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Maritza Martínez Aristizábal es la única senadora de la Orinoquia. Es abogada con una maestría en derecho público y es la primera vez que llega al Congreso, en el que se ha caracterizado por ser una de las contradictoras más fuertes del nuevo sistema de regalías. Hoy, su nombre suena para ser la nueva presidenta del Senado, aunque se enfrenta a dos pesos pesados de la política parlamentaria: Roy Barreras y Jorge Eduardo Gechem. El próximo 25 de abril el partido de la U tiene que escoger su candidato a presidir el Capitolio. A pesar de ser nueva en el Congreso, Martínez cree que esta es una de sus fortalezas: “Tal vez no conozca el truco político, pero conozco plenamente el tema constitucional y el manejo de la leyes. Ese ha sido el tema de mi vida”, afirma.
¿Por qué ser presidenta del Senado?
Creo que hay que generar una unidad en el partido. Segundo, porque quiero cambiar la manera cómo nos ven los ciudadanos. Hoy hay una oportunidad de oro para que el senado recupere su protagonismo y sea más abierto en sus relaciones con la comunidad y en su información. También es una reivindicación regional. La Orinoquia ha contribuido al desarrollo nacional desde la gesta libertadora, y hoy alimenta al país de petróleo. A pesar de eso, nunca hemos llegado a ese espacio. Sería una manera de demostrar que la inclusión de todas las regiones es real. A la vez, hay una reivindicación de género. La conquista de las mujeres ha sido un proceso lento que no puede retroceder. En anteriores periodos, al menos durante un año, una mujer estuvo al frente del Senado. Sería muy triste que en este período no pudiéramos ocupar esa posición. Me gustaría ver un senado moderno, abierto y que le genere confianza a los ciudadanos.
¿Cree que Roy Barreras y Eduardo Gechem no transmiten un mensaje de unidad?
Son senadores muy importantes, a los que les guardo admiración y respeto, pero en el tema del consenso no han logrado mucho. Entonces hay la posibilidad de que se consideren nuevos nombres. Que los compañeros de bancada elijan libremente, y si se inclinan por alguno de ellos, estaré lista para acompañarlos en la campaña.
¿Qué les responde a quienes piensan que usted es muy nueva en el Congreso?
Es un argumento pálido porque yo lo veo como algo positivo. Me desempeñé mucho tiempo en la rama judicial y también fui parte del sector privado, y eso me permite entender mejor cómo funciona la política —desde adentro y desde afuera—, y tener la claridad de qué se debe hacer desde esa posición. Tal vez no conozca el truco político, pero conozco plenamente el tema constitucional y el manejo de la leyes. Ese ha sido el tema de mi vida. No hay ninguna duda de que tengo la capacidad. Pero también se pregunta uno: ¿será que quienes llevan 20 o 30 años aquí, garantizan una buena presidencia, unidad y manejo equilibrado del las relaciones con el gobierno y los ciudadanos? Creo que no.
Hay quienes cuestionan su aspiración por ser esposa del exsenador, Luis Carlos Torres.
No conozco al primer funcionario que durante su desempeño público no haya tenido investigaciones. Es la regla general de este oficio. Pero no veo por qué se me cuestiona si él es un ciudadano común y corriente en plenitud de sus derechos. Nunca ha tenido una medida de aseguramiento ni ha sido privado de su libertad. La mayoría de los senadores tienen investigaciones, es algo inherente al ejercicio de los cargos públicos. No vería yo con buenos ojos que, sin conocer la situación de las esposas de los senadores, en este caso a mi, por ser mujer, se pretenda cuestionarme por la situación de mi esposo.
¿Cuál es la situación de él hoy?
Normal. No tiene investigación por parapolítica. Tiene investigaciones por participación indebida en política, durante su gestión como gobernador, y tiene otra porque apoyó a otro gobernador que tuvo líos. Digamos que tiene las investigaciones normales. A todos nos impacta cuando nos investigan, pero lo importante es que haya presunción de inocencia y debido proceso.
Usted tuvo una posición muy crítica de la reforma a las regalías. ¿Eso no podría afectar su candidatura?
Yo soy muy independiente. Hago parte de la Unidad Nacional pero mis convicciones y posturas están por encima de las coaliciones. Considero que el gobierno del presidente Santos lo viene haciendo muy bien. Lo he acompañado en prácticamente todo, pero mantendré mis posturas críticas en los temas que no comparto. La región de la Orinoquia sólo tiene un senador y esa región produce el 80% del petróleo del país. De dónde puede pretender que, conociendo la situación que habría para todos los llaneros, si se les privara de sus regalías, yo acompañe esa propuesta. Eso sería atentar contra mi condición de llanera. Recibí la autorización del partido para apartarme de la posición de bancada y he venido siendo muy crítica, porque elegimos un sistema que debería entrar a funcionar con mucha agilidad para irrigar los recursos por todo el país con mucha equidad y prontitud, pero lo que encontramos es que vamos casi a mitad de año y no arranca: tiene casi tres billones paralizados.