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A pesar de que el Gobierno Nacional se ha mantenido en la negativa de retirar la reforma tributaria radicada ante el Congreso, fuentes del Centro Democrático le confirmaron este jueves a El Espectador que en Palacio estarían dispuestos a ceder y a sustituir el texto en su totalidad por una nueva propuesta que pueda ser construida entre todos los partidos, incluida la oposición.
Esa posibilidad, señala un miembro del uribismo cercano al presidente Iván Duque Márquez, fue debatida en el Ministerio de Hacienda, desde donde, hasta el momento, no ha habido ningún pronunciamiento al respecto.
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En la práctica legislativa, lo que pasaría es que ese nuevo texto se elaboraría y se llevaría a las comisiones terceras conjuntas para ser radicado a través de una proposición sustitutiva. Se matarían dos pájaros de un solo tiro, pues, en primer lugar, se reemplazaría una propuesta que ha sido muy impopular y que lanzó a miles de personas a las calles para protestar —aun en pleno tercer pico de la pandemia—. En segundo lugar, al no retirarse, le evitaría el golpe político al presidente Duque y a su ministro de Hacienda.
Incluso, desde el mismo Centro Democrático está claro que, en un escenario de derrota, la responsabilidad política del reversazo lo tendrían que asumir o el ministro del Interior, Daniel Palacios, o el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Los más críticos del Gobierno Nacional, incluso, se atreven a decir que la cara la tiene que poner el mismo presidente Duque por llevar al Congreso una propuesta para la que se dejaron por fuera al grueso de los partidos con asiento en el Congreso.
Uno de los que planteó la idea de sustituir el texto por uno nuevo fue el representante Edward Rodríguez, uno de los congresistas más cercanos a Duque. “He propuesto al Gobierno sustituir el testo de la reforma tributaria. El nuevo texto debe ser producto de un consenso entre todas las fuerzas políticas, incluida la oposición. Los momentos difíciles nos exige grandeza, es el reclamo de la ciudadanía”, manifestó hace unas horas Rodríguez.
Por su parte, el senador uribista Fernando Araújo, miembros de la Comisión Tercera de Senado, coincidió con Rodríguez al señalar la necesidad de llamar a todas las bancadas del Congreso.
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La pregunta entonces es cómo entrarán en el juego los planteamientos de las otras bancadas, para cumplir con el acuerdo nacional del que tanto hablaba el presidente y su ministro del Interior, Daniel Palacios.
En medio de las alternativas que se buscaban para hacerle frente al inconformismo social que generó la reforma, se habló de acoger la propuesta del uribismo que, en vez de buscar recaudar recursos por $ 23 billones, lo hace con la base de $ 12 billones. Estos se obtendrán a través de una solicitud de anticipo de utilidades al Banco de la República de $ 5 billones, un recorte estatal que asciende a $ 1 billón, del impuesto al patrimonio superior a $ 5.000 millones del 1 % con el que se recogería otro billón, de la sobretasa transitoria a personas naturales que tributan con la que se espera recoger $ 2 billones y el congelamiento de la tarifa de renta para un recaudo de $ 3 billones.
También proponen acciones como la enajenación de activos de la mafia, impuestos verdes, impuesto solidario a salarios de más de $ 20 millones y sobretasa a los bancos del 3 %. Para la bancada uribista, por supuesto, esta es una alternativa para salir bien librados y que impactaría menos en la clase media.
La oposición, por su parte, ha mantenido la petición para que el Gobierno retire la totalidad de la reforma y no ha atendido el llamado del presidente Duque de concertar puntos sobre la reforma ya presentada. Esa postura tiene un argumento de peso y es que, para algunos analistas que han opinado sobre la tributaria, eso significaría eliminar los artículos más polémicos para la opinión pública y dejar el resto tal como venía.
La cancha parece estar en el terreno del Gobierno Nacional, que tiene de frente también una protesta social y que podría tener que ver con lo que sería una modulación en la postura del presidente y el ministro Carrasquilla.