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Falso positivo literario
El viernes pasado la policía de Rionegro detectó un carro sospechoso en un centro comercial de Llanogrande. Las sospechas se debían a unos cables sueltos y los agentes del orden procedieron a traer el perro antiexplosivos de la Presidencia por encontrarse allí cercana la finca del primer mandatario. Al echarse el perro a los pies del carro los agentes concluyeron que daba positivo para explosivos y procedieron a romper un vidrio del vehículo. En el interior encontraron que los cables eran de un ipod y de un manos libres y al verificar la matrícula de propiedad del vehículo descubrieron que pertenecía al escritor Héctor Abad Faciolince. Explicaron que el perro pudo haberse confundido porque había restos de comida para perros en el baúl. El perro de la Presidencia no detectó explosivos. El perro tenía hambre. Falso positivo literario.
Shakira (I)
Un detalle desconocido del concierto previo a la posesión de Barack Obama fue la reunión que tuvieron con el presidente estadounidense los artistas que se presentaron, entre ellos Shakira. Tan preparado estaba Obama, que cuando conversó con la cantante barranquillera le preguntó por sus recientes estudios en la Universidad de Stanford. La artista le dijo que en una próxima reunión le gustaría conocer sus impresiones sobre Colombia.
Shakira (II)
Muy celosos estaban a comienzos del año pasado los mánagers de Shakira ante la propuesta del restaurante Hard Rock Café, que quería negociar la franquicia para la venta de camisetas con la imagen de la estrella colombiana. Finalmente, sin mayores expectativas de rentabilidad, aceptaron el contrato por el 15% de cada camiseta vendida, dinero que entraría a reforzar los fondos de su fundación Pies Descalzos. Cuál no sería la sorpresa un año después al saber que ese 15% les reportó la bicoca de US$900.000.
Intrigas en la Fiscalía (I)
La destitución de la fiscal delegada ante la Corte Sara Magnolia Salazar, que fue decretada por el Fiscal General hace unos días, tiene una historia anterior. Salazar fue coordinadora de la Unidad de Extinción de Dominio (Unaim). En tal condición, tuvo estrecho contacto con la anterior jefa de la Oficina de Asuntos Internacionales, María Fernanda Cabal, quien también fue retirada de la entidad, después de la filtración de datos de una investigación contra militares al Ministerio de Defensa. Al parecer Salazar continuó reuniéndose asiduamente con Cabal y con otros detractores furibundos de Mario Iguarán. Aunque fue enterado de esas relaciones incómodas, Iguarán no le pidió la renuncia a Salazar, sino que se limitó a trasladarla al cargo de delegada ante la Corte.
Intrigas en la Fiscalía (II)
En su nuevo puesto, y pese a ser la investigadora oficial de altos funcionarios, la fiscal Salazar se habría dedicado —según informes periodísticos— a hacer relaciones públicas con políticos, con la Casa de Nariño y con la Corte, buscando respaldo para que su nombre fuera incluido en la terna para reemplazar al Fiscal, cuyo período termina en agosto. Otro que se habría sumado a la “campaña” de Salazar es su gran amigo Armando Martí, el denominado “brujo”, por quien casi se cae Iguarán.
Casualmente, Martí le dijo a la revista Semana que “pronosticaba” que en 2009 llegaría a dirigir la Fiscalía “una mujer que reestructurará todo el ente acusador”. La copa se le rebosó a Iguarán la semana pasada, también por un artículo sobre Salazar que se publicó esa revista.
Rezo entre dientes
El presidente Uribe, fiel devoto de la patrona de Riohacha, asistió como siempre a la fiesta que se le rinde en esa ciudad a la Virgen de los Remedios, el 2 de febrero. Estuvo en la misa solemne de la catedral con varios de sus funcionarios. Se arrodilló frente al altar y rezó fervorosamente. Luego, le pidió a uno de sus edecanes que llamara al gobernador y a los ministros que lo acompañaban, para que rezaran un avemaría. Todos pasaron al frente, algo desconcertados, y uno por uno oraron en voz alta. El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, quien pertenece al Opus Dei, cumplió perfectamente con el encargo. En cambio el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el de Minas, Hernán Martínez, tuvieron que disimular entre murmullos que desconocían casi toda la oración.
Otro clon
En mitad de una de las múltiples reuniones que se celebraron entre miembros y simpatizantes del Polo la semana pasada para tratar de superar la amenaza de división que está latente en ese partido, alguien mencionó a Gustavo Petro, quien no se encontraba en el sitio. Como había mucho ruido porque varios asistentes hablaban al tiempo, uno de los que estaba en el otro extremo del salón preguntó a quién se estaban refiriendo. Un gracioso le contestó: “Al Uribito del Polo”.
Pormenores de una renuncia
Luego de que Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz, hubiera tomado la decisión de regresar a Bogotá después de haber impartido su orden de “no periodistas” en el aeropuerto de Villavicencio, poco antes de la liberación de Alan Jara el martes pasado, el presidente Álvaro Uribe tuvo que encomendarle la misión gubernamental al general Óscar Naranjo, quien le abrió las puertas al periodismo. En la Casa de Nariño, mientras tanto, el enojo de Alicia Arango, César Mauricio Velásquez y José Obdulio Gaviria iba en aumento. Todos eran unánimes en creer que la censura era “absolutamente contraproducente”. Una vez en Bogotá, Restrepo redactó su carta de renuncia, mientras Uribe Vélez viajó hacia Villavicencio para entrevistarse con Jara, quien había criticado sus posturas sobre el intercambio humanitario. El viernes, Restrepo y Uribe volvieron a verse en la capital, y cuando se daba por hecho que el nuevo comisionado para la Paz sería Frank Pearl, Restrepo transformó en revocable su antigua e irrevocable dimisión. Y pensar que ya se había matriculado para terminar su maestría de Filosofía en la Javeriana.
La seguridad de Nilson
Aunque muy pocos lo saben, el nuevo presidente de la Corte Constitucional, magistrado Nilson Pinilla, además de jurista consumado es un experto en temas de seguridad y en ese sentido su gestión incluirá la revisión de los sistemas de protección del Palacio de Justicia en la Plaza de Bolívar. Dicen que aprendió todo sobre puertas de seguridad, detectores de humo, infrarrojos, de movimiento y alarmas durante sus años como asesor jurídico del Banco de la República y que, si los expedientes le dejaran tiempo, pondría por escrito los secretos que rodearon el gran robo de 24 mil millones de pesos al Banco Emisor en su sede de Valledupar en 1994. Por ahora, como integrante de la Comisión de la Verdad para esclarecer las causas del Holocausto del Palacio de Justicia en 1985, le preocupa que un ataque como el del M-19 se repita.