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Arrancó en forma la carrera por las elecciones de 2014 y las fuerzas políticas empezaron a destapar sus cartas. El expresidente Álvaro Uribe, en su intento de retoma del poder, se le medirá al veredicto de las urnas como cabeza de lista al Senado por el Centro Democrático. En cuerpo ajeno, el mandatario Juan Manuel Santos tiene como su principal escudero al hoy director ejecutivo de la Fundación Buen Gobierno, Germán Vargas Lleras, quien tomaría las banderas de la Unidad Nacional si su gasolina no alcanza.
Al margen de la disputa entre Santos y Uribe, esta semana se cerró el anunciado acuerdo entre el Partido Verde, los progresistas y un sector del Movimiento Pido la Palabra, que promete convertirse en una sorpresa electoral. En sus cuentas está pasar a la segunda vuelta y ganar la Presidencia. El Polo Democrático, que ha encarnado la oposición durante 12 años, trata de consolidar sus listas y a su candidata a la Presidencia, Clara López. Sin embargo, el fraccionamiento ha disminuido su fuerza política.
Por ahora el termómetro de las elecciones lo marcan las encuestas, que le pasaron una costosa factura al presidente Juan Manuel Santos, por las protestas que se presentaron a lo largo del país y por su principal apuesta: la paz, pues luego de un año de diálogos en La Habana sólo se ha logrado un acuerdo parcial sobre el tema agrario. Esa última encuesta, realizada por la firma Ipsos Napoleón Franco, dejó mal parado al mandatario.
Su imagen desfavorable llegó al 67% y la favorable al 29%. El 71% de los encuestados se declararon insatisfechos con su gestión y el 26%, la aprobaron. El resultado más preocupante tiene que ver con la reelección. El 77% está en desacuerdo y sólo el 19% votaría por Santos si se lanza nuevamente. Un escenario en el que la figura de Germán Vargas Lleras se valoriza. Aunque en la Fundación Buen Gobierno aseguran que no existe un plan diferente a defender la gestión de Santos, las cifras pueden plantear una realidad distinta.
El plan B es, sin lugar a dudas, Germán Vargas Lleras, quien aparece victorioso en todas las encuestas. Si hoy el mandatario le endosara sus banderas, su favorabilidad sería del 20%, seguido por el precandidato del Centro Democrático Francisco Santos, con el 15%, y en tercer lugar habría un empate virtual entre la candidata del Polo, Clara López, y los candidatos de la Alianza Verde, el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa y el excongresista Antonio Navarro Wolff.
Claro está que Vargas Lleras, un peso pesado de la política, genera resistencia en la Unidad Nacional. Incluso, en el Partido de la U han manifestado que su único plan es Santos. Es más, un grupo importante de la bancada no asistió a la inauguración de Buen Gobierno. En el Partido Liberal tampoco tiene acogida y son evidentes las diferencias porque critican su “arrogancia”.
Sin embargo, Vargas Lleras no sólo tiene favorabilidad y votos, sino también partido: Cambio Radical. Esta semana, esta colectividad presentó como cabeza de lista al Senado al exconcejal de Bogotá Carlos Fernando Galán, quien reveló que el Partido Liberal pretendía una alianza para que Cambio dejara de existir. A cambio, conscientes del favoritismo de su jefe, algunos miembros de la colectividad le enviaron una carta para que busque la Presidencial. Es decir, si no hay reelección, su nombre encabezará.
De cualquier modo, el momento de las definiciones ya tiene fecha. En 57 días, el 25 de noviembre, el mandatario Santos tendrá que decidir si aspira a la reelección o no. Hoy los vientos soplan en su contra y hay quienes ponen en duda su aspiración, pero el director ejecutivo de Buen Gobierno, Juan Mesa, sostiene lo contrario y asegura que las encuestas no son más que una foto del momento, pero que al final los resultados pueden ser otros. Mesa le apuesta con fe ciega a la reelección con el apoyo de Vargas.
Una carrera electoral en la que entró a pujar con lógica política la Alianza Verde (Progresistas y Partido Verde), por ahora con dos cartas presidenciales: el exgobernador de Nariño Antonio Navarro y el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa. El primero avanza con pies de plomo y prefiere no aventurar una consulta hasta que Santos decida si va por la reelección. Peñalosa sí quiere que las urnas digan quién puede ser el candidato. Una apuesta costosa, pero normal, para un dirigente político que ya ha perdido tres elecciones a la Alcaldía, pero sabe que en Colombia no hay cadáveres políticos.
Según Navarro, la pelea entre Santos y Uribe es cada vez más impopular, y este es el espacio para dar la sorpresa. Sin embargo, es claro en que se debe actuar con precaución porque “la finalidad de la alianza no debe ser sumar votos sino multiplicarlos”. La meta ya no es la sorpresa electoral que en su momento significó Carlos Gaviria con el Polo Democrático en 2006 o la Ola Verde de Antanas Mockus en 2010. El objetivo ahora es ganar las elecciones a la Presidencia.
Una pelea en la que el Polo Democrático parece ceder terreno. La aspiración presidencial de Clara López está vigente con la fórmula de derrotar “el modelo neoliberal que ha venido gobernando”, pero no ha tenido mayor acogida. Como están las cosas, su apuesta es mantenerse vivos sobrepasando los 450.000 votos al Senado que necesitan para preservar la personería jurídica. Su baluarte es el senador Jorge Enrique Robledo como cabeza de lista. Una camisa de fuerza que le impide medirse en la justa por la Casa de Nariño.
Escenarios y realidades políticas
«Las canas es por cuenta de la oposición. Pero no se me ha caído el pelo porque tengo el apoyo del pueblo”. Presidente Juan Manuel Santos
«La gente busca caminos alternativos como el Polo mientras crece la imagen negativa de Santos y de sus políticas”. Clara López, candidata del Polo.
«Debemos presentarles a los votantes una alternativa seria, confiable, creíble y sólida”. Antonio Navarro Wolff
«Rebosando cordialidad y credibilidad, ‘Pachito’ Santos va a ser el candidato de los uribistas”. Francisco Santos