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Diez meses después de haber sido llamado a indagatoria por la Corte Suprema de Justicia dentro del llamado proceso de la parapolítica, el ex senador santandereano Luis Alberto Gil reaparece para dialogar con El Espectador. Dice estar tranquilo a la espera de que la Fiscalía tome una decisión sobre su caso, teniendo en cuenta que a las tres horas de haber sido involucrado en la investigación, decidió renunciar a su curul.
El miércoles pasado, Gil estuvo en Bogotá en una reunión de su partido, Convergencia Ciudadana, uno de los que más se han visto involucrados en el escándalo de nexos con grupos de autodefensa. El ex congresista habló de su vida, de su futuro, del uribismo, de una segunda reelección, de las reformas que viene proponiendo el Gobierno en los campos político y judicial y, por supuesto, de Yidis Medina, una de los que lo acusaron de haberse reunido con el jefe paramilitar Ernesto Báez “a tomar whisky”.
¿Cómo han sido estos diez meses a la espera del fallo judicial?
En un principio, de mucha zozobra. Nunca me imaginé que Convergencia Ciudadana se convirtiera en el blanco de algunas personas malintencionadas y de mala fe que crearon un ambiente de estigmatización para desnivelar el proceso electoral, primero el de 2006 y luego el de 2007. Hoy sé de la bajeza de algunos seres humanos. En lo personal me he dedicado a mis cosas, a mi vida, sin descuidar el Partido. Queremos, una vez salidos de esta horrible noche, poder mostrarle al país que Convergencia es un partido serio, decente y pluralista.
¿Pero no cree que cometió errores al aceptar en el Partido a gente cuestionada?
Sí, eso fue un error. Quizás fue falta de experiencia o asesoría. En 2006, por el afán de avanzar, hubo en nuestras listas gente que no tenía por qué estar allí. Es un pasado que no queremos repetir.
Usted habla de personas malintencionadas, ¿cabe allí el presidente Uribe cuando ordenó investigar a Convergencia por sus gastos en la campaña?
Creo que eso se dio más por la influencia de algunos barones electorales cercanos a él. Pero nunca nos preocupó que nos investigaran, porque sabíamos que nuestros recursos no provenían de situaciones oscuras.
¿Se volvería a lanzar al Senado en caso de que el fallo de la Fiscalía sea favorable?
No lo he pensado. Es muy difícil, después de haber hecho un esfuerzo tan grande para salir al Congreso, tener que renunciar por todo ese tipo de desinformaciones, infamias y calumnias, y volver a comenzar de cero. Más aún sabiendo que los verdaderos autores intelectuales de la acción demencial en contra de Convergencia Ciudadana siguen en los altos estrados.
¿A quién se refiere?
Con el tiempo se van a conocer.
¿Ha vuelto a hablar con el presidente Álvaro Uribe?
No.
¿Qué piensa de una posible segunda reelección?
Creo que hay una tendencia nacional y el pueblo no ve un líder de la estatura del presidente Uribe. Si se lanza y el Congreso aprueba el referendo, nosotros lo apoyaremos.
Recientemente se ha hablado de la unión de todos los partidos uribistas, ¿ustedes le jalarían a eso?
Yo sí creo que los partidos que nacieron bajo la sombrilla del uribismo debieran unificarse. Nosotros no nos consideramos haber nacido bajo esa sombrilla, porque nuestro Partido tiene la personería jurídica desde 1997. No nos ha llegado una invitación en ese sentido, somos independientes y nunca hemos tenido el apoyo electoral del Presidente, ni nos hemos basado en su prestigio. Al contrario, de manera injusta, por comentarios y chismes que le llevaron algunos líderes de otros movimientos, fuimos estigmatizados y nos mandó investigar. Ahora, si el Gobierno nos invita a participar en un gran partido, lo analizaremos. Pero el llamado es para la U, Colombia Democrática, Cambio Radical y Alas-Equipo Colombia.
¿Cómo ha visto el escándalo de la yidispolítica, teniendo en cuenta que Yidis Medina lo acusó a usted de haberse reunido con ‘Ernesto Báez’?
Sobre la acusación que me hizo durante una semana por todos los medios, ella se retractó y dijo que la habían tergiversado. Ese ha sido el mal más grande que le han hecho a Convergencia Ciudadana. En cuanto a la mal llamada yidispolítica, desde que se hizo la votación todo el país se dio cuenta de que de un momento a otro ella cambió su voto, voluntariamente o como sea. Yo lo que digo es que en Colombia siempre han existido parlamentarios que de una u otra manera reciben favores del Gobierno por su trabajo y su apoyo en proyectos.
¿Le da optimismo la salida de la cárcel de los ex senadores Mario Uribe y William Montes?
En la situación en que me encuentro es difícil opinar. Soy respetuoso de las decisiones que toman tanto la Corte Suprema como la Fiscalía.
¿Qué piensa del choque institucional entre el presidente Uribe y la Corte Suprema?
