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La solidaria imagen del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, auxiliando a los colombianos damnificados por el invierno despejó ayer cualquier duda acerca de la normalización de las relaciones entre ambos países, luego de 33 meses de tensión tras el bombardeo colombiano a la provincia de Sucumbíos, en el vecino país, operativo en el que fue muerto el jefe guerrillero alias Raúl Reyes.
Correa y su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, se dieron el histórico estrechón de manos en La Victoria, Valle, adolorido escenario de la tragedia por las lluvias que se convirtió en sede de la primera visita del Presidente ecuatoriano al país durante la era Santos.
“Dicen que los amigos se presentan en las duras y en las maduras, y aquí está el amigo presidente Rafael Correa, haciendo acto de presencia, siendo solidario en este momento tan difícil como el que estamos pasando los colombianos”, dijo Santos al recibir la ayuda ecuatoriana para los afectados.
Tras el restablecimiento de relaciones vino el beneplácito de ambos gobiernos a los nuevos embajadores en Bogotá y Quito, cuya oficialización fue precedida por elogiosos comentarios de parte y parte. Raúl Vallejo representará a Ecuador en Colombia y Fernando Arboleda Ripoll, lo hará por Colombia ante el vecino país.
“No vemos ningún problema, al menos del lado ecuatoriano”, aseguró Correa. Santos respondió de inmediato que a su llegada a Bogotá firmaría el beneplácito para Vallejo.
Además de la reconciliación, Correa prometió que en su país no prosperará la idea del alcalde de la ciudad de Guayaquil, Jaime Nebot, de exigir visa a los colombianos, propuesta que alcanzó a generar suspicacia en algunos sectores ante temores por su efecto sobre el comercio binacional y porque podría generar inconvenientes a los desplazados por el conflicto interno colombiano que buscan refugio al sur de la frontera. “No podemos caer en el absurdo de la xenofobia”, dijo.
Santos aprovechó para dejar claro que una medida como exigir visa “no contribuye a mejorar las relaciones” entre dos países vecinos “ni a los objetivos que supuestamente persigue”.
Con el restablecimiento oficial de las relaciones, ambas naciones deben recuperar el terreno perdido en materia de integración y semejante desafío implica enfocarse en retos específicos de beneficio mutuo como la profundización de acuerdos comerciales (que no tienen que ser exclusivamente binacionales), el intercambio cultural y el diálogo armónico para buscar salida a problemas de seguridad fronteriza. La tarea está pendiente.