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La inconformidad con la cumbre de poderes

Varios representantes a la Cámara expresaron malestar por las decisiones tomadas en la reunión de la semana pasada entre Gobierno, altas cortes y ponentes de la reforma a la justicia en el Senado.

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Los acuerdos alcanzados en la cumbre de poderes realizada la semana pasada en la Casa de Nariño, con los que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, las altas cortes y los ponentes en Senado de la reforma a la justicia lograron llegar a un consenso para destrabar el trámite de la iniciativa en el Congreso, tiene molestos a algunos representantes miembros de la Comisión Primera de la Cámara que, según dicen, se sienten excluidos de la toma de decisiones.
Hay dos verdades que no se pueden ignorar. Una, que la Cámara no fue invitada a dicha cumbre y dos, que será en esa corporación legislativa donde en últimas se definirá la suerte de la reforma, pues allí deberán surtirse los dos últimos debates, en la Comisión Primera y en la Plenaria. Y la molestia es grande.

“Ni un solo representante de la Cámara tiene que honrar ese acuerdo. Es una grosería que se estén tomando decisiones en el trámite de una reforma, sino se tiene en cuenta el debate y la confrontación de una u otra corporación”, le dijo a El Espectador el representante Alfredo Bocanegra, del Partido Conservador.

Para Germán Navas Talero, representante del Polo Democrático, existe “una posición dominante del Senado frente a la Cámara” y enfatizó: “No tengo porqué acatar todo lo que el Senado (…) todos estamos en igualdad de condiciones”.

En respuesta, el ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, aclaró que “a nadie se le ha ocurrido ‘debajear’ a la Cámara de Representantes en relación con el Senado y menos aún al Gobierno Nacional”. Y aclaró que en la reunión estuvieron presentes tanto el presidente del Senado como el de la Cámara y que “allá estuvieron varios representantes, que fueron escuchados como lo fuimos todos”. Según el ministro, “no hay lugar a resentimientos porque no hay fundamento ninguno (…) en nada se ha dejado de tener en cuenta a la Cámara de Representantes”.

No obstante, en la misma Comisión primera de la Cámara hubo quienes se alinearon al lado del Ejecutivo e incluso se atrevieron a plantear hipótesis sobre la causa de la inconformidad de algunos de sus colegas. El representante Alfonso Prada, del Partido Verde, consideró que la cumbre de poderes fue el escenario más amplio para buscar consensos. “Ese tipo de acuerdos, aunque dan viabilidad política, no sustituyen al Congreso de la República” resaltó. Advirtiendo que el sin sabor de algunos podría tener otro tipo de explicaciones: “No me cabe la menor duda que puede ser el primer movimiento del Consejo Superior de la Judicatura para intentar atravesarse a la decisión de su eliminación”.

Lo claro es que esta nueva situación en torno a la reforma a la justicia vuelve a generar un panorama de dificultad al momento de su trámite en la Cámara. Lo que se espera es que en esos debates, el séptimo y el octavo, se vendrá la andana de críticas y objeciones con la tesis que algunos murmuran desde que se inició el gobierno Santos: que el Congreso se convirtió en una apéndice de la Casa de Nariño y no es capaz de decidir por cuenta propia.
 

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