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“Las Farc no se combaten sólo con pedagogía”

El candidato presidencial del Partido Verde responde a quienes lo califican de incoherente y dice que sus críticos de hoy eran quienes lo elogiaban cuando iba abajo en las encuestas.

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Trepado en la cresta de una ola, el candidato presidencial del Partido Verde, Antanas Mockus, sigue dando la pelea en el pulso por la Presidencia de la República, algo que ningún colombiano se imaginaba hace apenas dos meses. De hecho, y él mismo lo reconoce, en ese entonces eran pocos los que le prestaban atención y no fue sino que ganara la consulta interna de su partido, hiciera alianza con Sergio Fajardo y comenzara a subir en las encuestas, para que sus intervenciones empezaran a ser escudriñadas, palabra por palabra, en busca de algún error o alguna contradicción.

Dicen sus opositores que es difuso y ambiguo, que no está preparado para manejar una Colombia tan compleja y llena de dificultades, que su programa de gobierno está diseñado para un país imaginario y que tiene que salir constantemente a rectificar lo que dice, demostrando inseguridad. Pero el ex rector de la Universidad Nacional sigue firme en sus postulados de “legalidad democrática”, “los recursos públicos son sagrados” y “con educación todo es posible”, convirtiéndose hoy en un fenómeno político que, mediático o no, les ha dado esperanzas a muchos colombianos.

En el corre corre del cierre de la campaña el viernes pasado, mientras se trasladaba hacia el aeropuerto de Tunja para salir rumbo a Pasto, Antanas Mockus tuvo unos minutos para dialogar vía telefónica con El Espectador sobre algunos de sus postulados y propuestas, así como de los cuestionamientos que le llueven.

Decía el ex presidente liberal César Gaviria Trujillo, refiriéndose a usted, que las cosas no se podían quedar en lo simbólico y que le faltaba concretar sus propuestas…

Me siento orgulloso del programa de gobierno que integró lo que se había trabajado en el Partido Verde y lo que había trabajado por su lado Sergio Fajardo. De algún modo, hay desde enunciados de política general hasta iniciativas supremamente concretas. Le pongo un ejemplo: en el tema de la mujer, lo nuestro apunta a que ese grupo poblacional sea siempre tenido en cuenta en las estadísticas y en los documentos de política pública, pero además se plantea la creación del Ministerio de la Mujer. Entonces, a mí me parece que obviamente se pueden buscar iniciativas más específicas, pero invitaría a la gente a reconocer el trabajo ya adelantado.

Uno de sus postulados es que con educación todo es posible, ¿cuál es, en concreto, su propuesta en educación?

En cada región colombiana es clave reconocer la vocación económica o productiva. Saber en qué se puede especializar la región. Los países, cuando hacen tratados de libre comercio, se comprometen con una cierta especialización y eso es igual o todavía más importante cuando en una reflexión nacional las regiones ubican su vocación. Una vez hecho eso, se vuelve más fácil tomar todo el aparto educativo —y me refiero desde los doctorados, los posgrados, las carreras universitarias, el bachillerato, la escuela básica, el Sena e incluso el nivel preescolar—, de tal manera que se pueda ajustar de una manera coherente a la apuesta productiva de la región.

Todo eso suena bonito, pero, ¿no cree que el problema sigue siendo el acceso a la universidad?

Si se mira sólo superficialmente, ese es el problema. Pero creo que hay un lío de continuidad entre los distintos niveles y hay otro cuello de botella en lo que se llama educación inicial. Hoy en día se sabe que lo que se hace en esos cuatro o cinco primeros años de vida tiene una influencia tremenda en el futuro sobre la capacidad de relacionarse, sobre la inteligencia emocional y sobre lo intelectual. Temprano en la vida se pueden adquirir competencias complejas y probablemente la mayor desventaja y la mayor desigualdad futura provendrá de esos primeros años.

Pero, ¿y el acceso de los jóvenes a la universidad?

Evidentemente hay una urgencia que es darles opciones a los jóvenes y por eso hay que invertir en educación inicial y en educación superior, no sólo profesional y posgrados, sino también técnica y tecnológica. Por otro lado, el inglés tiene que volverse obligatorio, para poder hablar con los norteamericano e ingleses y para poder entendernos con los chinos, los hindúes y con todas esas otras naciones que en los próximos años serán clave en el desarrollo.

Es claro que el gobierno Uribe dejará comprometidas muchas de las vigencias futuras. Si es presidente, ¿haría una reforma tributaria? ¿En qué sentido?

La reforma tributaria integral es indispensable. Los equipos económicos de los distintos candidatos han propuesto elevar el recaudo punto y medio del PIB. El Partido Verde y sus expertos plantean a la fecha dos o tres por ciento del PIB. Hay que cuantificar con mayor precisión cuánto se puede ahorrar el país con una política anticorrupción efectiva respaldada por la gente y hay que ver cómo mejorará el comportamiento tributario por pura pedagogía.

Las encuestas muestran que las alianzas son necesarias para ganar en segunda vuelta, ¿sigue pensando que sólo con el verde-verde alcanza?

Es un tema que hay que mirar con detalle en las encuestas mismas. Hay gente que simplemente toma la misma decisión que el jefe del partido o el candidato, y otra que toma la decisión autónomamente. En un lenguaje que no me gusta del todo, se habla de si el voto es endosable o no. La experiencia muestra que en Colombia no lo es. Puede ser interesante en una etapa de fortalecimiento de los partidos buscar que la gente tenga en cuenta como uno de los criterios para votar la posición del candidato o del jefe de su colectividad y en ese sentido se produzcan movimientos más coordinados. Pero hoy, mucha gente, una vez que no pueda votar por el candidato inicial que escogió vuelve y escoge libremente en segunda vuelta.

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Los críticos dicen que usted es una persona muy ambigua y a veces difusa, ¿no cree que el hecho de estar rectificando a cada rato algunas de sus posiciones es un mensaje equivocado que le hace perder puntos?

Llevo como 15 años en la vida pública y rectifiqué recientemente en dos o tres ocasiones. Espero que la gente mire mi comportamiento a lo largo del tiempo. Cuando iba mal, abajo en las encuestas, nunca se me acusó de incoherencia, sino que, por el contrario, recibí elogios. Parte de los que escribían hablando bien de mí ahora, por la coyuntura electoral, toman distancia. Y están en todo su derecho.

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¿Qué les responde a quienes dicen que usted es una persona autoritaria y de derecha?

Creo en la autoridad. Ahora, hablando en términos prácticos, he utilizado herramientas de la izquierda y de la derecha, sobre todo he logrado integrar principios de uno y otro lado.

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¿Al fin qué con el Polo? Primero dijo que había fuerzas que no se habían desvinculado de la guerrilla, luego que Petro tenía ideas que justificaban la violencia y a veces abre la puerta a una alianza. El senador Jorge Robledo dice que lo que quiere es dividirlos…

No quiero dividirlos. Desde hace años la gente sabe que tengo mi propio pensamiento y he logrado construir con Lucho (Garzón), con Enrique (Peñalosa) y con Sergio (Fajardo) una prolongación y una sofisticación de este pensamiento, que no es el mismo del Polo. Si fuera así, estaríamos los cuatro allá.

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Por cierto, ¿Peñalosa va a ser su ministro de Defensa?

Todavía es demasiado temprano para responder esa pregunta.

En la clase política persiste el temor de que usted podría cerrar el Congreso si llega a la Presidencia. Incluso en el reciente debate de Caracol Televisión habló de una Asamblea Nacional Constituyente…

Voy a tratar al Congreso con el máximo respeto y va a ser una relación totalmente basada en argumentos. Sólo con argumentos se construirán conjuntamente opciones nuevas y nosotros no chantajeamos ni nos dejamos chantajear. Frente al Congreso: transparencia, deliberación e intercambio de argumentos.

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¿Cómo acabar con la violencia en Colombia? ¿No es muy imaginario eso de luchar contra las Farc con las armas de la pedagogía?

Primero, las Farc no son la principal causa de la violencia en Colombia y, segundo, no se pretende luchar contra ellas exclusivamente con pedagogía. De hecho, la Policía, el Ejército y las demás Fuerzas Armadas son una parte de las herramientas de la sociedad para evitar la violencia. La otra parte es la justicia. Va a haber fiscales y jueces en cada municipio. La justicia tiene que estar cerca y, sobre todo, tiene que ser expedita. Vamos a aprender de la experiencia de la tutela algo similar para los otros procesos. No van a ser procesos con plazo máximo de decisión de diez días, pero sí de 60 o 90 días. Ahora, en la comparación internacional sobre cuán engorroso es cumplir contratos, Colombia figura en la cola: en la posición 153. Eso es por sí sólo dramático para el sector productivo. Necesitamos urgentemente crear condiciones donde los contratos se puedan cumplir fácilmente.

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¿Cuál es entonces la principal causa de la violencia en Colombia?

El narcotráfico y  que los que lo practican no son palos que ruedan por el lecho de un río, porque el agua los empuja, sino que son personas que toman la decisión consciente de cambiar su vida e irse por ese camino. Tenemos que romper la justificación para ingresar en él.

¿Cree que existe realmente entre los colombianos la actitud de cambiar hacia lo que usted llama la cultura de la legalidad?

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Pues por lo que puedo juzgar en las manifestaciones que los verdes hemos hecho por todo el país, muchísima gente grita sí a la legalidad democrática.

“Aquí construimos esperanza”

En diálogo reciente con el periodista Carlos Murcia, colaborador de El Espectador, Antanas Mockus reconoció que existe una campaña sucia en su contra: “Por internet circulan descalificaciones a mi gestión, mentiras y desinformación. Sin embargo, Colombia ha aprendido a votar de forma consciente y estoy seguro de que no se dejará llevar por argumentos débiles y amenazas. Actuamos con la legalidad, respetamos a todos los candidatos y sus ideas, y esperamos que respeten las nuestras”, señaló.

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Al ser preguntado sobre las supuestas amenazas en su contra dijo: “Apareció un anónimo en la Fiscalía. Sin embargo, no me gusta el miedo porque creo que infantiliza. Aquí construimos esperanza, no miedo. Lo que les digo a los colombianos es que juntos hagamos ese tránsito del miedo a la esperanza”.

Igualmente, sobre los temores de una nueva zona de despeje en su gobierno para negociar con la guerrilla concluyó: “Colombia aprendió que ese camino ya no es una opción”.

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