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Los acuerdos de paz a los que eventualmente lleguen el Gobierno y las Farc en las negociaciones de La Habana (Cuba) sólo quedarán en firme cuando hayan sido refrendados por el pueblo colombiano, bien sea a través del mecanismo de un referendo o de una asamblea constituyente. De esta realidad se desprenden varias aristas, siendo la principal el hecho de que es lógico que la guerrilla sólo considere la entrega de sus armas después de que la ciudadanía le haya dado el aval o la “bendición” a lo pactado.
Esa es la principal conclusión que queda tras las declaraciones dadas por el presidente Juan Manuel Santos en entrevista con Blu Radio, en la que ayer reconoció —sin pelos en lengua— que es lógico considerar que las Farc no van a entregar las armas para después someterse a un referendo que pueden perder: “Hacemos unos acuerdos, habría un cese al fuego inmediato. Entramos en la tercera fase de implementación y uno de esos pasos fundamentales es que el pueblo pueda refrendar lo acordado. Las Farc no van a decir que se desmovilizan sin que nadie les haya dado ningún tipo de garantía para que puedan participar en política. Uno tiene que ponerse en los zapatos de la contraparte”, dijo.
Según el mandatario, con la tesis del procurador, Alejandro Ordóñez, de que el referendo de refrendación se haría poniéndole una pistola en la sien a todos los colombianos y violando su derecho a la abstención, no sería posible hacer ninguna elección en el país y todas las realizadas en los últimos años estarían viciadas, porque las Farc, de una u otra manera, siempre han intervenido. “Si logramos unos acuerdos, qué maravilloso sería que el pueblo se pueda expresar a favor o en contra el día de más concurrencia a las urnas”.
Ahora, lo que sí quiso dejar en claro el primer mandatario es que la entrega de las armas o su “inutilización” es algo que necesariamente hará parte de la negociación: “Que las armas dejen de pertenecer a las Farc, tenga la plena seguridad que va a ser así”. Y es que para Santos, el proceso de paz tiene “enemigos muy poderosos” que lo están satanizando con un arma muy poderosa: el miedo. “Están dibujando un escenario apocalíptico si hacemos la paz (…) por eso quiero decirles a los colombianos que esto es algo que tenemos muy bien pensado, es un proceso realista, serio, sabemos dónde están las líneas rojas y cualquier cosa que acordemos será puesta a consideración del pueblo”.
Y agregó: “Nadie ha hablado de negociar la paz con total impunidad. Estamos negociando la paz con una justicia transicional, que significa un sacrificio de la justicia, pero no estamos hablando de impunidad”. E insistió en la que ha sido su directriz desde el inicio de los diálogos: nada está acordado hasta que todo esté acordado, poniendo el ejemplo de un pintor que no quiere que el comprador de su cuadro lo vea cuando está en un 15 o 20% sino cuando ya lo tiene terminado.
“Eso es lo que quiero: que el pueblo colombiano vea el cuadro completo. ¿Que va a haber un sacrificio de justicia? Sí, tiene que haberlo, de eso se trata, pero al mismo tiempo están los beneficios. Cuando tengamos el paquete completo, estoy absolutamente convencido de que el pueblo colombiano me va a respaldar. Es cierto que vamos a tener que enfrentar a esos enemigos de la paz, que son muy poderosos porque son muy hábiles y están usando todas las armas posibles, pero el pueblo colombiano quiere la paz, y eso lo percibo por todo lados”, enfatizó.
En la entrevista con Blu Radio, el jefe de Estado reveló también que llevará a la próxima Asamblea de las Naciones Unidas la discusión sobre los límites que debe tener la justicia internacional para no ponerle obstáculos a un proceso de paz. Según dijo, reconociendo los compromisos de Colombia, el objetivo es “encontrar el equilibrio que nos permita respetar el Estatuto de Roma, pero que también nos permita la paz”. Además recordó que cuando estaba valorando la posibilidad de abrir un diálogo con las Farc se reunió con el exfiscal jefe de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo.
“Al final, la conclusión fue que la comunidad internacional, por más que tenga voces fundamentalistas que se van a oponer, va a entender que la justicia no va a ser obstáculo para la paz (…) el país debe decidir cuánto de justicia está dispuesto a sacrificar para lograr la paz”, señaló. Santos aseguró que espera que pronto se abra el diálogo con el Eln y que no cree que el reciente revés en las encuestas afecte cualquier decisión frente a su reelección, pues, a la larga, si el Gobierno está ofreciendo, eso es lo que el país evaluará.
E insistió en que hay quienes están usando las armas que usaba Goebbels en la época de Hitler para hacerle oposición, diciendo que se vendió al comunismo y que quiere que Colombia acoja el modelo castrista o chavista: “Todos los días, en las redes sociales, están haciendo eso: diciendo que yo voy a entregarles el país a las Farc (…) no les estoy entregando nada, no estoy entregando nuestros sistemas económico y político. Nada de lo fundamental de nuestro funcionamiento como Estado o como democracia se está entregando”, concluyó.