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El regreso del gran patriarca de Santander

Hugo Serrano Gómez, el senador que más sabe sobre la política petrolera en Colombia. Retornó recientemente al Congreso, después de una cirugía de cerebro, en la que le extirparon un tumor cancerígeno.

15 de noviembre de 2008 – 05:00 p. m.

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Hay quienes lo catalogan como “el terror de los ministros de Minas”. Fue el creador de Ecogás, no hay ley petrolera que no haya pasado por sus manos y dicen que a pesar de estar hoy en la oposición por pertenecer al Partido Liberal, el presidente Álvaro Uribe no duda en consultarlo cuando de tomar alguna decisión económica se trata. Con 80 años de vida, después de haber superado una cirugía de cerebro en la que le lograron extirpar un tumor cancerígeno, el senador Hugo Serrano Gómez asiste puntualmente al Congreso de la República.

Nacido en San Vicente de Chucurí, Santander, ingeniero Civil y de Petróleos de la Pensilvania State University, especializado en estructuras metálicas y recuperación secundaria, comenzó su trabajo legislativo en 1978, cuando llegó a la Cámara de Representantes y, de entrada, comenzó a ganarse el respeto por su versatilidad en los temas económicos. Sin embargo, en 1982 decidió no postularse y tomarse un aire, para regresar en el 86 y pasar en el 91 al Senado. Hoy, con orgullo, hace las cuentas de esos 27 años trabajando como legislador, añorando aquellas sesiones del pasado, de hace 15 o 20 años, cuando el Congreso estaba integrado por “personas más estudiosas, más capaces y más conocedora de los temas del país”.

Su voz denota el paso de los años, pero aún así no duda en decir que se siente decepcionado porque sus compañeros de hoy no dan la talla y en que hay parlamentarios que sólo van a “calentar puesto” y nunca estudian los proyectos. “Yo me he hecho el propósito de no regresar después del 2010,   porque no vale la pena ser congresista en la actualidad. Ahora los senadores se mueven sólo para obtener una serie de prebendas del Gobierno”, agrega. En la época del ex presidente Alfonso López Michelsen le ofrecieron la gerencia del Instituto Colombiano de Ingeniería Eléctrica, pero no la aceptó por algunas discrepancias con él.

A pesar de la cirugía y los duros momentos de convalecencia y recuperación, sigue con la misma lucidez mental de siempre. “Es una lástima que en Colombia actualmente si se es amigo del Gobierno le dan contratos”, señala, recordando que años atrás el congresista valía por lo que era y por los conocimientos que tenía, mientras que ahora, asegura sin titubear, senadores y representantes “valen un cero a la izquierda”.

La fama de ser “el terror” de los ministros de Minas se la ganó porque a muchos los hizo quedar mal ante el Congreso, cuando trataron de imponerle puntos de vista con los que no estaba de acuerdo. “Soy uno de los congresistas más antiguos del país. Yo nunca he sido derrotado en una elección y en mi departamento siempre he obtenido una buena votación y desde 1986 he salido elegido”, expresa con orgullo y con un halo de nostalgia, sabiendo que la hora del retiro se acerca.

Sin embargo, siente la satisfacción del deber cumplido. Como senador ha sido conciliador y uno de los  ponentes de la Ley de Regalías y su fondo nacional; autor y ponente de la Ley que dio origen a la Empresa Colombiana de Gas (Ecogás); ponente y conciliador del proyecto de Ley que originó la Corporación del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena).

Impulsó también la Ley de Fronteras, con la cual se reformaron los gravámenes de los combustibles en las zonas fronterizas; ponente de la Ley de Crudos Pesados y la de Biocombustibles. Hoy trabaja en la consecución de la Ley Marco de los Hidrocarburos en Colombia y es considerado uno de los pioneros de la electrificación rural en Colombia.

Dice que le gustaría terminar sus días dedicado a su otra pasión: la academia: “Dictando clases en la misma universidad donde empecé, la de Santander, y continuando con las investigaciones sobre temas energéticos”. Y aunque hace apenas unos pocos meses pensó en el retiro, agobiado por la enfermedad, hoy dice estar “mejor que nunca” y agradece a Dios lo que considera una nueva oportunidad en su vida: “El tumor me lo descubrieron en una operación de rodilla. El médico que me atendía observó que se me dificultaba desarrollar algunas actividades, como el de llevar la comida a la boca. Me hicieron un examen y encontraron un tumor en el cerebro”.

También da gracias de que su inteligencia no se haya visto afectada. Y aún en estos momentos tiene lucidez, según dice, para criticar la política energética del gobierno Uribe, la cual, considera Serrano, “ha sido la peor en muchos años”. En este sentido, está convencido de que el éxito que se quiere mostrar en la actualidad en el sector se debe fundamentalmente a los altos precios del petróleo en el mundo. “Este gobierno ha tenido un referente en el precio por arriba de los 70 dólares en promedio, lo que le ha generando grandes utilidades al país”.

Serrano es considerado hoy por hoy como el congresista que más sabe de temas energéticos y petroleros en el país. Y él quiere seguir aportando su experiencia y sus conocimientos. Siempre ha estado en la Comisión Quinta. El Congreso es para él su mejor medicina. Se reconoce liberal de raca mandaca, aunque a estas alturas, dice, no está para meterse en líos partidistas y de poder porque con todo su recorrido ya está más allá del bien y del mal.

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