo que uno tiene desde el primer día que está secuestrado”.

Los diez caminantes hacia la libertad

En diciembre pasado las Farc anunció la liberación de seis uniformados que permanecen en cautiverio. Pocos meses después, en un comunicado, revelaron que los liberados serían los diez que aún tienen en su poder y advirtieron que no seguirían secuestrando. Sin embargo, el proceso se ha alargado y todavía no hay claridad sobre la fecha exacta en que volverán a sus hogares.

Entre los miembros de la Fuerza Pública que están en proceso de ser liberados se encuentran: Luis Alfonso Beltrán Franco (14 años de secuestro); Luis Arturo García (14 años de secuestro) ; Robinson Salcedo Guarín (14 años de secuestro) y Luis Alfredo Moreno Chagüeza (14 años de secuestro); Carlos José Duarte (13 años de secuestro); César Augusto Lasso Monsalve ( 14 años de secuestro); Jorge Trujillo Solarte (13 años de secuestro); Jorge Humberto Romero (13 años de secuestro); José Libardo Forero ( 13 años de secuestro) y Wilsón Rojas Medina (13 años de secuestro).

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido