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El próximo 22 de agosto termina la misión diplomática del embajador de Suiza en Colombia, Thomas Kupfer. A pocos días de dejar el país, el funcionario hace un balance de su gestión. Se refiere a uno de sus momentos más difíciles en Colombia: la polémica por las acusaciones al mediador suizo, autorizado para buscar contactos con las Farc, Jean-Pierre Gontard, quien fue acusado de ser simpatizante de la guerrilla. El Embajador dice que su país está dispuesto a acompañar a Colombia en la búsqueda de la paz, que la solución al conflicto debe ser negociada y también habla del uso indebido de un emblema humanitario en la operación ‘Jaque’.
¿Qué balance hace de su gestión de cuatro años en Colombia?
Me voy muy contento. Fueron cuatro años de mucho movimiento y varios avances positivos entre Suiza y Colombia. Ahora puedo concluir que hay mucha más cooperación entre las dos naciones.
¿Cuáles son esos acuerdos?
Tenemos tres nuevos acuerdos económicos. Uno para la protección de las inversiones en ambas naciones, casi listo para entrar en vigor, del cual falta solamente la aprobación de la Corte Constitucional colombiana. Otro acuerdo para evitar la doble tributación. Ese ya está firmado y necesita la ratificación de los dos países. Y el más importante es el TLC entre Colombia y la Asociación Europea de Libre Comercio –EFTA, por sus siglas en inglés-. Lo vamos a firmar en los próximos meses y luego vendrán las ratificaciones.
¿A cuánto asciende la cooperación económica de Suiza hacia Colombia?
Uno de los apoyos importantes le damos a Colombia es en el aspecto humanitario. En ese sentido, nuestra asistencia es de unos cinco millones de dólares anuales.
Uno de sus momentos más difíciles en el país fue sin duda la polémica generada por el caso del mediador suizo Jean-Pierre Gontard. ¿Cómo vivió esa historia?
La historia es bastante sencilla. Gontard trabajó muchos años como emisario del gobierno suizo en el marco de la facilitación de los tres países, que fue solicitada y autorizada por el gobierno de Colombia. El trabajo se hizo a conciencia y tuvo sus logros. Incluso, se ayudó en la liberación de algunos secuestrados. En ese sentido, estamos convencidos de que fue una labor positiva, que se hizo a pedido del gobierno de Colombia.
¿Usted cree que la justicia absolverá a Gontard, como lo aseguró la canciller suiza Micheline Calmy-Rey?
Tenemos respeto de la justicia colombiana, pero estamos convencidos de que Gontard no hizo nada contrario a las leyes ni nacionales ni internacionales.
¿Gontard está dispuesto a viajar a Colombia, si la Fiscalía así lo requiere?
La Canciller suiza confirmó que él va a cooperar.
¿Cuándo vendría Gontard al país?
Prefiero no comentar eso. El tema tendrá que ser discutido con las autoridades judiciales.
Es conocida la simpatía de algunas organizaciones no gubernamentales suizas con las Farc ¿qué medidas ha tomado el gobierno de Suiza para evitar un eventual apoyo de estas ONG a la guerrilla?
Mientras eso se mueva dentro de un contexto legal no le veo problema, pero es claro que en Suiza no hay impunidad
y si alguien no respeta la legislación que hay en ese sentido va a ser perseguido.
Está claro que muchos europeos tienen todavía una visión romántica de las Farc, ¿qué concepto se lleva usted de la guerrilla, después de cuatro años en el país?
Primero, creo que gran parte de los europeos ya saben qué son las Farc, pues son bien conocidas las constantes violaciones de esta guerrilla en materia de derechos humanos. La mayoría de Europa conoce acerca de las minas antipersonales, la extorsión, el secuestro y el tráfico de drogas. Yo creo que las Farc deben entender que la única solución es la negociada y que deben liberar a los secuestrados que tienen y terminar sus prácticas terroristas.
Se descubrió que el la Fuerza Pública usó deliberadamente el logo del Comité Internacional de la Cruz Roja –CICR- en la operación ‘Jaque’ ¿qué opina de ese tema?
Mi opinión es la misma de la comunidad internacional. Es importante respetar el emblema de la Cruz Roja Internacional. Esto lo determinan los países que firmaron las convenciones de Ginebra, incluyendo a Colombia.
¿Cómo deja a Colombia en materia de conflicto armado?
Dejo un país que evidentemente tiene más seguridad que hace cuatro años. La Fuerza Pública, especialmente en los últimos meses, ha alcanzado muchos éxitos, especialmente frente a las Farc. Sin embargo, seguimos pensando que la solución al conflicto debe ser negociada. La paz se va a lograr con un diálogo político que involucre al Gobierno y a todos los grupos armados ilegales.
Pero, recientemente el gobierno colombiano cerró las puertas a los mediadores internacionales que buscaban contactos con las Farc, ¿qué opina de eso?
Bueno, esa fue una decisión soberana que Colombia nos dejó en claro. Por eso, no va a continuar la facilitación conformada por los países amigos, Francia, Suiza y España. Sin embargo, vamos a continuar acompañando al país con nuestros programas humanitarios y proyectos que promueven el diálogo.
Muchos análisis apuntan a que el conflicto colombiano se internacionalizó y que eso obliga a que necesariamente haya un acompañamiento de los países amigos ¿usted qué cree?
Ese análisis tiene mucho valor. Los colombianos son autónomos en escoger cómo quieren avanzar en el tema de la paz, pero son muchas personas las que opinan que se necesita un acompañamiento internacional.
Suiza es un país con una tradición de paz, ¿usted cree que en Colombia algún día se va a alcanzar la paz?
Quiero creer eso, pero para que suceda ese hecho tiene que existir voluntad de todas las partes. En ese sentido soy optimista. Mire, si algo me va a hacer falta de Colombia es que aquí suceden cosas todos los días. Contrario a lo que muchos piensan, muchas son positivas.