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«No verán derrotado a Santos»

“Quienes quisieran lo contrario, se quedarán con los crespos hechos”, asegura Juan Mesa, el exconsejero de Comunicaciones del presidente de la República y actual directivo de la fundación Buen Gobierno.

“Ya hubiera querido yo tener siquiera una parte de la gran influencia que algunos me endilgan, sobre la prensa”, dijo Juan Mesa.  / Andrés Torres
“Ya hubiera querido yo tener siquiera una parte de la gran influencia que algunos me endilgan, sobre la prensa”, dijo Juan Mesa. / Andrés Torres

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¿Qué opina de las más recientes encuestas en las que la imagen y la posibilidad de reelección del presidente Santos salen tan estropeadas?

En cuanto a la primera, no hay nada sorpresivo en ello, porque el efecto sobre la imagen presidencial en un mes tan convulsionado como septiembre se había anticipado en otras mediciones. En cuanto a los escenarios electorales, no tengo una lectura tan negativa como la suya. A pesar de no estar en el mejor momento del gobierno, cuando a la gente se le pregunta sobre alternativas para escoger candidato para mayo de 2014, la opción de votar por el presidente Santos está por encima de las demás, seguida por la de su exministro Germán Vargas Lleras, que hoy lidera la fundación Buen Gobierno.


Sin embargo, Santos no cuenta con gran preferencia en la intención de voto. Por el contrario, una de las encuestas concluye que si se enfrentara con Vargas Lleras, este le ganaría.

Ese resultado es propio del desgaste que ha sufrido el Gobierno por el efecto de los paros, como ya se sabe. Sin embargo, creo que esta “foto” de las actuales mediciones no será nada parecida a la realidad de mayo. Quedan todavía ocho meses para adelantar el proceso electoral, tiempo suficiente para que el presidente pueda divulgar su obra de gobierno y para asegurar que las abrumadoras mayorías que votaron por él en 2010 vuelvan a acompañarlo en caso de que decida ir a la reelección.

¿En el círculo de Santos se ha considerado el escenario electoral presidencial con Germán Vargas Lleras como rival?

Ese escenario no se presentará. Soy testigo del trabajo dedicado y del liderazgo con que Vargas Lleras ha asumido su papel como presidente de la fundación. Él ha puesto siempre de manifiesto su interés en que las políticas del presidente Santos tengan continuidad. Esos rumores provienen de sectores interesados en distanciar al doctor Vargas del presidente Santos, propósito que no han logrado ni lograrán.

La “abrumadora mayoría” de votos que usted menciona antes, existía por el arrastre de Uribe, hoy en la oposición. ¿Cuántos de los votos de 2010 cree que reaparecerán en 2014?

Es verdad que mucha gente que eligió al presidente, votó por la continuidad de algunas de las banderas de Uribe, banderas que el Gobierno ha sido cuidadoso en preservar, contrario a lo que se ha dicho. En materia de seguridad, el Gobierno ha seguido combatiendo a la guerrilla. Neutralizó a los números 1 y 2 de ese grupo y, además, a 45 jefes de frentes. Los indicadores muestran cómo se ha casi duplicado en los últimos tres años la inversión. Y en materia social, las coberturas se incrementaron: un millón 700 mil colombianos salieron de la pobreza y otros 700 mil, de la pobreza extrema. Como verá, hay sólidas razones para conservar las mayorías.

Si fuera cierto, ¿por qué Uribe se expresa tan negativamente sobre Santos? ¿O no hay molestias?

Hay varias molestias, por supuesto. Una de las más hondas fue la decisión de entablar relaciones con el gobierno de Venezuela, pero eso no ha debido sorprender a nadie, porque durante su campaña el presidente dijo abiertamente que no quería tener conflictos con los países vecinos. Otra cosa que le molestó al exmandatario fue que Santos integrara su equipo de gobierno con total independencia y sin consultarlo. No obstante, creo que más que diferencias puntuales, en el fondo hay una aspiración legítima del uribismo de reconquistar el poder. Y para eso, su principal herramienta es la oposición, no reconocerle ningún acierto al Gobierno e intentar sembrar un clima de miedo y perturbación.

