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El partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) tiene las alarmas prendidas, tras lo ocurrido este viernes, en el marco de uno de sus objetivos de defender lo acordado en La Habana. Para ellos, las capturas del fiscal de la JEP, Carlos Bermeo, y del exsenador Luis Alberto Gil, condenado por parapolítica, el mismo día que el Consejo de Estado determinó que Jesús Santrich conservará su curul en la Cámara de Representantes, son un montaje para ponerles más peros al caso del exlíder de la guerrilla y para el mismo tribunal transicional.
“Justo cuando la embajadora de la Unión Europea en Colombia (Patricia Llombart) recorrió diversas zonas del país, particularmente aquellas donde se sintió más el conflicto armado, y cuando declaró públicamente que la JEP puede ser realmente un modelo para otros procesos de paz, la Fiscalía General de la Nación, a cuya cabeza se halla Néstor Humberto Martínez, sorprende al país con una nueva maniobra para desprestigiar esa jurisdicción, a la que se ha opuesto desde su creación”, escribió el partido en un comunicado, haciendo referencia a la captura de Bermeo y Gil.
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Para la colectividad esto “ocurre cuando se debaten en el país dos temas de trascendental importancia para la consolidación del proceso de paz”. El primero de ellos es el caso de Jesús Santrich, en el que advierten que le han señalado “hechos inverosímiles”, como el extravío de la carta que envío el Gobierno a EE. UU. para pedir pruebas contra el exlíder guerrillero, el pasado 31 de enero.
El otro asunto es la ley estatutaria de la JEP que aún no ha sido firmada por el presidente Iván Duque y su plazo para hacerlo, u objetarla, vence el próximo viernes. “Enemigos declarados de la paz porfían para que Duque, en lugar de sancionarla, la objete por supuestas inconveniencias. El fiscal Martínez es precisamente uno de los que ha argumentado las más necias falsedades con dirección a ese objetivo”, apuntó la FARC, en su ánimo de armar un supuesto rompecabezas.
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En ese sentido la colectividad manifiesta que: “Condenamos, por principio, cualquier manifestación de corrupción en los sectores público o privado, más cuando con ella se intenta burlar a la justicia o usarla en beneficio de intereses particulares. Por lo mismo, confiamos en que este episodio sea objeto de las más rigurosas investigaciones y sanciones, si los hechos expuestos tienen fundamento. Pero condenamos enfáticamente que se pretenda con ellos enlodar el prestigio y la seriedad de la JEP”.
La FARC señaló, además, que ese “nuevo show presentado por la Fiscalía” es una estrategia para “asegurar la impunidad a reconocidos círculos económicos y políticos por sus crímenes en el conflicto”. Recuerda, también, que la JEP aclaró diciendo que Bermeo no tiene incidencia en las decisiones sobre el caso de Santrich. “Es evidente que estamos ante un nuevo montaje, más cuando la justicia gringa se niega a aportar las pruebas solicitadas”.
Termina el comunicado con la petición de la libertad de Santrich, tras el fallo del Consejo de Estado y la confirmación de su doble instancia. Hasta ahora, las autoridades no han comunicado de una pronta liberación del exlíder guerrillero.