El reto ha sido más logístico que político: Angélica Lozano sobre consulta anticorrupción

Mañana vence el plazo para recolectar más de 1,7 millones de firmas, para la consulta popular promovida por Claudia López y Angélica Lozano.

Archivo - Gustavo Torrijos
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Este jueves  se vence el plazo fijado por Claudia López y Angélica Lozano para la recolección de firmas de la consulta anticorrupción. Y a punto de llegar a la fecha límite han buscado recolectar los cerca de dos millones de firmas como sea: en la calle, en redes sociales y en medios de comunicación para convencer a las personas que la suya no es una campaña política. (Lea aquí: Último impulso a la consulta anticorrupción).

Casi seis meses después de que iniciara la recolección de rúbricas, El Espectador habló con Lozano quien explicó que la consulta popular fue la respuesta a la impotencia que sintió por la falta de acción del Congreso. También contó que poco le importa que la gente crea que están haciendo politiquería para allanar el camino para las elecciones de 2018, porque, de ser aprobada, cree que políticos de distintas orillas «se montarán al bus por oportunismo».

Aunque dijo sentirse con optimismo, también aseguró que la tarea es urgente, pues este es el plan B (el plan A fue el Congreso) y que no hay un C. Además, habló del impacto que ha tenido esta recolección, porque, aunque dentro del mismo Partido Verde fueron pocos los políticos que se unieron, los ciudadanos han demostrado que este es un tema que les interesa más allá de criticar los constantes escándalos de corrupción que hay en el país. Tanto que incluso un solo hombre de Ciudad Bolívar ha entregado más de tres mil rúbricas.

¿Cuántas firmas van?

Dos millones en caja, exigen 1,7 millones y hay una nulidad del 30 o 40 %, entonces todavía nos falta. Necesitamos que la gente saque del cajón las firmas que tienen, que las entreguen. Esta es una oportunidad de canalizar la intención de cambio, de trabajar con gente muy distinta, porque con esta agenda nos podemos poner de acuerdo personas de cualquier filiación política.

¿Por qué escogieron irse por una consulta popular?

La consulta surge ante la impotencia. Si el Congreso dice ocho veces que no, ¿entonces qué? ¿deje así? No, pero presentarlos otra vez tampoco, porque nadie se choca nueve veces contra la misma piedra. Estudiamos los mecanismos de participación y escogimos la consulta, porque un referendo, es un proyecto de ley (tiene cuatro debates. Pero la consulta es el mecanismo más difícil. El umbral de la consulta es altísimo (del 33 %); es el precio que hay que pagar porque no pase por el Congreso.

Nuestra lógica es que podemos hacer algo común con quienes podemos estar de las mechas. A mí el piropo más chévere que me echan en la calle es “usted me cae mal, pero esto está buenísimo”, ¡perfecto! Entendió, porque es para sacar adelante esto.

¿Cómo decirle a la gente que esto no es politiquería?

Hay escepticismo, porque mucha gente que esto es imposible, que nada cambia. Nosotros entre 2014 y 2016 presentamos ocho veces los proyectos que convertimos en los siete mandatos. La ley de transparencia, que recogía buena parte de estos puntos, se hundió en el cuarto y último debate. Le faltó una hora. Ese fue el proyecto que llegó más lejos.  Pero no es ruido y ya. El Congreso era el plan A y este es el plan B, lo dramático es que no existe plan C.

Pero igual es difícil no pensar que esta consulta ha ayudado bastante a Claudia López para visibilizarse para las elecciones de 2018…

La respuesta a eso es: miren los tres años anteriores, miren si los presentamos, los promovimos y los defendimos hasta el último minuto. Es innegable que nos ha dado visibilidad, pero hay que ver el contexto. Si no hubiéramos presentado estos proyectos desde 2014, la gente podría decir que nos lo inventamos para tener una excusa y salir a la calle. Este es el camino que encontramos después de ocho intentos. Cuando en octubre yo me pongo a llorar por la impotencia, porque nos hunden todo, le pedí a mi asesor que mirara por cuál mecanismo podíamos ir.

¿Cuál sería el trámite una vez aprobado el número de firmas? ¿Qué viene inmediatamente?

La Registraduría tiene dos meses, hasta el 26 de septiembre, para avalarlas. Si lo hace, entra a la plenaria del Senado, pero no es un proyecto de ley, no hablarán del contenido. Ellos tienen que dar un concepto de conveniencia: ¿es conveniente, o no, que el país realice esta consulta popular?

¿Qué efecto puede tener si dicen que es inconveniente?

Esto nos une como ciudadanos, pero a la mayoría de mis colegas no les gusta. Cree uno que dirán que no, pero esto llegará al Congreso en noviembre. El 11 de diciembre se cierra la inscripción de listas, entonces, el clima cambia. Quince días antes de inscribir la lista, no lo van a vetar. Nuestra estrategia es esa presión ciudadana. Por oportunismo que se monten al bus, porque además nosotros jamás vamos a tener once millones de votos.

¿Y luego de que den su concepto?

La Registraduría tiene dos meses para fijar fechas. Como tenemos elecciones en marzo, mayo y en junio (por la segunda vuelta), lo lógico es que lo ubiquen el día anterior a una de esas votaciones. Se necesitan 11 millones de votos y creemos que hay 11 millones de colombianos mamados. Si se logran los 11 millones de votos, la consulta genera mandatos, entonces el próximo Congreso tiene un año de plazo para incorporar cada uno de esos mandatos donde toque. Y si no lo hacen, la ley prevé que el próximo presidente, o presidenta, lo puede sacar por decreto. Este es un camino largo, pero va a la fija.

¿Qué balance ve hoy sobre la recolección?

Va bien. El reto no ha sido la recolección, sino la parte logística. Porque de cien personas, cinco dicen que no. El asunto es que la gente esté dispuesta a mandar las planillas, porque hacen la tarea, pero no las envían. Y eso es lo que necesitamos. Ahí viene el voluntariado: todos los días estamos de 4:30pm a 7:30pm en puntos donde hay mucho flujo, y ha movido a empleados, pensionados, hasta pelaos de colegio.

¿Cuántos voluntarios tienen?

En realidad, es más de ciudadanos. Pues nosotros pensábamos que la gente del Partido Verde lo vería como una oportunidad de moverse, pero si hay 500 concejales, solo 70 hicieron. La recolección ha apelado a ese espíritu ciudadano, porque el grueso han sido personas que no les importa ni el partido ni la campaña.

¿Esta consulta posicionó el tema de la corrupción, no tanto de los escándalos, sino de lo que se debe hacer?

Hay una coincidencia, porque muchos empezaron a notar lo que no se puede tapar, pero nosotros ya llevábamos tres años de esto. Nosotros nos posicionamos en julio de 2014 y en septiembre ya estábamos trabajando para el proyecto de ley de transparencia. Ahorita mucha gente nos dice que es para campaña, esto no lo habríamos hecho, si lo hubieran aprobado. Ahorita parece moda, pero nosotros lo hicimos desde el día uno y si lo hubieran aprobado, estaríamos de vacaciones, ahora sí descansando para las elecciones de 2018.

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