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¿Constituyente para avalar los acuerdos de La Habana?

A la guerrilla le gusta la opción de una constituyente, pero esta genera riesgos porque puede terminar reformando otros temas.

16 de marzo de 2015 – 09:01 p. m.
Julio Sampedro, de la Universidad Javeriana. / Helena Alviar, de la U. de los Andes. / Antonio Aljure, de la Universidad del Rosario.  Semana / Diana Sánchez  - El Espectador / U. del Rosario
Julio Sampedro, de la Universidad Javeriana. / Helena Alviar, de la U. de los Andes. / Antonio Aljure, de la Universidad del Rosario. Semana / Diana Sánchez – El Espectador / U. del Rosario

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A la guerrilla le gusta la opción de una constituyente, pero esta genera riesgos porque puede terminar reformando otros temas. El referendo es más límitado, pero no puede hacerse si no están listos los textos de los acuerdos. Hablan los decanos de las facultades de derecho de tres de las universidades más importantes del país.

En medio de la crisis que atraviesa la justicia por cuenta, entre otros, de los escándalos de corrupción en los que se ha visto inmersa, se discute en la mesa de negociación de La Habana (Cuba) uno de los puntos más candentes del proceso, que son los mecanismos judiciales que se utilizarán con los integrantes de la guerrilla de las Farc. La discusión de tan importante punto llega en un momento no muy conveniente para el Gobierno Nacional, puesto que la Rama Judicial, la cual será la encargada de ejecutar los mecanismos que se acuerden en la mesa, está completamente desprestigiada, situación que utilizarán las Farc como caballo de batalla para seguir insistiendo en lo que siempre han expresado: una asamblea nacional constituyente. Por lo anterior El Espectador quiso consultar a tres decanos de las facultades de derecho de algunas de las universidades más importantes de Colombia.

Los mecanismos para que la ciudadanía avale los acuerdos de La Habana han sido motivo de debate. De hecho, el fiscal general ya dijo que no era necesario que el presidente tuviera que refrendarlos, ya que tenía plena potestad, sin tener que consultar a los colombianos. ¿Esa tesis jurídica es cierta?

Julio Sampedro, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Javeriana: Yo creo que sí, porque el presidente tiene la función del manejo de la paz en Colombia, así que tiene la posibilidad de hacer acuerdos de paz con grupos armados porque es parte de su función. Lo que pasa es que desde el comienzo del proceso él ha sostenido que quiere un tipo de refrendación y yo en eso estoy de acuerdo. Los acuerdos se legitiman en la medida en que haya refrendación de esos acuerdos.

Helena Alviar, decana Facultad de Derecho Universidad de los Andes: Sí, el presidente no está obligado a someter a refrendación los acuerdos. Otra cosa es que políticamente él sienta que los colombianos tengan que manifestarse. Pero lo cierto es que la refrendación genera muchos problemas, porque la democracia directa tiene sus dificultades, depende de cómo haga uno la presentación de la pregunta, como se comporten los medios, de la divulgación que se le haga y del conocimiento que la gente tenga.

El presidente ha sostenido que contará con los colombianos para aprobar lo acordado en La Habana. ¿Cuál sería el mejor mecanismo?

Julio Sampedro: El adecuado es el referendo. Hay que utilizarlo sobre la base de un cuestionario muy bien elaborado con una característica importante y es que sea puntual y concreto en las preguntas que se vayan a hacer. Ahí hay un reto enorme por parte del Gobierno, de las Farc y de la mesa de negociación de generar un cuestionario lo suficientemente claro para que pueda ser votado a través de un referendo.Helena Alviar: La consulta popular, porque la ley dice que la consulta se hace con base en una pregunta de trascendencia nacional. Si el presidente considera que los colombianos tenemos que manifestarnos frente al proceso, como lo ha dicho ya, la consulta popular es el mecanismo para lograrlo, porque el referendo a lo que se refiere es a aprobar normas jurídicas y no sabemos qué forma jurídica va a tomar el acuerdo.

Antonio Aljure, Universidad del Rosario: El propio Gobierno ha manifestado, como todo el pueblo sabe, que el mejor mecanismo es el referendo, porque se hace una convocatoria al pueblo para que apruebe o rechace un proyecto de norma jurídica. Entonces, todos son mecanismos que podrían sobrar, pero tanto el Gobierno como las Farc quieren un aval político frente a los temas de su interés.¿Cómo puede el referendo ser la mejor opción si este mecanismo se utiliza para preguntarle a la ciudadanía sobre un cambio constitucional? ¿No es muy complejo someter a votación todo aquello que se defina en Cuba?

