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En su rendición de cuentas de 18 meses de gobierno, el presidente Juan Manuel Santos dijo que la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras es la muestra de que somos un país que quiere reconciliarse, que sus opiniones acerca de las sentencias judiciales no significan que no las acate, que es mentira que las tropas estén desmoralizadas y que la llave de la paz sigue en su bolsillo.
Al hacer un resumen general de los logros en sus 15 ministerios, Santos dijo que la gobernabilidad de este Ejecutivo es un activo envidiable para cualquier país del mundo y, en consecuencia, hay un listado histórico de reformas y leyes aprobadas hasta ahora, como la 1448 de 2011, que evoca el deseo de sanar heridas y de reparar a quienes han sufrido tanto.
También destacó la reforma a las regalías, gracias a lo cual se logró una mejor distribución de la riqueza.
Y pocos días después de pronunciarse sobre la sentencia del Tribunal Superior de Bogotá, que solicitó a la Corte Penal Internacional (CPI) investigar al expresidente Belisario Betancur por los hechos del Palacio de Justicia y ordenó a los militares que pidieran perdón en un acto público, el jefe de Estado advirtió que si bien se puede disentir de algunas de tales decisiones, eso no significa en absoluto el desacatamiento de los fallos.
“El hecho de que el jefe de Estado emita una opinión, no se contrapone al debido respeto y acatamiento de las sentencias judiciales. Cualquier opinión expresada en ese sentido no puede ni debe interpretarse como una indebida injerencia, ni mucho menos como un acto de irrespeto o desacato. La dignidad de la justicia se respeta. Punto”, concluyó el mandatario.
Pese a los recientes golpes terroristas, el presidente Santos destacó que consolidar la seguridad también es un propósito nacional: “Sabemos de la preocupación de los colombianos. Todos los días perseguimos a los narcotraficantes; todos los días luchamos contra las bandas criminales; todos los días vamos hasta las madrigueras de los guerrilleros”.
También, lamentó que en medio del permanente esfuerzo haya quienes quieren hacerle daño al Gobierno o a la figura del presidente por razones puramente políticas, cuestionando a la fuerza pública y diciendo que ésta está desmoralizada. “A esas personas les digo que se equivocan de cabo a rabo. Esas personas lo que hacen con sus cuestionamientos es golpear el corazón de cada soldado y de cada policía que expone su vida a diario”, añadió.
A la moral de la tropa, el jefe de Estado le dedicó gran parte de su discurso. Sostuvo que es inmerecido que los valientes uniformados que le ponen el pecho al conflicto vean su honra mancillada por las mismas personas que protegen.
“Una fuerza pública desmoralizada no habría acabado con ese símbolo del terror que representaba el Mono Jojoy. Una fuerza pública desmotivada no habría atravesado los anillos de seguridad de Alfonso Cano —ni más ni menos, el jefe máximo de las Farc—, a quien también dimos de baja en este gobierno. Si hay alguien que en este país no ha dejado de entregar resultados son las Fuerzas Armadas”, agregó Santos.
El presidente insistió en que la puerta del diálogo no está cerrada con llave, pero dejó ver su prevención porque el país se alimente de falsas esperanzas, de engaños que conduzcan a nuevas frustraciones.
“A eso sólo cabe agregar que la llave del diálogo está en mi bolsillo y que no permitiremos que nadie juegue con ella. Varias veces he explicado que la mejor forma de ahuyentar la paz es hablando todo el tiempo del tema. A los violentos les digo que no es con bombas ni matando inocentes como se puede abrir la puerta del diálogo. Haciendo eso, el efecto que producen es totalmente contrario”, sostuvo el mandatario.