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¿Contactos en La Habana?

Nelson Bocaranda, de ‘El Universal’ de Caracas, asegura que Cuba podría ser el destino final de los jefes guerrilleros para lograr un acuerdo del cese al fuego y liberación de secuestrados.

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En la reciente visita del presidente Juan Manuel Santos a Cuba —donde se entrevistó con el mandatario de la isla, Raúl Castro, y visitó a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, convaleciente de un cirugía en la que se le extirpó un tumor cancerígeno— hubo un tema que se quedó en rumores: los posibles contactos buscando acercamientos de paz con las guerrillas de las Farc y el Eln.

El jueves pasado, en su columna ‘Runrunes’ del diario El Universal de Caracas, el periodista venezolano Nelson Bocaranda Sardi —de línea antichavista y quien en los últimos meses ha acertado y se ha equivocado difundiendo informaciones sobre la enfermedad del mandatario y sus movidas políticas— asegura que el tema de la Cumbre de las Américas “habría sido una fachada para discutir con Fidel y Raúl Castro, y Hugo Chávez, el candente tema de las Farc”.

Y es que, según Bocaranda, el año pasado el extinto jefe de las Farc alias Alfonso Cano y su hoy máximo líder, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, habrían viajado a Cuba en un avión de la empresa estatal petrolera venezolana Pdvsa, “escapando del cerco del Ejército colombiano”, para hablar con Fidel Castro y ponerlo al tanto de “la realidad de la organización narcoguerrillera”.

El periodista se refiere también en su columna a posteriores reuniones en Caracas entre Chávez e Iván Márquez, apuntando a una negociación con el gobierno colombiano: “Las cartas las tiene Juan Manuel Santos. Cuba podría ser el destino final de los jefes guerrilleros para lograr un acuerdo del cese al fuego y de liberación de todos los secuestrados. La fuerza militar colombiana ha sido demostrada en su totalidad y la guerrilla lo sabe. Ya en tres oportunidades han estado cerca de Timo y de Iván. Ambos lo saben”.

Y concluye que por eso “debió ser importante el intercambio de información entre la delegación colombiana, los hermanos cubanos y el paciente venezolano”. Hasta ahora, Bocaranda es la primera persona que se refiere concretamente de que la visita de Santos a Cuba tenía también como objetivo hablar de posibles acercamientos con la guerrilla. Antes del viaje del primer mandatario, la exsenadora Piedad Córdoba había escrito en Twitter que confiaba en que en La Habana se abriera “una puerta para la paz”.

Hoy los rumores se hacen persistentes y vale la pena retomar las versiones divulgadas desde mediados de enero pasado por El Espectador sobre las señales que indicarían que las cosas se pueden estar moviendo por debajo de la mesa. Por ese entonces, el expresidente Andrés Pastrana dijo que la mejor manera de alcanzar un diálogo con las Farc es que los contactos sean secretos y fuera de Colombia. Y el colectivo de Colombianos y Colombianas por la Paz propuso un cese al fuego o una tregua bilateral como primer paso para generar un acercamiento entre las partes.

Los rumores decían que el gobierno de Santos sí estaba explorando posibilidades de diálogo, proceso en el que estaría jugando un papel clave el actual embajador en Cuba, Gustavo Bell Lemus, un hombre muy cercano a Pastrana, como quiera que fuera su vicepresidente y ministro de Defensa. Y la isla caribeña sería precisamente el sitio pensado para un primer contacto directo con las Farc, teniendo en cuenta que de llevarse a cabo en Venezuela podría generar suspicacias en la opinión nacional.

Incluso se mencionó que Bell Lemus habría sostenido una reunión con la exsenadora Piedad Córdoba, quien por esos días se encontraba de visita en La Habana, buscando tantear el terreno. Días después, en entrevista con este diario, el mismo presidente Santos negó los supuestos contactos secretos en Cuba y calificó dichas versiones como “puros rumores”: “Si hubiese algún acercamiento, ustedes serían los últimos en saberlo”, dijo el jefe de Estado, dejando en claro que el Gobierno está dispuesto a abrir la puerta de la paz sólo cuando vea buena voluntad por parte de la guerrilla.

Claro, la versión de Bocaranda no es más que un rumor. En el alto Gobierno el tema se maneja con la mayor discreción y sólo el primer mandatario está autorizado a abordarlo en público. Y hasta ahora el jefe de Estado ha sido contundente: “La paz, si viene, vendrá cuando las circunstancias se den. No hay que precipitarlas, no hay que tener afán para buscarla. Si se dan esas circunstancias, pues se comienza un diálogo”.

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