Le menciono otra molestia: la decisión de Santos de iniciar conversaciones con las Farc, que debió tomar por sorpresa al expresidente…

De nuevo le recuerdo que Santos, en su campaña, habló de la posibilidad de entablar conversaciones con los grupos insurgentes, tal como se viene haciendo: con una agenda definida, sin despejar un solo milímetro de territorio y sin renunciar a seguir combatiendo. Y que, al aprobar el Congreso la Ley de Víctimas, algo impensable en el gobierno anterior, el presidente reconoció la existencia de un conflicto interno. Así que no había de qué sorprenderse. Pero, además, al final del cuatrienio pasado también hubo intentos por negociar con la guerrilla. No se entiende por qué hubiera sido bueno un diálogo de paz en ese momento y por qué se ve tan negativo ahora.

Cuando alude a que el equipo de gobierno no le gustó a Uribe, ¿incluye su nombramiento como consejero de comunicaciones? Se sabe que el expresidente no le tiene afecto a usted.

Sí, tengo esa impresión. Entiendo que me culpan de manipular a los medios para que estos publiquen información en contra del gobierno anterior. Usted, que es directora de un noticiero, sabe que es imposible intentar hacer eso con la prensa colombiana. A lo único que me he dedicado es a defender la gestión del gobierno con el que trabajé y en el que creo. Jamás he sido partidario de llevar las diferencias políticas al terreno personal. Por eso nunca he respondido las acusaciones que desde ese lado lanzan en mi contra. Simplemente las considero gajes del oficio.

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Con su disculpa, de usted dicen que es el “rasputín del régimen”. ¿Qué opina al respecto?

Dicen no. Ese mote me lo atribuyó Francisco Santos en una columna en que me acusó de lo que ya dije: manipular a los medios. Más que una ofensa a mí, lo considero una ofensa a los periodistas. En estos cargos de comunicaciones en la Presidencia, siempre sucede lo mismo: al que está ahí lo responsabilizan de cuanta entrevista, foto, columna o caricatura se publica. Ya hubiera querido yo tener siquiera una parte de la gran influencia que algunos me endilgan, sobre la prensa. Lo que nadie puede asegurar es que yo haya intervenido en campañas difamatorias contra alguien.

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Pequeño paréntesis: en el mundillo político también se oye que el expresidente Gaviria está muy molesto con usted.

Tengo el mayor respeto por el expresidente Gaviria. Siempre que he conversado con él, he notado su ánimo de aportar ideas para que al jefe de Estado le vaya bien. Creo que él tiene algunas observaciones que deben ser tenidas en cuenta, porque le preocupa que el Gobierno sea percibido como distante de las regiones. Con su hijo Simón tengo una amistad personal. Si es cierto que existe de parte de uno de ellos alguna molestia, el primer interesado en aclararla soy yo, pero entenderá que no lo haría por estos canales.

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Volvamos al tema central: en la orilla de la otra oposición, la del Polo, creen, contrario al uribismo, que Santos y Uribe representan lo mismo aunque parezcan diferentes. ¿Qué respondería a esta interpretación?

La doctora Clara López, presidenta del Polo, tuvo oportunidad de desempeñarse como alcaldesa de Bogotá durante varios meses y encontró en el Gobierno Nacional gran receptividad para trabajar los temas de ciudad. Ella sabe, por experiencia, qué diferencia a Santos de Uribe. Pero no hay que dejar de tener en cuenta que, siendo el Polo un partido de oposición, no es desde esa orilla desde donde le reconocerán los logros al gobierno.

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Santos, que quiere que se le reconozca un talante más democrático que Uribe, ha golpeado, con sus declaraciones públicas, a opositores de izquierda como Jorge Enrique Robledo y Piedad Córdoba. ¿A qué obedecen esas actitudes?

Este gobierno ha sido completamente respetuoso con la oposición. En los casos que usted menciona, hay explicaciones para las actuaciones de cada momento, pero no hay quien pueda asegurar que el presidente persigue a sus opositores. De esto pueden dar fe todos los miembros del Congreso. Santos es un demócrata a toda prueba. No lo dude.

