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A 18 días de que se realice el acto protocolario de la firma de dicho acuerdo y a 23 de que se cumpla la cita en las urnas para que los colombianos refrenden lo pactado en La Habana, los esfuerzos del Ejecutivo se han concentrado en echar mano de todos los canales posibles para hacer pedagogía del proceso y explicar por qué este es el mejor acuerdo posible .
En ese camino, la prioridad ha sido derribar los mitos y tratar de responder las inquietudes que se han tejido alrededor de lo que vendrá en caso de que el Sí triunfe en las elecciones del 2 de octubre y los acuerdos entren en vigencia. Sobre todo teniendo en cuenta que son varios los retos inmediatos que deberá enfrentar no sólo el Gobierno, sino también la sociedad de cara a la construcción de paz en un escenario de posconflicto.
Para el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, la eventual participación de las Farc en política representa un reto enorme para los movimientos y partidos tradicionales, que deberán no sólo ajustarse a la nueva realidad, sino además pensar en nuevas estrategias para ganar espacios que se han ido perdiendo. “Hay que aprovechar la oportunidad ya. Las Farc van a venir ideológicamente fuertes porque de eso se trataban las negociaciones en La Habana: evitar el uso de las armas en la política. Se viene una política más dura. Acá hay un desafío para que los partidos se modernicen”, sostuvo ayer durante su intervención en el foro Los beneficios de la paz en Colombia, organizado por la Fundación Buen Gobierno.
El plenipotenciario del Ejecutivo recalcó, además, la importancia de que los colombianos voten a conciencia en el plebiscito y sostuvo que no existe posibilidad de volver a sentarse en la mesa para renegociar lo que ya se ha acordado con las Farc en caso de que él No gane. “Lo que falta es que los colombianos decidan. En La Habana no falta nada. Todo está acordado. Si lo hicimos bien, pues apoyarán el acuerdo; si no, la sociedad tomará otro destino. Sin embargo, insisto en que lo que no hay es posibilidades de renegociar. Eso es lo que me parece un error histórico”.
Por eso, de acuerdo con la abogada constitucionalista Catalina Botero, otro de los retos inmediatos está en lograr que el colombiano de a pie conozca lo que se ha acordado, pues en sus manos está una decisión de la cual dependerán las futuras generaciones. “Hay que aclarar los malos entendidos para que la gente vote a conciencia. Necesitamos saber qué dicen los acuerdos para poder defender con argumentos la opción del Sí. Cuanta más legitimidad haya, será más fácil poner en marcha lo que viene”, explicó Botero.
Otro tema que requiere acciones rápidas es el de la seguridad y fortalecimiento institucional en las zonas de conflicto. Héctor Riveros, director del Instituto de Pensamiento Liberal en Colombia, sostuvo que la estrategia gubernamental debe priorizar la generación de condiciones para evitar que los ciclos de violencia se repitan. En ese sentido, detalló que hay tres frentes claros: “Lo primero es cumplir el acuerdo y realizar una construcción colectiva de país; lo segundo es que, en efecto, haya una reparación y una reconciliación y lo tercero es construir Estado y ciudadanía para hacer una paz estable y duradera”, indicó.
Un tema en el que coincidió el presidente Juan Manuel Santos, quien sostuvo que, durante el proceso con las Farc, se tuvo especial cuidado para brindar las garantías suficientes y evitar que se repitan fenómenos de otros países en donde la violencia se disparó tras la firma de acuerdos de paz. “Esperamos que acá suceda todo lo contrario y podamos concentrar las labores de las Fuerzas Armadas en proteger a los ciudadanos. Aún queda el Eln, con quien estamos buscando sentarnos a negociar, y las bandas criminales a las cuales les estamos dando golpes contundentes”, concluyó el mandatario.