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Luego de conocidas las cifras de la Oficina de la Casa Blanca de la Política Nacional para el Control de Drogas (ONDCP, por su sigla en inglés) sobre el aumento del 11 % de los cultivos de coca en el país en 2017, el componente de la FARC en el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) hizo un llamado para que se mantuvieras los esfuerzos en la implementación de esta iniciativa tras considerar que es “la mejor alternativa a la vista para la sustitución de cultivos de uso ilícito”.
En un extenso comunicado, la FARC señaló que tras un balance realizado del 2 al 4 de junio sobre este programa se puede decir que las comunidades campesinas dedicadas al cultivo de coca, marihuana y amapola están dispuestas a la sustitución de cultivos en los términos que establece el PNIS.
“Una muestra palmaria de esta voluntad es la suscripción de acuerdos colectivos que involucran a 124.000 familias con 96.000 hectáreas comprometidas en la sustitución de cultivos”, señala la FARC.
En ese mismo sentido, señalaron que los incumplimientos por parte del Gobierno Nacional en este asunto “siembran desconfianza, incertidumbre y desesperanza entre las comunidades, así mismo estimulan la persistencia del narcotráfico como empresa criminal transnacional que amenaza la paz y la reconciliación nacional”.
Por esa razón, expresa que, a su parecer, el Gobierno está interesado solamente en que las comunidades cumplan con el retiro de las plantaciones de coca, marihuana y amapola, pero no hay un esfuerzo para que estas superen los problemas estructurales de pobreza y abandono: “En un año de implementación del programa no existe un solo proyecto productivo, no se le han cumplido ninguna de las obligaciones adquiridas con los recolectores…).