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En el peor de los casos, en la primera semana de marzo la Sala Plena de la Corte Constitucional ya habrá resuelto buena parte de la “encrucijada en el alma” del presidente Álvaro Uribe Vélez. En intensas sesiones de los últimos días, los magistrados se trenzaron en candentes discusiones en relación con la primera etapa del referendo. Es decir, abordaron los vicios que expuso en su ponencia el magistrado Humberto Porto Sierra sobre la violación de los topes en la financiación de la iniciativa, la ausencia de la certificación por parte del Consejo Electoral y las ‘vueltas’ aparentemente irregulares del comité promotor.
Aunque sin formalizar votación alguna, los nueve magistrados ya esbozaron su posición sobre la que es quizá la más protuberante irregularidad del trámite inicial del referendo: cómo el comité de promotores se sirvió de la asociación particular Colombia Primero, “que siempre controló”, según Sierra, para burlar los mandatos de la ley y así gastar durante la campaña de recolección de firmas más de $2.000 millones, suma global que superó más de seis veces lo autorizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Sierra concluyó que esta maniobra vulneró los principios de transparencia y de pluralismo, porque permitió contar con recursos ilimitados para favorecer la reelección presidencial.
Las tendencias sobre este polémico punto empiezan a alinearse y algunos parecen coincidir parcialmente con el concepto del procurador Alejandro Ordóñez, en el sentido de que la violación de los topes en la recolección de firmas puede derivar en responsabilidades administrativas o penales que ya indagan el CNE o la Fiscalía, pero que no vician la iniciativa. Allí se ubican, por ahora, Jorge Pretelt Chaljub y, con algunos reparos, Mauricio González. La otra orilla, que aún no es definitiva, la encabezan Sierra, Gabriel Eduardo Mendoza y Juan Carlos Henao. Sin destaparse todavía crece la expectativa sobre lo que opinan Nilson Pinilla, Jorge Iván Palacio, Luis Ernesto Vargas Silva y, sorprendentemente, María Victoria Calle, que todos daban como voto fijo en favor del referendo.
No es cierto el rumor que se venía escuchando en los últimos días, de que los magistrados de la Corte pasarán inmediatamente a hundir la iniciativa en caso de que la mayoría considere algún vicio insubsanable. Se ha establecido que sólo al final de la discusión de todos los vicios sustentados por Humberto Sierra —sin contar con que, muy probablemente, se abordará si una nueva reelección afecta la democracia y el sistema de pesos y contrapesos institucionales— se declarará la suficiente ilustración para pasar a votar. Y aunque en principio el debate está centrado en las irregularidades advertidas por Sierra, será la discusión sobre los perjuicios de un tercer mandato consecutivo la que promete caldear los ánimos.
Para el martes, la Corte tiene previsto iniciar el examen sobre si el Congreso tenía la facultad de modificar la pregunta del referendo para ajustar una eventual reelección inmediata, si la convocatoria a sesiones extras de diciembre de 2008 fue legal o si los cinco parlamentarios ex integrantes de Cambio Radical, sancionados por el Comité de Ética, podían migrar olímpicamente al Partido de la U y votar favorablemente este proyecto de ley. Se espera que al caer el telón de la próxima semana los magistrados culminen el estudio del referendo y procedan a votar.
Al fragor del debate, sin embargo, queriéndolo o no, coincidió la propuesta del ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, que el miércoles pasado promovió la idea de que Colombia implante un régimen parlamentario con un primer ministro que pueda ser reelegido indefinidamente. En palabras castizas, algunos entendidos conceptuaron que el cenagoso camino jurídico del referendo y el limbo en el que anda, sumado a que los tiempos ya casi no cuadran, tienen al Ejecutivo explorando salidas de última hora, para no descartar aún la posibilidad de un Álvaro Uribe nuevamente candidato.
El comité promotor del referendo, en criterio de uno de sus representantes, Carlos Alberto Jaramillo —hoy candidato al Senado por el Partido de la U—, destapó sus cartas y refirió que si Uribe no puede aspirar a un tercer mandato, será Juan Manuel Santos quien herede el proyecto uribista. Entre tanto, el Presidente se despide sin despedirse. En el Congreso Nacional de Municipios, celebrado en Bogotá, les dijo el viernes a alcaldes de todo el país que esperaba que el próximo jefe de Estado “los quiera siquiera la mitad de lo que yo los he querido”. ¿Adiós disimulado o acto de campaña a la sombra?