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Como el mejor de todos los estrategas políticos, el presidente Álvaro Uribe jugó esta semana a tres bandas. Sus palabras pidiéndole al Congreso que se dedique a sacar las reformas política y a la justicia y deje de lado el referendo que le significaría una segunda reelección, sacudieron el ajedrez político nacional y, de paso, le sirvieron para realizar un enroque perfecto: le bajó la temperatura al debate de su continuidad en el poder que tenía a tirios y troyanos con los pelos de punta, mandó un mensaje a su coalición para que le aprueben sus iniciativas y abrió la compuerta para volver en 2014. Como quien dice, saldría dentro de dos años de Presidente para volverse candidato.
No cabe duda, el Primer Mandatario puso a todos a hacer análisis e interpretaciones. Sin embargo, aunque se trate de una jugada maestra, los riesgos persisten y hoy más que nunca debe saber mover sus piezas, si no quiere que la estrategia fracase. La oposición no cree que Uribe le haya dado el “no” definitivo a la posibilidad de un tercer mandato, pero si partimos de la tesis de que no aspirará, es claro entonces que para 2010 necesita jugársela toda para garantizar que alguien de su coalición llegue al palacio presidencial. Y allí es donde surge el primer gran escollo, teniendo en cuenta que si se decide a hacer el guiño a una sola persona, se corre el riesgo de romper la unidad de su proyecto para 2014.
Por eso, la primera gran tarea del Presidente debe ser propiciar esa unidad, algo bien difícil en un país como Colombia, donde la dinámica de los acontecimientos hace que la política varíe a cada instante. Mejor dicho, se necesita garantizar la victoria de un uribista en 2010 y eso no está cantado. Allí está de ejemplo lo sucedido recientemente en la pelea por la Alcaldía de Bogotá, cuando el Jefe de Estado le dio la bendición a Enrique Peñalosa y quien terminó ganando fue el candidato del Polo Democrático, Samuel Moreno Rojas.
¿Qué pasaría, por ejemplo, si el presidente Uribe señala a Juan Manuel Santos como su sucesor? ¿Aguantaría Germán Vargas Lleras ese ‘varillazo’? ¿Estaría dispuesto el ministro Andrés Felipe Arias a hacer campaña a favor de Santos? ¿Qué actitud tomarían los conservadores, que han dicho que quieren tener candidato propio? ¿Y Noemí Sanín, de quien hace poco el mismo Presidente dijo que tenía gran “electorabilidad”? Los interrogantes son muchos y lo más urgente sería definir unas reglas de juego claras, en las que se tendría que considerar casi que irremediablemente la figura de la consulta interna. Pero aún así, no existe la garantía de que todos le jalen a dicha consulta.
Mientras tanto, el referendo reeleccionista hará su tránsito en el Congreso —el mismo presidente del Senado, Hernán Andrade, dijo que la ley así lo exige y todos los movimientos uribistas han dicho que buscarán su aprobación—, y el pueblo será convocado a votar en el primer semestre del próximo año. Con una favorabilidad por encima del 70%, las posibilidades de que la gente le diga sí a un tercer mandato del presidente Uribe son bien altas. En ese momento, el Jefe de Estado tendrá que salir del enroque y terminar la jugada. O se lanza o se queda quieto con la mira puesta en 2014.
Porque cuando el escenario político llegue a estas alturas, es posible que el uribismo se encuentre esparcido con tres y hasta cuatro candidatos y que alguien de la oposición o un independiente lleve la delantera en la carrera por la primera magistratura del Estado, poniendo a temblar la continuidad de la política de seguridad democrática, la cohesión social y la confianza inversionista, pero sobre todo, la garantía de su reelección en 2014. Y eso, palabras más palabras menos, es la verdadera “hecatombe”. El círculo se cierra y, conociendo las habilidades del presidente Álvaro Uribe en el juego de la política, se puede entender entonces por qué no se atreve a hablar con claridad cuando lo interrogan sobre un tercer mandato consecutivo.
Claro, estando en el terreno de las interpretaciones, todavía quedan muchas otras cosas por considerar. El senador Gustavo Petro cree que el Primer Mandatario teme un derrota en el referendo y por eso le dio la espalda en el Congreso. Otros explican esa postura como una manera de abrir el paraguas ante los negros nubarrones que se vislumbran en la economía nacional. Y no falta quienes digan que el Presidente está “cañando” y que cuando le dijo al Congreso que les diera prioridad a las reformas política y a la justicia, lo que hizo fue presionar a aquellos legisladores que creen sentirse impedidos para votar dichas iniciativas.
Para algunos analistas, lo único cierto hasta hoy es que el presidente Álvaro Uribe juega a aquello de que ‘con cara gano yo y con sello pierdes tú’. Y que los efectos de su jugada maestra ya se sienten. Le bajó la temperatura al choque con la Corte Suprema y ratificó el mensaje que hace poco le mandó al pueblo en el sentido de que “nunca le daría la espalda”. El uribismo está a la expectativa. La oposición también hace sus cálculos. La Casa de Nariño guarda silencio y el Presidente, según lo planteado esta semana, desde ya es candidato, o para 2010 o para 2014.
Íngrid, un papel clave
Aunque en las más recientes entrevistas a los medios de comunicación ha dado a entender que no está interesada en la política electoral colombiana, al menos por ahora, no cabe duda de que el nombre de Íngrid Betancourt se debe tener en cuenta en el juego político, en caso de que el presidente Uribe decida no aspirar en 2010. El prestigio ganado a nivel internacional como símbolo de la lucha contra el secuestro y sus palabras de elogio al Primer Mandatario hacen que desde las diferentes vertientes en el país la miren con atracción. Porque así no sea candidata, un espaldarazo de Íngrid Betancourt en la carrera presidencial puede ser definitivo. Sin embargo, ya corren rumores de que la recién liberada se dedicará un tiempo a trabajar con organismos internacionales en aras de la paz y la liberación de los secuestrados, y que regresaría en 2010 al escenario político como candidata a la Alcaldía de Bogotá, un cargo que tanto el uribismo como el liberalismo no quieren dejarle, otra vez, al Polo Democrático.
“Antes que el referendo, las reformas”: Uribe
El pasado miércoles el Presidente dijo: “el tema de reelección. Hoy iban a presentar el referendo para la reelección presidencial. Yo quiero pedirle al Congreso que, por favor, se ocupe de las reformas a la justicia, a la política y a los otros temas, y no del referendo. A mí me parecería muy grave que por entrar ahora el Congreso en la discusión de ese referendo, no avanzara lo que es la urgencia real, que es la aprobación de la agenda.
Me parece grave por el futuro del país, por la credibilidad en las instituciones, por la imagen del Congreso. Yo les pido a los congresistas que la prioridad, entonces, sean estas reformas, y que no se ocupen del referendo. Pero también les pido una cosa: que no saquemos disculpas para negar estas reformas. También les pido a los congresistas que dejemos de alegar impedimentos… Y que no dejen morir esas reformas por falta de tiempo. Que empiecen el trámite cuanto antes. Si el obstáculo para esas reformas es el referendo para la reelección, ese obstáculo queda removido esta noche, en este caso, por voluntad del Presidente de la República, que pensando en los intereses superiores de la Patria… que un presidente pueda ser reelegido después de un período de por medio”.