Ha faltado tolerancia y el país es el que no está saliendo bien librado, incluso a nivel internacional. Si el Presidente dejara de atender ese asunto, podría producirle más a Colombia en otros campos.
¿Usted cree que en Colombia existe un cartel de testigos, como lo dijo hace poco el senador Hernán Andrade?
Lo que existe es un cartel de desinformadores y calumniadores. Pero detrás de ellos no está, como se pretende decir, la justicia, sino actores y contradictores de las personas en cada una de las circunstancias. Yo confío en que la justicia al final decantará y esos testigos se quedarán sin argumentos porque sus testimonios no son reales.
¿En su caso ha sentido de pronto irregularidades en el proceso?
Lo que puedo decir es que en nuestro caso fuimos víctimas de intrigas políticas regionales de gentes desalmadas de cuello blanco. Van y asocian testigos por medio de intermediarios para que hablen contra fulano de tal, y así vincular a
una situación, porque en río revuelto, ganancia de pescadores. De pronto hemos sentido que hay testigos pagos, pero eso no es responsabilidad de la justicia. El sistema judicial lo que hace es recoger información y sopesar si los testimonios son ciertos. Mientras la justicia haga esos análisis sólidos, asimismo actuará fiel a la balanza.
¿Cree que es necesaria una reforma a la justicia?
El Gobierno la ha propuesto y veo difícil que se dé si no hay consenso con las Cortes, y la situación del país no está realmente para lograr ese consenso. Me parece que el ministro Fabio Valencia Cossio tiene buenas intenciones, pero no se ve que sea una reforma profunda sino tangencial sobre elementos puntuales, de quién nombra a quién. Además, la situación que está viviendo con lo de su hermano Guillermo León le hace más difícil la tarea.
¿Y la reforma política?
Tiene cosas positivas y elementos regresivos, como el bajar el umbral. Eso no fortalece los partidos sino que contribuye a dispersarlos aún más. En la reforma política hay que purificar los partidos de los vínculos con elementos ilegales, como el narcotráfico. Estamos de acuerdo en todo ello, incluso en que una colectividad pueda ser sancionada, quitándole la personería jurídica, si se descubre que alguien tiene ese tipo de vínculos. Pero dentro de la libertad y el derecho no se puede aceptar que una persona afecte una institución. Allí habría una contradicción y una injusticia. Lo que decimos es que la persona sea condenada lo más fuerte posible, pero no que el partido tenga que sufrir por el efecto del engaño.
Las acusaciones de Yidis Medina
El pasado 6 de junio, la ex representante a la Cámara Yidis Medina, detenida por el delito de cohecho por supuestamente haber recibido dádivas del Gobierno para cambiar su voto a favor de la reelección, declaró ante la Fiscalía dentro del proceso que por parapolítica se le sigue a Luis Alberto Gil.
La ex congresista aseguró que fue testigo de un supuesto encuentro entre Gil y líderes paramilitares del Magdalena Medio. En agosto del año pasado, en varios medios de comunicación, Medina había dicho que vio a Gil tomando whisky con el jefe paramilitar Ernesto Báez. Según afirmó, el encuentro se habría producido entre los años 2001 y 2002 en una vereda cercana a Barrancabermeja. Luego de esa declaración, Yidis Medina fue citada varias veces por la Corte Suprema, que en ese entonces llevaba el proceso de Gil, para que presentara las pruebas en las que sustentaba sus afirmaciones, pero nunca lo hizo.
La detenida congresista dijo que había hecho las revelaciones después de cinco años, porque consideraba que los dos estaban ya en las mismas condiciones. “Quieren amedrentar nuevamente a los políticos en Barrancabermeja”, señaló.
Los líos de Convergencia Ciudadana
Los congresistas y ex congresistas de Convergencia Ciudadana investigados dentro del proceso de la parapolítica son: Luis Alberto Gil (Santander), Carlos Emiro Barriga (Norte de Santander), José Manuel Herrera Cely (Santander), Óscar Josué Reyes Cárdenas (Santander), Luis Alfonso Riaño (Santander) y Juan Carlos Martínez Sinisterra (Valle del Cauca). Y hay uno detenido: Luis Eduardo Vives Lacouture, ex senador del Magdalena.
Un estudio de la Unidad Investigativa de Indepaz reveló que para las elecciones a Senado de 2006 el partido obtuvo 566.823 votos totales, de los cuales 245.984, es decir, el 43,39%, corresponden a los candidatos que hoy están involucrados en el proceso por presuntos vínculos con grupos armados ilegales. En lo que tiene que ver con la Cámara de Representantes, los dos representantes que sacó Convergencia Ciudadana (Riaño y Herrera Cely) obtuvieron 78.047 votos.
El ex senador Luis Alberto Gil anunció que el partido estará realizando consulta interna el próximo 26 de octubre, para elegir a los miembros de los comités ejecutivos departamentales y los comités ejecutivos municipales. “Seguimos adelante”, enfatizó.