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Los cinco precandidatos presidenciales independientes que mejor marcan en las encuestas lograron el miércoles lo que parecía imposible: el primer acuerdo sobre uno de los temas de fondo de la política electoral, consistente en la defensa a ultranza de la Constitución de 1991 y el consecuente rechazo a la reforma política que cursa en el Congreso de la República.
Luis Eduardo Garzón, Enrique Peñalosa, Antanas Mockus, Marta Lucía Ramírez y Sergio Fajardo, todos antirreeleccionistas, se dieron cita ayer en el Capitolio Nacional para rechazar la iniciativa, que calificaron de “clientelista, puestera y de maquinaria del actual Congreso”.
Pese a que sus tendencias ideológicas los han hecho disentir entre sí sobre varios temas, con el histórico consenso de ayer, curiosamente ratificado en el Patio Rafael Núñez, del Capitolio, los presidenciables no sólo dejaron expresa su oposición a la reforma, sino que demostraron que sí es posible la integración de fuerzas alrededor de las ideas más allá de los colores políticos.
Mockus tomó en sus manos la Carta Política y la puso al revés para explicar, según él, lo que pretende hacer el Gobierno legislando en beneficio propio. Denunció que las personas que promueven la reforma no sólo quieren sacar del escenario a congresistas independientes, sino limitar las posibilidades de participar en política a concejales y diputados.
Se refería al denominado ‘transfuguismo’ o la ‘estrategia del caracol’. Es decir, el paso de un senador o representante de un partido político a otro llevándose la curul. También rechazó la inhabilidad de un año para que diputados y concejales puedan aspirar al Legislativo y el establecimiento de un umbral del 3% para que se pueda conformar un partido político.
Peñalosa les pidió a los senadores que promueven la reforma que le expliquen al país con sinceridad a favor de quién se está legislando: “Están cerrando la democracia colombiana”, dijo, y pidió presentar un referendo donde se incluya una contrarreforma política, en caso de que sea aprobada la qu ellos rechazan.
Para Fajardo, el “reversazo” que se está tramitando en el Legislativo le va hacer gran daño a Colombia. Por eso recalcó que “somos expresión de la Constitución del 91”.
“Esta es una reforma profundamente retrógrada en función de que se reafirman los vicios con un criterio de inmunidad, impunidad y exclusión”, dijo el ex alcalde de Bogotá Lucho Garzón. A su voz se unió la senadora Ramírez, quien se quejó porque la reforma no estableceun mínimo de participación femenina en la política.
Anticipándose a esta reunión, el pasado martes el ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, se reunió con miembros de la Comisión Primera del Congreso con el objetivo de analizar la reforma, a la que le restan dos debates.
Según trascendió, se está planteando que una vez entre en vigencia esta ley, a los dos meses siguientes los políticos puedan cambiarse de partido, que la inhabilidad para que diputados y concejales aspiren al Legislativo desaparezca o se reduzca a cuatro meses. Y el umbral para consolidar la personería jurídica de un movimiento se bajaría al 2%.
Armando Benedetti, de la U, les lanzó una pulla: “Los que lloran son los que tienen poquitos votos para ser Presidentes”.