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El cardenal, monseñor Pedro Rubiano Sáenz, dijo que no está de acuerdo con que los guerrilleros “salgan de la cárcel y vuelvan a delinquir”, como ha planteado el presidente Uribe, y preguntó en dónde están los esfuerzos para liberar a los secuestrados por razones económicas: “A ellos no los sueltan sin pagar, entonces el país siempre habla de políticos y militares. Y los civiles entonces qué, no se habla de ellos. Esperamos que los liberen a todos y se reintegren”.
Monseñor Luis Augusto Castro pidió un diálogo directo entre el Gobierno y la guerrilla para que se abra “un poquito la ventana” a una conversación más de fondo. Para el religioso el diálogo epistolar puede llegar a ser útil en cuanto sea un diálogo puente que facilite el encuentro entre el gobierno y la guerrilla, pero si es un diálogo hecho desde una sola orilla “es repetir lo que ha hecho siempre”. El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Rubén Salazar, considera que el tema del vocabulario a la hora de hablar de canje y acuerdo humanitario es complicado, por eso pidió primero que todo analizar todas las implicaciones: “El secuestro es un crimen inadmisible y no hay nada que lo haga válido. Si se ha cometido debe dejarse de cometer… este conflicto no se soluciona por la fuerza de las armas”.