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El presidente Juan Manuel Santos, paralelo a ostentar el título de la persona que más golpes les ha propiciado a las Farc, no renuncia a su intención de convertirse en el mandatario que logre sacar adelante un proceso de paz con esa guerrilla. Ese parece ser el mensaje con la aprobación ayer, en segundo debate en la Plenaria de la Cámara de Representantes, del proyecto denominado ‘Marco legal para la paz’ que define las bases jurídicas y constitucionales para un eventual proceso de negociación.
Según el ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, “se trata de pensar en un futuro proceso de paz, no en ninguna otra cosa. No es una forma de indulto a organizaciones criminales de otra índole”. Palabras que se dieron como respuesta al representante liberal Guillermo Rivera, quien había pedido el archivo de la iniciativa al considerar que tiene elementos que podrían llevar a la impunidad. “Uno de los puntos que me preocupan es la cesación penal o de procesos para integrantes de grupos armados irregulares que hayan cometido delitos de lesa humanidad, porque la Corte Penal Internacional (CPI), a través del Estatuto de Roma, lo prohíbe”, dijo Rivera.
Sin embargo, la Plenaria de la Cámara acogió la tesis del Gobierno, expresada en la voz del ministro Esguerra, en el sentido de que “hay dos postulados constitucionales que son necesarios de articular. El artículo 205, que impone la obligación de perseguir, denunciar e investigar penalmente cuando se tiene conocimiento de un delito y, por otro lado, el artículo 22, que establece que la paz es un derecho y un deber obligatorio”. Con este argumento, Esguerra dijo que “necesitamos una normatividad que nos permita que haya verdad, justicia y reparación, y, sobre todo, la satisfacción de las víctimas del conflicto de 40 años, queremos evitar repetir el fracaso de la Ley de Justicia y Paz que luego de seis años no se han producido sino tres sentencias”.
La aprobación del ‘Marco legal para la paz’ en segundo debate se da en la coyuntura del más duro golpe dado a las Farc: la muerte en un operativo militar de su máximo cabecilla alias Alfonso Cano. Y mientras hay quienes ven en el proyecto una clara intención del gobierno Santos de buscar caminos de diálogo con esa guerrilla, ayer el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en compañía de toda la cúpula de las Fuerzas Armadas, ratificó la postura de “nada de triunfalismos” y de mantener la ofensiva militar después de la ‘Operación Odiseo’, que dio como resultado la muerte de Cano.
En entrevista con los periodistas de la alianza informativa de Caracol Radio, Caracol Televisión y El Espectador, Pinzón aseguró que la muerte del número uno de las Farc no se puede considerar el fin de la organización guerrillera, pero sí un duro golpe al corazón de su estructura. “Las Farc no tienen futuro”, reiteró el encargado de la cartera de Defensa y agregó que “quisiera ver una desmovilización masiva de las Farc”, y que si eso no ocurría, las Fuerzas Militares seguirían propinándoles duros golpes.
Pinzón reiteró que no lo desvela saber quién reemplazará a Alfonso Cano en la comandancia de las Farc. Según algunos analistas, los más opcionados para asumir ese cargo serían alias Iván Márquez, quien presuntamente se encuentra cerca de la frontera con Venezuela, y alias Timochenko, de quien las autoridades tienen informes de que ronda por la zona rural de Sardinata y Hacarí (Norte de Santander). Pinzón dijo que sin importar quién suba, el nuevo jefe de esa guerrilla se tendrá que dedicar a huir y no tendrá tiempo para organizar unas Farc tan “profundamente debilitadas”.
Opinión similar fue la expresada por el comandante de la Policía, general Óscar Naranjo, quien además de felicitar a los responsables de la ‘Operación Odiseo’, declaró estar ansioso “de que se anuncie quién va a ser el jefe de las Farc para enfocar nuestras operaciones en neutralizarlo”. Naranjo se refirió además a quienes, semanas atrás, dijeron que las tropas estaban desmoralizadas y apuntó que quienes dicen eso lo hacen con el sentimiento y no con la razón.
A su vez, el comandante del Ejército, el general Sergio Mantilla complementó a Naranjo y confirmó que la moral de los uniformados es “alta y combativa”, y que pronto le devolverán la seguridad al departamento del Cauca, epicentro de los más cruentos ataques de la guerrilla en los últimos días. El general Mantilla fue claro y afirmó que esa organización guerrillera está en un “largo declinar” y que su estructura está diezmada, a pesar de los nueve mil miembros que todavía tiene y que la hacen la organización ilegal con más integrantes, en comparación con el Eln, que tiene cerca de dos mil, y las bandas criminales, que cuentan con alrededor de cuatro mil.
Justicia transicional a militares
En el marco del conflicto armado, uno de los principales actores son las Fuerzas Militares, que también podrían ser amparados con los mecanismos especiales de justicia transicional que incluyen la cesación de pena bajo el condicionamiento de colaborar en la construcción de verdad, justicia y reparación. El ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, reconoció esta posibilidad al plantear que “eventualmente las Fuerzas Militares sí podrían acogerse a la justicia transicional, pero llegado el caso de que se dé un proceso de paz, cuando se sepa quiénes fueron los protagonistas del conflicto y quiénes pueden ser beneficiados”.