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El asesinato de Joan Sebastián Durán a manos de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha generado una ola de rechazo desde varios sectores. La embajada ha dicho que está en constante comunicación con las autoridades competentes y el presidente Gustavo Petro pidió iniciar acciones judiciales. ¿Qué es lo que se ha podido concretar?
Este caso, primero que todo, es absolutamente lamentable y realmente muy preocupante por todo lo que significa, pero también cómo hace parte de unas políticas del gobierno actual en Estados Unidos y que desafortunadamente se ha repetido con otros casos en Houston y en Mineápolis. Por un lado, hemos hecho un trabajo inicial y continúa hasta el día de hoy. Vamos a seguir trabajando por medio de nuestra querida cónsul en Boston, María Camila Hernández, que ha hecho un trabajo extraordinario de acompañamiento desde el primer día con la familia en este momento tan difícil. Estamos como Cancillería acompañando las solicitudes del papá y la mamá en Colombia para que puedan venir aquí a Estados Unidos.
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¿Qué canales diplomáticos se han activado?
Desde el primer día hicimos las notas correspondientes de protesta y de pedido de esclarecimiento de los hechos, tanto al Departamento de Seguridad Nacional, del cual depende ICE, como al Departamento de Justicia, del cual depende el FBI. Hasta el día de hoy no ha habido respuesta del gobierno o de ICE o ninguno de estos interlocutores. Pero lo que sí ha habido, y es un elemento positivo, es una reacción, yo diría, unánime, súper amplia, de sectores políticos diversos, exigiendo claridad: los dos senadores del estado de Maine, la republicana Susan Collins y el independiente Angus King, y la representante a la Cámara, demócrata Chellie Pingree. Inclusive Kamara Harris y Hillary Clinton.
Hasta el día de hoy no hay indicaciones y no hay ninguna respuesta oficial del gobierno, pero hay mucha información que ha salido de testigos. Por ejemplo, escucharon que las últimas palabras de Joan Sebastián fueron a la Policía diciendo que él intentó parar, porque habían dicho que él había tratado de escapar. Hay un testimonio de la exesposa del agente de ICE que supuestamente le disparó, que habla de situaciones de salud mental. En fin, hay muchos elementos que ya se conocen que hacen que este caso sea mucho más aberrante, entre otras, porque ya se sabe que Joana de San Sebastián no era la persona que estaban buscando.
¿Qué pasará con la familia de Joan Sebastián?
Su hija, que es la que más me preocupa, tiene tres años y fue testigo del asesinato de su papá. Eso es lo que ha llevado a que sigamos teniendo un trabajo muy de la mano y muy cercano a la familia. Carolina Rojas, la mamá de la niña, hizo unas declaraciones ayer muy sentidas sobre esto y lo que significa. Obviamente, respetamos la privacidad y las decisiones que ellos tengan que tomar en este momento, pero han contado todos los días con la cónsul Hernández, que está con la familia, acompañándolos en estos momentos tan difíciles.
Usted se refiere a las vías diplomáticas que como embajada han tomado, como las notas de protesta y pedidos de esclarecimiento, pero el presidente también pidió interponer una “acusación formal” contra el agente de ICE que, presuntamente, habría disparado a Durán. ¿Eso lo hizo la embajada o corresponde a otras instancias?
Eso es una combinación de diferentes factores. A nosotros como embajada nos corresponde hacer las gestiones diplomáticas exigiendo esos procesos, pero le corresponde a las autoridades locales. Como digo, la lista es larga, la gobernadora de Maine [Janet Mills] está exigiendo que se adelanten estos procesos judiciales. Tanto el consulado de Boston, nosotros como la embajada aquí en Washington, las autoridades locales y nacionales, coincidimos en el llamado para exigir justicia.
La ola de rechazo ha sido desde varios sectores de Estados Unidos por este caso, que se da paralelo a la visita de una delegación del gobierno electo de Abelardo de la Espriella a ese mismo país. Esa comitiva, encabezada por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, no ha dado declaraciones sobre el asesinato de Joan Sebastián. ¿Cuál es su perspectiva sobre esto?
