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Los doce jefes de la diplomacia suramericana, los doce cancilleres de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), llegan este jueves a Quito, para evaluar la naturaleza y las posibles salidas al conflicto entre Venezuela y Colombia, que desde la semana pasada rompieron relaciones. Colombia llega representada por el canciller Jaime Bermúdez. El ministro defenderá la decisión de Colombia de denunciar públicamente y ante la Organización de Estados Americanos la presencia de miembros de las Farc en territorio del país vecino y la presunta connivencia y permisividad de ciertos sectores del Estado venezolano con aquellos grupos ilegales.
Fue precisamente ese hecho el que produjo la ruptura de relaciones por parte de Caracas y la subsecuente citación extraordinaria a los ministros de exteriores de Unasur por parte de Ecuador (presidente pro-témpore del organismo), que hizo todo lo posible —hasta obligar a su embajador ante la OEA a renunciar— para detener el debate de la semana pasada en el organismo interamericano.
Este jueves, el canciller Nicolás Maduro mirará a los ojos —quizás por última vez de manera oficial— a su homólogo colombiano, Jaime Bermúdez. Maduro llega a Quito tras una gira de una semana por Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile y Perú, sensibilizando a esos gobiernos frente a los puntos que le expondrá a Bermúdez durante la jornada de este jueves.
Si su discurso hace honor a lo que tanto él como el presidente venezolano, Hugo Chávez, han dicho esta semana, Maduro exigirá que Colombia se retracte de las acusaciones proferidas ante la OEA, propondrá un “plan de paz” (cuyo significado aún es un misterio) y reiterará que en Colombia se está urdiendo un inminente ataque a suelo venezolano.
El discurso venezolano, que no ha cambiado mucho a lo largo de estos meses (a excepción de la misteriosa propuesta de paz), será probablemente respaldado plenamente por Bolivia, que comparte idénticas posiciones. De resto, el silencio de gran parte de la región y las abiertas intenciones mediadoras de Paraguay y Brasil parecieran sugerir que la mayoría de países escucharán a las partes sin tomar mayor partido.
Colombia, en la voz de Bermúdez, intentará avanzar en su objetivo de lograr que Venezuela se comprometa públicamente en la lucha contra las guerrillas y que la región discuta el establecimiento de un “mecanismo concreto y eficaz para evitar la presencia de las Farc en Venezuela y evitar que grupos criminales organizados y terroristas estén en cualquier país”. Así lo afirmó el Canciller en una rueda de prensa en el Palacio de San Carlos, en la que aseguró, refiriéndose a la solicitud venezolana, que Colombia “no tiene nada que rectificar”.
Bermúdez también se refirió a la sugerencia de un supuesto “plan de paz” que propondría Caracas. “El verdadero plan de paz pasa por la no intervención en los asuntos internos de ningún país”, dijo Bermúdez, para luego añadir: “El verdadero plan de paz pasa porque no exista un lugar en el mundo, ni físico ni político, donde las Farc o algún grupo criminal puedan estar. El verdadero plan de paz es capturar a estos criminales donde quiera que estén”.
Así llegan los países a la reunión en Quito. Una más de las varias que ha organizado Unasur para discutir las tensiones entre Colombia y sus vecinos (a finales de 2009, la organización discutió el contenido del acuerdo de cooperación firmado entre el gobierno colombiano y los Estados Unidos, sin mayores resultados).
Venezuela hablará de la amenaza yanqui y la necesidad de resolver el conflicto colombiano. Colombia le pedirá a Venezuela cooperación contra las Farc y respeto a sus asuntos internos. La región, en la que Brasil tiene un peso importante, buscará, como aseguró Marco Aurelio García, asesor internacional y principal interlocutor entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Unasur, “tratar de enfriar la crisis hasta que asuma el nuevo Gobierno (colombiano), para que después se inicien conversaciones”.
De hecho el presidente electo, Juan Manuel Santos, ha pasado gran parte de esta semana en una activa y a la vez prudente gira suramericana, que le ha permitido entrevistarse con importantes líderes de la región, entre ellos Cristina Fernández (Argentina), Sebastián Piñera (Chile) y Alan García (Perú ). Y aunque no ha dado grandes señales de reconciliación, al menos su discreción parece alentar la esperanza de que después del próximo 7 de agosto se pueda iniciar un acercamiento.
De ser así, la cumbre de este jueves se perfila como una tranquila cita de despedida para el canciller Bermúdez. “Lo que se debería hacer hoy es abrir un paréntesis hasta el 7 de agosto”, aseguró García.