
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Con la regla previa de que no podían darse ataques personales, esta vez, en el segundo y último debate entre los cinco candidatos presidenciales —realizado por el Canal Caracol—, el nivel de confrontación bajó y por fin los colombianos pudieron escuchar algunas de las propuestas de quienes aspiran a dirigir los destinos del Estado en los próximos cuatro años, en temas como educación, seguridad ciudadana, relaciones internacionales, lucha contra la corrupción y la pobreza y, por supuesto, el proceso de paz que se adelanta con las Farc en La Habana (Cuba).
Claro que de entrada la pregunta sobre qué piensan de la manera como se ha dado la campaña electoral hasta el momento, sirvió para una que otra escaramuza. Por ejemplo, el presidente-candidato, Juan Manuel Santos, reconoció que, en efecto, la campaña no ha estado a la altura de los colombianos, aunque resaltó que “al menos ya comienzan a observar y decidir quiénes estamos a favor de la paz y con la clase trabajadora, y quiénes están con la guerra y con los ricos”. Sin duda, una clara pulla al uribismo.
Una pregunta que obligó al candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, a ponerse a la defensiva e insistir en que ha sido “víctima de una infiltración”, cuestionando de paso con dureza la postura de la Fiscalía, conocida ayer, de que el polémico video en que se le ve reunido con el hacker Andrés Sepúlveda, hoy detenido, no está alterado. “La actuación de la Fiscalía es un grave precedente en materia de politización de la justicia. Se me negó el derecho a la defensa”, dijo.
Por su parte, la candidata del Polo Democrático, Clara López, recalcó que quienes hacen la guerra sucia electoral no se han ganado el derecho a gobernar, mientras que Marta Lucía Ramírez, la ficha del Partido Conservador, pidió a la ciudadanía no dejarse llevar hacia un pasado lleno de odios. Y Enrique Peñalosa, aspirante de la Alianza Verde, vaticinó que si Colombia elige entre Santos y Zuluaga, en los próximos cuatro años se pasarán el tiempo destruyéndose y sin buscar la unidad que tanto necesita el país.
Pero en el debate de Caracol hubo espacio para comprar propuestas. En lo que tiene que ver con la lucha contra la corrupción, Ramírez anunció que ese será el eje central de su gobierno y dijo que creará un bloque de búsqueda contra los corruptos y los contratistas tendrán que levantar la reserva bancaria. De paso, aprovechó para cuestionar los llamados “cupos indicativos” —la famosa ‘mermelada’—, que para ella son la fuente de la corrupción. Zuluaga enfatizó que hay que educar para que haya una cultura de la legalidad y que no puede haber reducción de penas si no se regresa el dinero.
Santos resaltó la aprobación del Estatuto Anticorrupción más fuerte que ha tenido el país y López también se metió con la ‘mermelada’ e indicó que en su administración la meritocracia sería la base de las selección de funcionarios. Por último, Peñalosa advirtió que no se prestará para tratos “bajo la mesa” con los congresistas y que, si es necesario y el Congreso se opone a las transformaciones que necesita el país, citará un referendo para no tener que incurrir en “actos de politiquería”.
Otro tema clave fue el de la seguridad ciudadana. El candidato del Centro Democrático consideró necesario recuperar la comunicación entre la población y las autoridades, al tiempo que la aspirante del Polo Democrático planteó “mano dura contra la extorsión y los delitos de impacto social”. El presidente-candidato reiteró su propuesta de crear el ministerio de seguridad ciudadana y el aumento de los miembros de la Fuerza Pública. La carta del conservatismo habló de fortalecer la inteligencia para poder ser mejores en la prevención contra el delito y la ficha de la Alianza Verde insistió en la construcción de más cárceles “para que los delincuentes no queden libres en pocas horas y que los jueces tengan garantías para condenar”.