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El Gobierno ha reiterado en distintas ocasiones que no piensa retirar el proyecto de reforma tributaria para abrir mesas de negociación, tal como lo ha pedido la oposición. Sin embargo, desde la noche de este jueves, se venía estudiando la posibilidad de presentar un texto alternativo. Este viernes, el presidente Iván Duque confirmó las intenciones del Ejecutivo de radicar una ponencia sustitutiva de la reforma tributaria.
En entrevista con La FM, el presidente reiteró que está “dispuesto a negociar con los partidos políticos y las propuestas que han llegado de los sectores privados”. Sin embargo, como en anteriores ocasiones, reiteró que estas discusiones se harán únicamente en el Congreso.
Duque comentó en el diálogo radial que está dispuesto a “hablar de una ponencia que sustituya aspectos que se requieran en el seno de las instituciones”. Este nuevo texto se construiría a través del consenso con los partidos políticos: “El mensaje que hay que dar es que en el seno de las instituciones se puedan dar las sustituciones que se requieran”.
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Frente a las discusiones por la tributaria, el primer mandatario destacó que el gobierno ha venido cediendo en sus posiciones y que, por ejemplo, se apartó de la discusión la posibilidad de gravar los alimentos, como se venía planteando en un primer momento, cuando se habló de imponer un IVA del 19% al café, chocolate, azúcar, entre otros alimentos de consumo básico de las familias colombianas.
Frente a la posibilidad de meterle IVA a servicios públicos, servicios funerarios y otras propuestas de la controvertida iniciativa gubernamental, Duque aseveró que “estamos en disposición de mantener lo que hoy existe”, pero hizo la salvedad de que se debe pensar en conseguir recursos.
En esta misma línea de entrar a negociar, se planteó la posibilidad de reevaluar el tamaño de la reforma, aunque se hizo la precisión que debía de tener un gran tamaño puesto que “hay que tener recursos para mantener a los más vulnerables, estabilizar las finanzas de la nación y garantizar el grado de inversión”.
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En un tono más conciliador frente a ocasiones anteriores, el presidente Iván Duque retomó la idea de no llegar con líneas rojas e inamovibles a la negociación de la reforma tributaria. “La pregunta es el tamaño y la combinación de medidas, estamos abiertos para hacer una ponencia sustitutiva con los aportes de todos los partidos y los sectores económicos”, agregó en este sentido.
Por otro lado, frente a los preocupantes datos que reveló el DANE en cuanto a la pobreza en el país, el mandatario confesó que no le sorprendían y que esta era una de las razones por las que se debía sacar adelante la reforma fiscal. “Se necesita bajar la carga a la pobreza”, dijo Duque. Este mismo, de forma optimista, llegó a aseverar que el programa social de la reforma podía servir incluso para superar la pobreza en el país, solo que dependía por el tiempo que se querían dejar en firme programas como Ingreso Solidario, entre otros subsidios.
Por otro lado, el presidente rechazó la posibilidad de acabar con lo beneficios tributarios entregados a las empresas en reformas anteriores, esto bajo el argumento de que esto permitió un crecimiento mucho mayor al que se venía reportando en gobierno anteriores.
Hacia lo último de la entrevista, Duque negó que el proyecto llegase a afectar a las clases bajas, “todo lo contrario, aumenta las ayudas a las familias más vulnerables”, y reiteró de nuevo la necesidad de la reforma dado que “es imposible transcurrir la crisis del COVID-19 gastando y gastando nada más”.
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Las últimas declaraciones presidenciales son una muestra de que está comenzando a ceder frente al impulso inicial. Y es que no la tiene nada fácil para sacar adelante este proyecto. Una buena parte de los partidos han presentado objeciones y hasta anunciaron su voto negativo, incluso su partido mostró sus desacuerdos con la propuesta gubernamental.