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La solicitud de un nuevo plazo para la entrada en vigencia de la medida fue negada por el Gobierno Nacional. Fueron tres las prórrogas y el viernes había 2’343.293 documentos sin reclamar.
El caos por el vencimiento el viernes de la validez de las cédulas antiguas en todo el país empeoró cuando corrió el rumor de que el Gobierno Nacional ampliaba por cuatro meses más el plazo para reclamar o renovar los documentos de identidad. Algunas personas que se agolparon a las sedes de las registradurías en todo el país alcanzaron a abandonar sus puestos en las largas filas. Minutos después el Gobierno confirmó que no concedió una nueva prórroga.
En medio de la confusión por las versiones encontradas, el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, anunció: “Vencidos los términos para la vigencia de renovación de cédulas, el Gobierno Nacional considera que no es necesario la prórroga solicitada por la Registraduría Nacional del Estado Civil el pasado martes, por lo tanto pide a los ciudadanos que no han reclamado su cédula acudir a las oficinas correspondientes con el propósito de evitar perjuicios en su proceso de identificación”.
La noticia fue un duro golpe para quienes perdieron la fila y tuvieron que regresar para continuar con la diligencia. Allí, unos cuantos reconocieron que fue por descuido que no hicieron el trámite de la cédula con tiempo. Otros acusaron al organismo electoral del incumplimiento. El señor Hugo Castro cuenta que solicitó su cédula en marzo 21 de 2009 y ahora le responden que la Registraduría perdió la información o que el trámite no ingresó al sistema. “¿De quién es la culpa entonces?”, dice Castro.
Lo cierto es que independiente de la excusa de cada persona, ya se habían concedido tres prórrogas. El primer plazo era hasta el 31 de diciembre de 2005, pero se expidió la Ley 999 de 2005, que lo extendió hasta el 31 de diciembre del año 2009. Sin embargo, dicha fecha tampoco fue suficiente y se concedió una nueva espera a los ciudadanos con el Decreto 4969 expedido por el Ministerio del Interior y de Justicia el 23 de diciembre de 2009, el cual amplió hasta este viernes la vigencia de la cédula blanca laminada y café plastificada.
Las cuentas del registrador Carlos Ariel Sánchez hasta el viernes eran desalentadoras. Explicó que en la última década la Registraduría, a través del contratista Consorcio Sagem, ha producido 33’408.032 cédulas, de las cuales 2’343.293 aún están pendientes por reclamar.
En la fábrica listas para producir están 456.000 cédulas y en julio se han producido 351.437 documentos. La Registraduría asegura que es capaz de expedir hasta 1’500.000 cédulas al mes y argumenta: “El problema no es la producción de las cédulas, sino la cantidad creciente de documentos que permanecen en las registradurías sin que los ciudadanos se acerquen a recogerlos. En Bogotá hay cerca de 400.000 cédulas sin reclamar”.
No es que desde hoy la Registraduría no vuelva a expedir o a entregar cédulas de ciudadanía, lo que ocurre es que la cédula amarilla con hologramas será el único documento válido de identificación para los trámites que requiera cada ciudadano.
No obstante, existen casos, como los de salud, que preocupan. Juan Manuel Díaz-Granados, presidente ejecutivo de Acemi, de las EPS dijo: “En nuestra opinión la prestación de servicios de salud no se puede supeditar a la nueva cédula, incluidos los casos programados, es decir, de no urgencia. Pero estamos a la espera de lo que diga la Supersalud”.