Para mí es increíble que no haya habido ninguna declaración, ni siquiera mención del tema. Lo han hecho personas de la derecha: por ejemplo, María Elvira Salazar, la representante de la Cámara del sur de la Florida, que ha sido trumpista al 100 %, se atrevió y con valentía, le reconozco, expresó que en este caso ICE se había excedido. En un trino, el expresidente Álvaro Uribe también lo expresó, pero de parte del gobierno entrante no ha habido absolutamente nada. No sé si lo hicieron en la reunión que tuvieron privada, porque ahí no tenemos ni idea qué fue lo que dijeron, pero en lo que han anunciado, lo que han dicho, no hay ninguna declaración en relación con esta situación.
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Hay un elemento agregado, y es que la campaña de Abelardo de la Espriella tuvo una adhesión que le hizo Trump. Claramente, está alineado con las políticas de este gobierno. De hecho, en el caso de Beto Coral, hoy más evidente que el arresto fue un acto con un impacto electoral que el mismo Abelardo de la Espriella en su cuenta de X anunció previamente que iba a suceder con la complicidad del que llaman “el quitavisas”, el subsecretario de Estado, Christopher Landau. Eso sí es muy preocupante, porque la vida de Joan Sebastián no es un tema político. Nadie le preguntó si era de izquierda o derecha. Eso no tiene nada que ver. Es un tema de la dignidad del país y de nuestros connacionales. Realmente es insólito.
¿Hubo algún tipo de diálogo o comunicación entre la embajada y la delegación de De la Espriella en Estados Unidos?
No, ninguna.
¿Cómo está la relación con Estados Unidos en este momento de cierre de gobierno?
Estamos en un momento de transición, sin duda alguna. Hasta el 7 de agosto, pues nos corresponde a mí y al presidente Petro mantener lo que se demostró claramente en la reunión exitosa que tuvieron en febrero en la Casa Blanca: tenemos profundas diferencias con el gobierno de Trump en el tema de cambio climático, el genocidio en Gaza, las lanchas que bombardean en el Caribe y la migración, pero entendemos que hay temas de intereses nacionales que nos obligan a seguir trabajando juntos. Entre presidentes se pusieron de acuerdo en dos temas específicos: el trabajar contra el crimen transnacional y el narcotráfico, y la reconstrucción de Venezuela. Nosotros, hasta el último día, vamos a seguir trabajando.
Ahora que hablamos del tema de Beto, con mucho orgullo decimos que hemos logrado seguir, desde la crisis el 26 de enero del año pasado, el tema de los vuelos con Fuerza Aeroespacial Colombiana, a la cual quiero agradecer y dar reconocimiento por los miles de colombianos que han llegado deportados a Colombia sin esposas, de manera digna. Todo eso lo hemos trabajado de la mano con el Departamento de Seguridad. Hay una relación fluida en materia comercial, donde hoy el 65 % de los productos colombianos están entrando al mercado norteamericano con cero aranceles. La cooperación entre la Policía y las autoridades militares en Colombia con las autoridades norteamericanas en materia de seguridad han continuado. Entonces, la relación es una cosa muy amplia, pero hay diferencias claras y obviamente hay un nuevo gobierno, eso lo reconocemos.

De acuerdo con cifras de la Cancillería, son cerca de 8.000 colombianos retornados. ¿Eso corresponde directamente a los vuelos de la FAC?
Sí, esa es la cifra. Son 77 vuelos de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. A esa cifra se pueden agregar otros que han regresado con el programa que aquí llaman “autodeportación”, que es el retorno voluntario. De hecho, la colombiana es la nacionalidad que más se ha acogido a esta figura.
¿Ven con preocupación este alineamiento de De la Espriella con la política migratoria de Trump?
Por supuesto, porque creo que la defensa de nuestros connacionales no depende del color político. Hay una situación paradójica: la mayoría de las personas en este país votaron por De la Espriella, pero lo curioso es que votaron por un candidato que es ciudadano norteamericano y que abiertamente se jactaba del apoyo de Trump, y las políticas de Trump y de ICE están dirigidas contra los colombianos. Es una situación preocupante y quiero reconocer el trabajo de los consulados, que ha sido extraordinario. En particular, el cónsul de Los Ángeles, Alejandro Mahé, que fue el primero que atendió a la familia de Beto Coral. Como a Beto lo fueron trasladando, pues nos tocaba con diferentes cónsules: el de Houston, Andrés Díaz, y la asistente jurídica, Tatiana; y la cónsul de Atlanta, Andrea Rojas.
