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La idea, según dijo, es que esas modificaciones al organismo, creado en 1998, se den en el menor tiempo posible. “Por eso pensamos que la vía más expedita es reglamentar, a través de un decreto, todos esos aspectos que exigen ser actualizados. Solo así el Consejo contará con las herramientas para ejercer el rol clave que le corresponde en la tarea de todos de construir la paz y el posconflicto”, explicó.
Lo cierto es que desde el pasado 28 de mayo, cuando se hizo una primera reunión de convocatoria del Consejo en el Centro Nacional de Memoria Histórica, la Oficina del Alto Comisionado de Paz —que sirve como secretaría técnica— hizo el trabajo que permitió la designación de los delegados de los sectores convocados, entre los que se encuentran representantes de los gremios económicos, de los campesinos, de trabajadores, de los grupos étnicos, de la academia, de la Iglesia católica y de la sociedad civil en general.
El presidente Santos les pidió a los líderes de los movimientos sociales y políticos del país que ayuden a explicar a la ciudadanía el proceso de paz con las Farc, para combatir la “campaña de desinformación” que adelanta la oposición. “No se imaginan ustedes, nosotros tenemos encuestas que les asombrarían, el nivel de desinformación y de equívocos que ronda a los colombianos en lo que concierne al proceso de paz”, dijo.
En este sentido, les recomendó a los miembros del Consejo Nacional de Paz que lleguen a todos los rincones del país para impulsar la activación de consejos territoriales y proponer estrategias para hacer más efectiva la participación de la sociedad colombiana en el proceso. “Es con las comunidades en los territorios, con las organizaciones y los movimientos sociales, a partir de procesos de planeación participativa, con quienes debe concertarse la forma en que se implementen los acuerdos que logremos en La Habana”, concluyó Santos.