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La “bandera blanca” entre Gobierno y oposición está lejos de ser enarbolada. Ocho días después de que el presidente Uribe arremetiera contra el liberalismo y le pidiera explicaciones a su director, el ex presidente César Gaviria, de la supuesta alianza de su gobierno con Los Pepes en la guerra contra Pablo Escobar, el ex mandatario retó a que se presenten las pruebas de dicha alianza y contraatacó: “Si quiere miramos esos personajes a quién son allegados hoy en día”. Y para que no quedara duda sobre a quién iban dirigidas sus palabras, agregó: “Lo que él dice lo expresa sin fundamento. Ojalá podamos analizar de quién son amigos Los Pepes”.
La indignación se le notaba en la mirada, pero era poca frente a la que evidenció minutos antes de responderle a Uribe, en la junta de congresistas liberales que se reunió para definir la postura de ese partido frente a la agenda legislativa y los ataques del Gobierno. “Gaviria manoteó cinco veces la mesa”, indicó uno de los legisladores asistentes, quien dijo que el máximo momento de tensión ocurrió cuando una senadora le dijo al ex mandatario que Uribe no parece dispuesto a recoger las críticas lanzadas en su contra: “Mi hoja de vida está probada y no sólo en Colombia. Si el Presidente quiere, pues nos vamos hasta el fondo para que se aclare esto”, dijo Gaviria. Acto seguido salió a ofrecer la rueda de prensa en la que se despachó contra Uribe.
Gaviria llevaba varios días aplazando el contraataque. Aunque se sintió ofendido desde la primera arremetida de Uribe hace dos semanas, cuando en plena crisis política el mandatario comenzó a hablar de supuestos nexos de gobiernos pasados con sectores de la mafia, no había podido salir a hacerle frente por una afección de salud. Sin embargo, la junta de congresistas liberales emitió la semana pasada un comunicado en el que reclamaba a Uribe mayor respeto hacia la oposición. Pero el Presidente volvió a insistir en el tema, razón por la cual Gaviria expidió un comunicado rechazando el “tono pendenciero” del mandatario y señalando que su actitud dista mucho de la compostura que debe guardar.
Luego vino el llamado del vicepresidente Francisco Santos para que se calmaran los ánimos entre los sectores políticos y judiciales involucrados en la crisis, atizada cuando se conocieron las visitas de ex jefes ‘paras’ a la Casa de Nariño para intrigar contra la Corte Suprema de Justicia y los nexos del ex jefe de Fiscalías de Medellín con el grupo de alias Don Mario. En ese momento Gaviria ya tenía lista la enérgica respuesta que le lanzó ayer a Uribe, pero se abstuvo de divulgarla porque creyó que la voz del Vicepresidente interpretaba el sentir de Palacio.
Como Uribe volvió a lanzarle dardos durante el fin de semana y aseguró que le queda difícil “quedarse callado”, el ex mandatario liberal llamó a su director de Comunicaciones, John Álvarez, y le dijo que tan pronto saliera de la Clínica Country, donde era atendido por neumonía crónica, le cantaría la tabla al mandatario de los colombianos.
Vino entonces la junta de parlamentarios en la que expresó su molestia y tras la cual salió a decir ante los medios que Uribe “trata a sus contradictores como si fueran las Farc”.
“El Presidente debe saber que estoy listo para ahondar en esos debates cuando él quiera (…) Es que él dice esas cosas pero no expone fundamentos ni pruebas, habla por ofender y maltratar a la oposición. A él le gusta es como vivir en guerra y usar un lenguaje de guerra para su relación con todo aquel que se oponga a sus designios o a sus propósitos”, agregó Gaviria.
Pese a su molestia con el Presidente, el liberalismo modificó su postura inicial de no asistir a los debates de la promocionada reforma a la justicia que lidera el ministro Fabio Valencia Cossio, a quien de todas maneras Gaviria dijo no reconocer como interlocutor. El liberalismo sí se presentará a las discusiones, pero la votará negativamente por considerarla “inconveniente, inoportuna y atentatoria contra la justicia”. Y en cuanto a la reforma política, la consideró totalmente desdibujada.
Por su parte, el senador Héctor Helí Rojas, vocero del liberalismo en la Comisión Primera, reiteró el desacuerdo que se tiene para con dichas reformas, aunque dijo que la posición oficial se dará a conocer en los debates. “No aceptaremos ser ponentes, pero la debatiremos para demostrar que nosotros tenemos la razón de la inconveniencia”, explicó.
La posición del Partido Liberal de participar en las discusiones fue vista con complacencia por congresistas de otras vertientes políticas. El senador Gustavo Petro, del Polo Democrático, enfatizó que el Congreso es para debatir y aprobar leyes y que “las minorías están para debatir con argumentos, tratando de demostrar que se tiene la razón en los temas polémicos de Colombia”.
Sin embargo, Parmenio Cuéllar, también del Polo, insistió en la postura de no considerar al ministro del Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio, como interlocutor válido, por los líos judiciales de su hermano.
“Hoy, en junta parlamentaria, decidimos abstenernos de participar en la discusión de las dos reformas, mientras esté laborando en el Ministerio del Interior y de Justicia una persona con un parentesco muy cercano con Guillermo León Valencia Cossio, quien tiene presuntos nexos con narcotraficantes”, manifestó.
De cualquier manera, sin los votos del liberalismo y el Polo, más los que tendrían que declararse impedidos por tener investigaciones en la Corte Suprema de Justicia o ser reemplazantes de procesados por parapolítica, la suerte de las reformas política y a la justicia sigue en veremos. Falta esperar ahora la respuesta del presidente Uribe a las palabras de César Gaviria, para ver si habrá “bandera blanca” o “bandera de guerra”.