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Una modificación a la certificación de las incautaciones, con el fin de verificar la eficacia de las fuerzas militares y policiales en este tipo de operaciones. Esa fue la propuesta que lanzó este martes el presidente Gustavo Petro, durante la Asamblea de la Federación Nacional de Departamentos, en la que además les anticipó a los gobernadores del país otro posible cambio, esta vez sobre el concepto de cese bilateral de hostilidades.
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Respecto a la certificación de la incautación de drogas, el mandatario propuso que sea la Fiscalía la que lleve esa cifra y no la misma fuerza pública, pues sugirió que puede haber una especulación con las cantidades. “Nos dicen que incautamos 100 toneladas. ¿Quién verifica si son 100 toneladas? ¿Es cierto? Yo creo que la Fiscalía tiene la información suficiente para certificar cuántas cantidades de material incautado –llámese contrabando o cocaína– se produjo en un mes y compararlo con el mes anterior y el mes siguiente”, manifestó Petro.
Este cambio tendría como objetivo que, “si no es eficaz (la fuerza pública), hay que decirlo”, pero con cifras que tenga otra entidad, todo esto en el marco del viraje en la política antidrogas que viene planteando desde su campaña hacia la Presidencia. De acuerdo con el jefe de Estado, esta propuesta tiene lugar en la nueva política de seguridad, en la que sin embargo destacó la reducción en la tasa de homicidios.
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“El único indicador que hoy tenemos es la tasa de homicidios, que hasta ahora reacciona bien, pero deberíamos tener otro que es incautaciones, pero ese indicador no lo puede hacer la fuerza que incauta”, remarcó el presidente, y resaltó que sobre la incautación de drogas si bien hay vigilancia nacional, también existe “una veeduría mundial”, en específico de Estados Unidos, por lo que es importante “no decir mentiras”.
“La política de seguridad se puede verificar en términos de que incautamos más y mueren menos o, pues, toca confesar que no funcionó y hay que construir otra”, concluyó sobre este punto el presidente, quien también habló sobre el otro cambio que contempla en cuanto a la posibilidad de ampliar el término de cese bilateral al fuego por el cese de hostilidades.
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¿Qué significa eso? Que ya no sería solo un cese de los fusiles, sino de otras actividades como la extorsión y el secuestro, que también son un flagelo en distintas regiones. “¿Por qué digo que el cese al fuego es un mal término? Porque el cese al fuego es un término que surge de la guerra entre ejércitos, sean estatales o irregulares, como lo podrían hacer los rusos y los ucranianos”, explicó.