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El gobierno de Gustavo Petro tiene listos los borradores de decretos con los que se pone fin a las curules que el Acuerdo de Paz de 2016 les otorgó a los miembros de las extintas FARC. Aunque en La Habana se pactó que el partido surgido de esa guerrilla tendría diez asientos en el Congreso solo por dos períodos legislativos, con el documento —cuya primera versión fue elaborada por el Ministerio del Interior— la medida queda formalizada. ¿Qué caminos le quedan ahora al partido Comunes para buscar su continuidad en el Capitolio en 2026?
Ahora despojados de parte de las ventajas que les dio el proceso de paz y con una anticipada carrera electoral, los exFARC ya están comenzando a trazar una estrategia política de cara a los próximos comicios, sobre todo porque sus posibles salvavidas no han salido a flote. Ejemplo de ello es la reforma política. Uno de sus artículos proponía modificar la Constitución para introducir el concepto de “adquisición progresiva de derechos”, lo que habría permitido que los movimientos con personería jurídica —como es el caso de Comunes— mantengan sus derechos sin tener que alcanzar, durante otro cuatrenio, el umbral mínimo de votos y afiliados. Aunque el proyecto fue impulsado por el entonces ministro del Interior Juan Fernando Cristo —uno de los renegociadores del Acuerdo de Paz—, se hundió por falta de trámite.
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En el borrador de decreto que afecta al Senado se explica que“de conformidad con lo establecido el artículo 171 de la Constitución Política, el Senado de la República estará integrado por cien (100) miembros elegidos en circunscripción nacional, y establece un número adicional de dos (2) Senadores elegidos en circunscripción nacional especial por comunidades indígenas”. Lo que hace este documento es eliminar el parágrafo transitorio que permitía hasta cinco curules adicionales para los períodos constitucionales 2018-2022 y 2022-2026. Lo mismo ocurre con el documento que modifica la conformación de la Cámara.
El panorama para Comunes no es fácil. En las elecciones legislativas de 2018, cuando aún eran el partido FARC, sumaron en total 85.000 votos entre Senado y Cámara. Pero en 2022, ya con el nuevo nombre, la cifra cayó a cerca de 52.000. Es decir, perdieron alrededor de 33.000 votos, una disminución del 38.5%. Algunos congresistas de la colectividad explican esta disminución señalando que, como las curules para Senado y Cámara estaban garantizadas por ley, muchos de sus simpatizantes prefirieron votar por el Pacto Histórico, con el fin de fortalecer la presencia progresista en el Legislativo.
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En cualquier caso, anotan que han estado haciendo un fuerte trabajo en las regiones para cultivar sus bases. Por ejemplo, según la Fundación Ideas para la Paz (FIP), las Juntas Administradoras Locales son el escenario con mayor margen de acción para el partido, donde conservan un caudal electoral. Esto cobra más relevancia teniendo en cuenta que el terreno por recuperar y abarcar es amplio: en las elecciones regionales de 2019 lograron presentar candidatos en 24 departamentos, mientras que en las de 2023 su presencia se redujo a solo 15.

Uno de los que ya se está moviendo en terreno es el representante Pedro Baracutao, quien ha realizado 29 audiencias públicas en distintos territorios. Según él, ese trabajo busca presionar al Gobierno para que cumpla el Acuerdo de Paz y responderle a quienes aún los respaldan. “Eso nos da ánimo y moral para seguir avanzando y seguir en función de lograr otra vez la curul por Antioquia”, dijo en diálogo con El Espectador. También se están moviendo desde el Congreso: dos proyectos del senador Pablo Catatumbo —uno sobre plazas de mercado y otro enfocado en los paneleros— ya fueron aprobados en plenaria del Senado y están actualmente en trámite en la Cámara, cerca de convertirse en ley.
En diciembre del año pasado, el mismo mes en que se hundió la reforma política, Comunes llevó a cabo una consulta interna con la que definió parte de su apuesta electoral para 2026: eligieron cinco precandidatos al Senado y dos a la Cámara por cada departamento. Entre los nombres estarían varios de los que hoy tienen asiento en el Congreso: Julián Gallo, Sandra Ramírez, Omar de Jesús Restrepo y Pedro Baracutao.
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En cualquier caso, la colectividad ha decidido que, aunque ha caminado junto al oficialismo, su estrategia para sobrevivir políticamente no pasa por sumarse a un partido único, como lo ha propuesto el presidente Petro. De hecho, en febrero de 2023, Comunes se integró a la coalición del Pacto Histórico como parte de la estrategia para las elecciones regionales de ese año. Sin embargo, de cara a 2026, varios partidos que han hecho parte de esa alianza —entre ellos MAIS, ADA y el propio Comunes— han manifestado que no están dispuestos a agruparse bajo una sola etiqueta partidista.
A todo esto se le suman las fracturas internas que ha vivido Comunes en los últimos años. Uno de los casos fue el de Benedicto González, quien ocupó temporalmente la curul de Jesús Santrich —que nunca asumió y terminó formando una de las actuales disidencias criminales—, y que fue expulsado del partido tras criticar públicamente a sus líderes. Más adelante, actores como los senadores Victoria Sandino e Israel Zúñiga (conocido en la guerra como Benkos Biohó) también marcaron distancia. No asistieron a la convención nacional, les negaron su curul para el periodo siguiente y, en respuesta, encabezaron una renuncia colectiva en julio de 2022.
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Actualmente, el partido también maniobra la polémica que se desató alrededor de la senadora Sandra Ramírez, quien fue integrante de la extinta guerrilla durante más de tres décadas. Una mujer que asegura haber sido reclutada por las FARC denunció que Ramírez habría sido quien seleccionaba a las mujeres que luego eran víctimas de violencia sexual dentro de la organización armada. La legisladora negó los señalamiento y pidió que cualquier acusación se lleve ante las instancias legales correspondientes.
Desde Comunes también salieron a respaldarla, asegurando que se trata de una campaña de estigmatización, un tema que podría afectarlos políticamente el próximo año.
Una ficha que aún podría jugar a favor de los congresistas de Comunes es el proyecto que habilita el transfuguismo político, que esta semana superó el quinto de ocho debates en el Congreso. Con esta iniciativa, los congresistas podrían cambiar de partido con un año de anticipación sin riesgo de incurrir en doble militancia, una jugada que, de ser aprobada en las discusiones que le restan, les abriría la puerta a posibles alianzas o a la llegada de nuevos perfiles políticos. Mientras tanto, los integrantes del grupo están pendientes de las sanciones que deberá definir la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), organismo con el que han tenido varias tensiones.
De cualquier forma, los exFarc saben que el 2026 será una disputa directa por el voto de izquierda y están dispuestos a entrar en esa contienda. Varias voces de la colectividad aseguran que quieren regresar al Capitolio con el partido que nació del Acuerdo de La Habana. Dicen también que, si no logran mantener las curules, continuarán trabajando en los territorios para no desaparecer del mapa político.
Por ahora, los borradores de decreto -uno para Senado y uno para Cámara- que se publicaron esta semana están abiertos para comentarios por 15 días, es decir, hasta el 22 de abril.
Este es uno de los borradores de decreto y su justificación:
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