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El presidente ha tenido éxito en restablecer las relaciones con los países fronterizos pero, entre tanto, no ha podido conseguir la solidaridad interna de otros expresidentes, aparte de Uribe. Por ejemplo Andrés Pastrana. ¿A qué se debe esto?

No quisiera aventurarme a hacer diagnósticos en ese campo. Las relaciones entre los mandatarios son tan personales que me queda imposible resolver con solvencia su pregunta. Lo único que puedo decirle es que creo que es mucho más lo que une al presidente Santos y al expresidente Pastrana, que lo que pueda dividirlos.

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¿A quién le teme el presidente en materia de candidaturas?

No hay que menospreciar a ningún candidato. Los colombianos tendrán una opción variada de aspirantes a la Presidencia. Si Santos va por la reelección, estoy seguro de que será el favorecido por los electores. En la campaña pasada, faltando 15 días, algunas encuestas vaticinaban la derrota de Santos. En la primera vuelta superó ampliamente a Mockus y en la segunda la aumentó. Esperemos a conocer, entonces, la decisión del presidente y dejemos que avance la campaña.

¿Insiste en hablar en condicional sobre la reelección cuando es un hecho irreversible?

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Faltaría más que yo asumiera la vocería del presidente cuando no la tengo. No hay remedio: hay que esperar al 25 de noviembre.

¿Cuál es el papel de la fundación Buen Gobierno hoy? Todos sabemos que Santos va por la reelección, pero como aún no está declarada, las tareas de ustedes deben camuflarse.

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Como le digo, la ley es clara en establecer una fecha puntual para que el presidente pueda anunciarle al país si buscará la reelección y no debe quebrantarse. La fundación Buen Gobierno inició operaciones con el fin divulgar los resultados del Gobierno, de defender la gestión del presidente y de trabajar para que las iniciativas que se vienen ejecutando tengan continuidad. Todos los rumores hacen parte del ambiente preelectoral que se está viviendo de manera anticipada.

Con la apertura de Buen Gobierno pasa como con la participación en política de los funcionarios: está prohibida, pero se incurre en ella. O se cumple, pero en apariencia.

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Ningún funcionario público está haciendo proselitismo a favor del Gobierno. Precisamente por ser respetuosos de la ley, Germán Vargas Lleras y yo nos retiramos. Entendimos que para desempeñar nuestra tarea actual sólo podíamos hacerlo desde afuera. Además, la fundación no tiene candidatos ni está elaborando listas electorales. Hemos convocado grupos de estudio para examinar las actuales políticas sectoriales y estamos rodeándonos de la mejor gente. Pero hemos sido tan reservados y prudentes con lo que hacemos, que en las regiones consideran que tenemos que ser más eficientes en las comunicaciones.
Precisamente, al equipo de comunicaciones de Casa de Nariño, e incluso al presidente-periodista Santos, les critican la ausencia de estrategia, que se reflejaría en la falta de reacción adecuada ante problemas como el del reciente paro agrario.

En el caso de los paros, el propio presidente ha reconocido que no hubo manejo adecuado del problema. Pero debido a que me retiré hace poco, no me parece leal entrar a calificar el trabajo del equipo actual de comunicaciones. Con el paso del tiempo, el efecto de las manifestaciones se irá desvaneciendo y podremos centrar el debate en lo que a la gente realmente le interesa, es decir, en las propuestas que se presentarán para acceder de nuevo a la Presidencia. Estoy seguro de que el debate llegará a ese terreno y si Santos aspira a la reelección, quienes quieren verlo derrotado se quedarán con los crespos hechos.

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¿Por qué Santos da la impresión de no estar seguro de las metas que propone? Me refiero a que sus mensajes son contradictorios o confusos, aun en los programas bandera de la administración.

Mire usted: si algo obsesiona al presidente es hacerles seguimiento periódico a sus promesas de campaña y a las metas del plan de desarrollo. Eso explica que los niveles de ejecución del Gobierno registren índices altos. El problema es que la percepción que existe no corresponde a los hechos. Puede que falte claridad en los mensajes o que se estén transmitiendo muchos al mismo tiempo, y que a eso se deba la confusión que usted menciona. Aunque no veo ninguna contradicción real, corregir esa deficiencia será uno de los grandes retos que tendremos en los meses siguientes.

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