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Duro cruce de cartas y versos

Un comentario del procurador calificando al abogado y columnista como su asesor de imagen desató un intercambio de misivas con venenosos dardos. Lope de Vega y Francisco de Quevedo y Villegas salieron a relucir en la pelea.

12 de noviembre de 2011 – 04:00 p. m.

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Los términos de una entrevista radial concedida por el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, en los cuales relacionó al abogado y columnista Ramiro Bejarano como uno de sus “asesores permanentes de imagen”, junto con la también columnista y periodista Cecilia Orozco, desataron en las últimas horas un duro cruce de cartas entre el jefe del Ministerio Público y el abogado, con mutuas recriminaciones y hasta versos de reconocidos autores españoles.

Los comentarios del procurador a La W Radio, planteados de manera sarcástica ante las constantes críticas de Bejarano en sus columnas de opinión, motivaron que éste le presentara un derecho de petición para establecer las instrucciones dadas a sus subalternos para la reproducción de la entrevista, saber quiénes han sido sus jefes de prensa e informar cuáles han sido los montos asignados a publicidad y medios en el Ministerio Público.

El derecho de petición de Bejarano fue sustentado en el argumento de que quiere saber en qué se han gastado los recursos públicos y por qué desea promover querellas por los delitos de injuria y calumnia, según él, por haberlo sindicado de ser “asesor o promotor de su precaria imagen pública”. Bejarano acusó a Ordóñez de haberlo injuriado y calumniado “utilizando su inmenso poder”, en una entrevista en la que además “pregonó su fe católica como la que debemos seguir el resto de los colombianos”.

La respuesta del procurador, fechada el pasado miércoles, expresa que nunca remitió a los funcionarios de la Procuraduría la entrevista, que fue la oficina de prensa de la entidad la que en acatamiento de disposiciones legales la incluyó en su página web, como todas las entrevistas que concede a la prensa. Además, reportó que no existe ningún rubro de presupuesto sobre publicidad en los medios, de la entidad o del mismo procurador.

Acto seguido agregó, al referirse al objeto que motivó la petición: “Debo decirle con franqueza que definitivamente su patológica imaginación ha nublado por completo su inteligencia”. Y en este punto, como nota de pie de página, remitió a una rima de Lope de Vega, con versos de este talante: “Déjame en paz, pacífico furioso, villano hidalgo, tímido arrogante, cuerdo loco, filósofo ignorante, ciego lince, seguro cauteloso”.

Ordóñez agregó que la capacidad de discernir cuándo existe la injuria y la calumnia es desafortunada y que aseverar públicamente que Bejarano funge como su “asesor de imagen”, ni afecta su honra ni constituye delito. Y añadió: “Con cariño paternal le manifiesto que tengo la convicción plena de que usted asesora muy bien mi imagen, pues ha logrado lo que muchos otros asesores desearían tener: el plebiscitario respaldo y las manifestaciones de apoyo de gran parte del pueblo colombiano”.

Y luego, el procurador expresó: “Considérese afectado en su honra y honor si hubiera manifestado públicamente que en su paso por la función pública usted hizo seguimientos e interceptaciones ilegales de comunicaciones, o que contactó indebidamente a testigos, o peor aún, que estuvo detrás de algún magnicidio. Pero para su tranquilidad y sosiego ello no ocurre en este caso”.

La réplica de Ramiro Bejarano no se hizo esperar y este viernes le respondió con una misiva en la que plantea que no le arredran sus “sugerencias injuriosas y calumniosas”, que no ha intimidado a testigo alguno como lo determinó otro procurador, pero que Ordóñez ha desarchivado expedientes en su contra y, desde su llegada al Ministerio Público, ha querido vincularlo con el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. Pero que durante su gestión en el DAS nunca se hicieron interceptaciones sin orden judicial.

Bejarano añadió en su carta una larga lista de sucesos para cuestionar a su antagonista. “¿No fue a la salida de una reunión en su casa en la que estaba arreglándose el respaldo del conservatismo a su candidatura como procurador, que se capturó a su amigo, el entonces parlamentario Luis Humberto Gómez Gallo? ¿No fueron sus subalternos quienes pidieron la absolución del senador en un proceso penal en su contra? ¿No ha sido la Procuraduría la que no ha iniciado una investigación preliminar contra el senador a pesar de que fue condenado?”.

El abogado recordó además que en el caso Gómez Hurtado quedaron declaraciones del testigo Hugo Mantilla, según las cuales Ordóñez andaba previniendo a varias personas en Bucaramanga de que la Fiscalía estaba investigando el crimen o manifestó su preocupación de que se tuviera como sospechoso al general Ricardo Emilio Cifuentes. Además, deja entrever que Ordóñez nombró en la Procuraduría Delegada para la Moralidad Administrativa a un recomendado del detenido exsenador Javier Cáceres.

Asimismo, le reprocha que la Procuraduría se haya mostrado ajena a investigar graves sucesos en la Dirección de Estupefacientes o indolente sobre graves casos de corrupción en Ingeominas, “manejados por sus copartidarios Luis Humberto Gómez Gallo y Ciro Ramírez”. De igual manera, preguntó: “¿No fue usted como procurador quien se hospedó en la casa de su investigado Angelino Garzón, en Ginebra (Suiza), hoy a salvo de su Procuraduría?”.

La carta concluye recordándole que los índices de apoyo y desfavorabilidad de la reciente encuesta de Gallup, señalando que ya verá “cuando esté despojado del poder del que hoy abusa”. Y cierra con versos de Quevedo y Villegas: “Tales son las grandezas aparentes de la vana ilusión de los tiranos: fantásticas escorias eminentes. ¿Los veré arder en púrpura y sus manos en diamantes y piedras diferentes? Pues asco dentro son tierra y gusanos”.

La puerta abierta de una candidatura presidencial

El rumor sobre una futura postulación presidencial del procurador Alejandro Ordóñez comenzó a correr cuando en el debate de la reforma a la justicia en el Senado, los conservadores se opusieron a la propuesta del Gobierno de bloquear cualquier aspiración política de los actuales magistrados de las altas cortes y jefes de los organismos de control.

La propuesta del Ejecutivo buscaba imponer una inhabilidad de cinco años para que no ejercieran actividad profesional particular ni aspiraran a cargos de elección popular. Ello fue calificado por los azules como un “despropósito” y acusaron al ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, de querer “cercenarles” a algunas figuras el derecho a postular su nombre (como el procurador) decretándoles una muerte política. Incluso el senador José Darío Salazar, presidente del partido, propuso inhabilitar mejor por cinco años a los actuales ministros.

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Al final los conservadores ganaron y se mantuvo la inhabilidad de un año para aspirar a cargos de elección popular. Y aunque el mismo procurador Ordóñez ha dicho que el tema no lo “trasnocha” y que siempre un exprocurador ha sido mal candidato, en el ambiente quedó el tufillo de sus intereses políticos.

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