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Pese a que el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro Urrego, insistió por varios días en la necesidad de adelantar una revisión de las firmas que promueven su revocatoria, los grafólogos que contrató han adelantado una precaria labor.
A la sede de la Registraduría en Bogotá ubicada en el barrio Teusaquillo donde se adelanta ese proceso, los grafólogos sólo han ido esta semana unas pocas horas.
Prácticamente vacíos han permanecido los diez computadores asignados para tal función. El pasado martes 2 de julio ningún grafólogo fue a la sede de la Organización Electoral. El miércoles 3 de julio fueron cuatro grafólogos y el jueves 4 de julio acudieron seis.
Y aunque se esperaba una labor acuciosa de parte de los delegados de la Administración, en todos los días mencionados apenas permanecían máximo hasta las 11:00 de la mañana.
Teniendo en cuenta que deben ser revisadas más de 375 mil rúbricas para la revocatoria, lo lógico sería que permanecieran ahí todo el día para agilizar el proceso.
Vale la pena recordar que fue la misma defensa del alcalde la que por vía de tutela insistió en la necesidad de revisar las firmas. (Lea más sobre la tutela).
La sección tercera del Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó la revisión de todas las firmas recolectadas por el representante Miguel Gómez Martínez.