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Se habló de inauguración, pero en realidad fue más una reinauguración, pues la Fundación Buen Gobierno fue creada en 1994 como el espacio de organización de fuerzas para que Juan Manuel Santos compitiera en ese entonces por la Presidencia de la República. El nombre estuvo inspirado en la campaña de 1992 del exmandatario estadounidense Bill Clinton, que promovió el “buen gobierno”, un concepto que Santos explicó en una frase: “El mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”.
En 1996, cuando la crisis de gobernabilidad era aguda por cuenta del proceso 8.000 y el tema de dialogar con las guerrillas estaba en las agendas latinoamericanas, Santos, entonces presidente de la fundación, invitó al país al canadiense Adam Kahane, destacado por el papel que cumplió en el proceso de paz de Sudáfrica después del apartheid. El encuentro se concretó en Rionegro (Antioquia) en 1997, donde durante nueve días se encontraron en una misma mesa representantes del Congreso, la comunidad civil, empresarios, sindicatos, la Iglesia, militares, la guerrilla y paramilitares.
Un ejercicio de convivencia que se denominó Destino Colombia —calificado como “conspiración” por el gobierno de Ernesto Samper— y en el que se plantearon cuatro visiones posibles del país, 16 años hacia el futuro. Cuatro escenarios que terminaban con algo que hoy se quiere recuperar a partir de esta nueva etapa de Buen Gobierno: “La unión hace la fuerza”. Sólo que, como pinta el escenario político nacional en estos momentos, no será una tarea fácil, pues de entrada se percibe un creciente malestar en la Unidad Nacional, la alianza partidista bastión del mandato de Santos.
¿La razón? No quieren aceptar que Buen Gobierno esté por encima de esa coalición. En otras palabras, el asunto es de celos, y de todo tipo. Por ejemplo, liberales, conservadores y el Partido de la U han dicho que no le van a hacer el juego a Germán Vargas Lleras, presidente de la junta directiva de Buen Gobierno, quien busca “salvar” a su partido, Cambio Radical, y abonar el camino para una posible candidatura. Ya lo dijo el expresidente César Gaviria: “El Partido Liberal está en la reelección del presidente Santos; no tiene un plan B. A ese plan B no nos van a llevar ni a palo ni a rejo. Ya estamos muy grandes para aceptar eso”.
En ese sentido, varios congresistas del Partido de la U pidieron claridad sobre cuál será el rol de la colectividad en la jefatura del entrante debate presidencial, léase reelección, al tiempo que el senador conservador Hernán Andrade calificó como “inoportuno” el momento de lanzar una plataforma como Buen Gobierno, en medio de la crisis de popularidad que atraviesa el presidente: “Los ánimos tienen que calmarse. La crisis para el presidente Santos no se ha superado”, dijo.
Por eso, anoche, en la reinauguración de la fundación, se esperaba que tanto Vargas Lleras como el mismo presidente Santos reafirmaran sus posturas en torno a la necesidad de mantener la unidad en la defensa de la obra de un gobierno que busca que sus políticas continúen “más allá del 7 de agosto de 2014”, como ya ha dicho el primer mandatario. Pero el problema es precisamente ese: que en la Unidad Nacional creen que es inconveniente poner en marcha una estrategia que promueve la reelección de esas políticas, sobre todo si los está dejando por fuera.
“Lo que empieza a sentirse es una tensión en el sentido de que la fundación se ha ido sesgando hacia el partido minoritario de la coalición”, señaló por su parte el senador liberal Luis Fernando Velasco. Sin duda se refería a Cambio Radical. “Si esa es la decisión, no hay problema. Se tendrá que buscar un mecanismo alterno para coordinar la campaña y el Partido Liberal tiene su propia estructura: tiene presencia en todo el país y la capacidad de movilizar esa estructura a favor de Juan Manuel Santos. Porque no vamos a ser idiotas útiles para movilizarla a favor de un proyecto político ajeno. Ahora, en la eventualidad de que ese proyecto no sea Santos, el partido tiene su gente para salir a hacer el debate”, agregó.
Por ahora, queda claro que el reto de Vargas Lleras desde Buen Gobierno será desvirtuar todos los rumores sobre la supuesta plataforma electoral que tendría en la fundación y enviar un mensaje de unidad en torno al jefe de Estado y su posible reelección. No parece fácil con las posturas asumidas por algunos legisladores, aunque en el fondo todos saben que es una necesidad ahora que el expresidente Álvaro Uribe anunció su candidatura al Senado y que se hace imperioso recuperar el terreno perdido por las protestas sociales, los paros y los tropiezos del proceso de paz con las Farc, lo cual se ha visto reflejado en las últimas encuestas.