Julio Sampedro: A pesar de lo complicado, lo que me parece interesante del tema es precisamente preguntarle a la gente qué opina. A mí me gusta mucho el referendo, porque les da legitimación a los acuerdos y yo creo que los colombianos tenemos una responsabilidad ética y política muy fuerte a la hora de tomar esos acuerdos, porque nos estamos jugando el entorno de las nuevas generaciones.Antonio Aljure: El referendo es una convocatoria que se hace para que se apruebe o rechace un proyecto de norma jurídica o una norma que ya está vigente. En los acuerdos de La Habana hay una cantidad de puntos que se pueden acordar con la guerrilla que dependen de políticas públicas y no requieren cambio constitucional. Todo el misterio está en si de La Habana sale un acuerdo con el que los responsables de delitos de lesa humanidad o crímenes de guerra no tengan ningún castigo. La Corte Constitucional dijo que los responsables de mayor jerarquía tenían que someterse a un tipo de sanción, por eso el verdadero punto es si se somete a un referendo el hecho de que se pacte una impunidad total. Eso es lo que implicaría una reforma constitucional.

Las Farc dijeron que en ningún momento se había hablado de un referendo para avalar los acuerdos, que el presidente habló del tema sin ellos siquiera saberlo. Ellos insisten en la Asamblea Nacional Constituyente. ¿Usted cree que es factible que se dé una constituyente para avalar los acuerdos de La Habana?

Julio Sampedro: Primero, no estoy de acuerdo con que haya una constituyente. Segundo, el mecanismo de la constituyente sí impone un cambio constitucional de fondo y afectaría estructuralmente al Estado colombiano. Sin embargo, aquí en el marco del proceso se está barajando nuevamente la forma de organización estatal tratando de hacerla más incluyente y, en ese marco, todo en principio puede ser válido.

Helena Alviar: Con la situación actual esa posibilidad me parece muy difícil. Claro que si se ve la necesidad de hacer una constituyente, yo no me opondría, no me parece condenable, pero creo que políticamente las consecuencias serían muy inciertas dado el panorama político colombiano.Antonio Aljure: Creo que no, por varias razones; primero porque la experiencia de 1991 tuvo como objetivo reformar la justicia, pero desafortunadamente no se logró. Pienso que ahora una constituyente para la justicia es demasiado. Se pueden hacer muchas cosas utilizando otros mecanismos.

La popularidad de las Farc entre la población colombiana no es muy alta, lo que nos lleva a pensar que en caso de darse una constituyente sus integrantes pedirían puestos dentro de la misma sin someterse a votación.

¿Se puede hacer una constituyente garantizando puestos o están obligados todos los que aspiren a ser parte de ella a someterse al voto popular?

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Julio Sampedro: Se pueden garantizar unos puestos, aunque me parece que eso no es lo más adecuado, porque generaría un rompimiento de equilibrios. Lo que hay que hacer no es tanto entregar puestos, sino dar la posibilidad de una justa lucha democrática y que en una elección justa puedan llegar a ocupar un puesto por ejemplo en el Congreso. Pero entregarle puestos me parece demasiado paternalista y no es lo que se ha planteado en estas negociaciones.

Helena Alviar: Darles a las Farc unas curules sin votación dentro de la constitución actual es muy difícil, porque la Constitución dice que la asamblea será elegida por voto directo de los ciudadanos. Entonces no veo cómo podrían hacer la excepción de que la asamblea sea elegida por voto directo de los ciudadanos y haya unos participantes en la asamblea que no estén elegidos por voto directo, eso va en contravía de la Constitución. Otra cosa sería que reformaran la Constitución. Pero como está hoy en día, es muy difícil.

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Antonio Aljure: Hay dos cosas; la primera es que lo que la guerrilla dice debe leerse en clave política; la constituyente es la máxima garantía que ellos pueden obtener del orden nacional para blindarse frente a una hipotética revocatoria de la amnistía, indulto o de los beneficios que ellos puedan tener. Pero además, por más constituyente que haya, nada de eso puede modificar las facultades que tiene la Corte Penal Internacional de La Haya, para intervenir en el país. Es decir, desde el punto de vista de esta corte, es indiferente que haya constituyente, plebiscito o consulta popular, porque es una cuestión de derecho y de hecho que aprecian ellos de acuerdo con el Estatuto de Roma. Lo segundo es que el Gobierno es coherente en decir que no se repita una constituyente. Es decir, en La Habana no se está negociando el régimen político, económico y jurídico del país. Es demasiado llamar a una constituyente para refrendar la constitución por los acuerdo de La Habana.

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