Espero que eso continúe, porque este país está contra todos los inmigrantes, particularmente los latinos, y las situaciones que sufren los colombianos las están padeciendo los mexicanos, los guatemaltecos, los venezolanos y los salvadoreños. Ojalá el alineamiento del nuevo gobierno con las políticas de Trump no nos lleve a dejar de reclamar y exigir el respeto por los tratados de Estados Unidos, la Constitución y las leyes norteamericanas que obligan a tratos distintos. Sí nos preocupa que la población de connacionales colombianos en este país no tenga la importancia que merece.
Usted asegura que el caso de Beto Coral fue una injerencia directa sobre el proceso electoral en Colombia. ¿Considera que los comentarios de Trump en apoyo de De la Espriella también lo fueron?
Por supuesto que lo fueron, es insólito. Uno puede opinar, pero lo cierto es que también es una práctica de Trump, que no solamente se hizo en Colombia, también en Argentina con Milei, en Honduras y en Chile. Es una injerencia, sin duda alguna. Ahora, si eso fue el factor por el cual [De la Espriella] ganó las elecciones, yo no me atrevo a especular, es una especulación difícil de establecer. Incluso, creo que en algunos casos puede haber sido contraproducente, porque muchos colombianos tienen una buena opinión de Estados Unidos y quieren una buena relación, pero no les gusta la forma en la cual Trump trata a los colombianos. Por lo tanto, yo no me atrevo a decir que eso haya sido determinante o que haya sido lo clave en el resultado electoral.
En la visita de Restrepo a Estados Unidos, Colombia hizo parte de una sesión en el Congreso organizada por la representante María Elvira Salazar. Allí, el subsecretario de Estado Adjunto de Estados Unidos, Luis Méndez, afirmó que no se estudia retirar al presidente Gustavo Petro de la lista de sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés). ¿Qué sabe la embajada de eso?
Le puedo decir que desde el momento que pusieron al presidente Petro y a su familia en la lista Ofac, hicimos las exigencias, las protestas y los reclamos correspondientes, y lo hemos repetido. De hecho, les cuento algo que no había dicho antes. Tuvimos una coincidencia con el secretario de Estado, Marco Rubio, en el partido de Colombia contra Portugal. Le reiteré la solicitud de sacar al presidente Petro de la lista Ofac. Primero, él sabe que Gustavo Petro no es narcotraficante; segundo, todo a lo que el presidente Petro se comprometió con Trump en esa excelente reunión que tuvimos en la Casa Blanca, se ha cumplido; y tercero, porque era un guiño muy importante para ese medio país que no votó por Abelardo de la Espriella y que es fundamental para la reconciliación y la gobernanza en Colombia.
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Rubio me escuchó y me dijo que “si eso es bueno para la reconciliación de Colombia, lo tenemos que pensar”. También el senador republicano Bernie Moreno en una declaración dijo algo parecido. En la conversación que tuvo el presidente Petro con Donald Trump, en la cual yo estuve, el presidente Trump dijo, sobre ese tema, “I’ll do the best I can”, él va a hacer lo mejor que pueda. Lo cierto es que hasta el día de hoy no ha habido ninguna respuesta oficial en relación con la remoción del presidente Petro de la lista Ofac.
¿Qué mensaje quisiera dejarle al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella sobre la relación con Estados Unidos?
Que piensen primero y segundo y tercero en el interés nacional, en qué le sirve a Colombia, no en qué le sirve a los Estados Unidos, que, desafortunadamente, es lo que a veces se insinúa con sus declaraciones. Tenemos diferencias, pero que no olviden que, al fin y al cabo, el trabajo que yo hago aquí, el trabajo que al nuevo embajador le tocará hacer, es defender al pueblo colombiano y a los intereses colombianos. Por ejemplo, en este caso de los connacionales en los Estados Unidos y de las políticas de ICE, que su supuesta alineación con los Estados Unidos y con el gobierno Trump no los lleve a olvidar que primero hay que pensar en el bienestar de los colombianos y los connacionales en este país.
La verdad, les deseo suerte. Creo que, como ha pasado en otras ocasiones, como en Estados Unidos, la alternancia entre demócratas y republicanos es normal y, a lo largo de los años, independientemente de quien esté en la Casa Blanca o en la Casa de Nariño, la relación entre los dos países ha continuado y debe continuar. Mi interés y mi aspiración es que así sea para el bien del pueblo de Colombia y para los colombianos que viven en este país.

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