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Pese a esa posición, Barreto sostiene que el asunto más importante para el país es el proceso de paz que se adelanta con las Farc y está preparado para que el departamento ponga de su parte en el posconflicto.
En su discurso de posesión manifestó que, aunque ha sido llamado guerrerista, su propósito es apoyar al gobierno del presidente Juan Manuel Santos en el cumplimiento del proceso de paz y el posconflicto, sin dejar de lado dar apoyo a las fuerzas del orden para que garanticen la seguridad.
Para Barreto, la negociación de paz entre el Gobierno y las Farc en La Habana, que busca el cese de la violencia armada de esta guerrilla para su ingreso a la lucha política, es el hecho más destacado de los últimos años.
“La paz es un deseo nacional. Declaré, desde el programa de gobierno, que la paz unida a la seguridad, como complementarias que son, constituyen la posibilidad de una nación viable y las bases para forjar un territorio para la vida”, afirmó el mandatario entrante.
La firma de este acuerdo es apenas una decisión de la política sin armas, señaló, pero lo más importante es lo que viene después: la construcción de esa paz. Con tal objetivo creó en su administración la Alta Consejería para el Posconflicto, que estará bajo el cargo del politólogo Hugo Patarroyo Murillo, con quien buscarán capacitar y ayudar a las comunidades, especialmente de las zonas que se vieron afectadas por los hechos de violencia.
De otra parte, Barreto señaló que recibe un departamento con muchas falencias en todos los sectores y que su gobierno le dará prioridad al campo, especialmente con la construcción de vías terciarias, sin las cuales se obstaculiza el desarrollo del sector rural.
El nuevo mandatario les envió un mensaje a sus contendores, a quienes llamó a la reconciliación. “Luego del debate volvemos a ser iguales. Nadie, ni personas, ni territorios, pueden excluirse o ignorarse por el solo hecho de pertenecer al grupo o partido contrario al ganador”.