Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Los partidos que integran la Unidad Nacional fueron los grandes ganadores de las elecciones locales y regionales del 25 de octubre de 2015. Esa es la conclusión tras conocerse los resultados de las gobernaciones y capitales de departamento, donde los candidatos de Cambio Radical, el Partido de la U y el Partido Liberal salieron avantes, lo cual constituye un soporte político clave para los lineamientos del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, que tiene ahora aliados en toda la geografía nacional para fortalecer su idea de la paz.
En medio de una jornada electoral, que se caracterizó por la tranquilidad en el orden público y una notable ofensiva de las autoridades judiciales contra los delitos electorales, los colombianos acudieron masivamente a las urnas para configurar el nuevo mapa político que a partir de 2016 será determinante en aspectos particulares de las distintas regiones, pero globalmente para permitirle a la administración central un diálogo político fluido basado en la gobernabilidad que da contar con mayorías suficientes.
Como estaba cantado, el partido Cambio Radical, que se sabe es la colectividad que encabeza el vicepresidente Germán Vargas Lleras, dio un paso importante en su plataforma política de cara a los comicios presidenciales de 2018 y otros retos electorales a corto plazo. No solamente obtuvo el triunfo en Bogotá con Enrique Peñalosa, sino que ratificó sus esperados resultados en la Costa Atlántica, especialmente en Barranquilla y los departamentos de La Guajira, Sucre y Magdalena. Además ganó las gobernaciones de Vaupés, Amazonas y Cundinamarca.
El Partido de la U también puede cantar victoria. Sus candidatos alcanzaron logros significativos. No ganaron en Bogotá, que era una apuesta importante, ni tampoco en las principales capitales de departamento, pero se alzaron con triunfos en las gobernaciones de Valle, Córdoba, Cesar, Caldas, Meta y Norte de Santander. A nivel de municipios menores, al cierre de esta edición, la tendencia era ampliar la participación de esta colectividad, claramente representativa del Gobierno.
El Partido Liberal, respecto a pasadas elecciones, tuvo un repunte importante. Ganó en Antioquia con Luis Pérez, como estaba previsto, y también se quedó con las gobernaciones de Atlántico, Bolívar, Cauca, Chocó y Santander. En cuanto a capitales, se quedó con las de Arauca, Manizales, Puerto Inírida, San José del Guaviare, Villavicencio, Armenia, Pereira y Sincelejo. Si se suman algunos candidatos de alianzas en municipios, se advierte que el liberalismo se ha fortalecido en los últimos tiempos.
En cuanto al Centro Democrático, que representaba una expectativa aparte en los comicios electorales, el palo de la jornada fue la derrota de su candidato en Medellín, Juan Carlos Vélez, cuyo triunfo se daba por descontado. Sólo ganó una gobernación, la del Casanare, pero se quedó con algunas capitales, como Leticia, Florencia y Puerto Carreño. En cifras globales, se estima que pudo llegar a más de un millón y medio de votos, lo cual le da una legitimidad desde su perspectiva de opositor del Gobierno.
Otra nota particular de la jornada electoral es el triunfo de algunos candidatos producto de alianzas y movimientos ciudadanos o avances de la Alianza Verde, que se quedó con las gobernaciones de Nariño, Putumayo y Boyacá, lo mismo que la alcaldías de Neiva y Mocoa. La candidatura independiente de Federico Gutiérrez en Medellín, lo mismo que el triunfo de Maurice Armitage en Cali, representa victorias de los ciudadanos, casi podría decirse que voto de opinión.
En síntesis, los primeros análisis de la jornada muestran a un Partido Conservador mimetizado en alianzas, pero sin nombres propios en gobernaciones o alcaldías significativas, repunte de plataformas electorales sin mayor arraigo político, bases sólidas para la Unidad Nacional, especialmente con la U y el liberalismo, y un ganador aparte que quedó con la pole position para los próximos retos electorales: Cambio Radical y a la sombra su jefe político, Germán Vargas Lleras.
Por su parte, los partidos de izquierda no tuvieron una jornada importante. Perdieron la joya de la corona, Bogotá, que tenían controlada desde hace 12 años, y salvo algunas alianzas con los verdes u otras colectividades, con nombre propio, se quedaron por fuera de los grandes retos administrativos. Sin embargo, como reconoció la derrotada Clara López en la capital, su gran desafío ahora lo constituye la refrendación de los acuerdos de paz de La Habana, donde el Polo, la UP y otras agrupaciones ideológicamente afines tendrán claro protagonismo.