
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El periodo de vacaciones es un derecho de rango legal para los empleados del sector público y privado (Decreto 1919 de 2002). Esto cobija a los alcaldes, gobernadores y hasta al Presidente de la República. Así, el debate no es si un mandatario sale a descansar unos días o no, sino si debe hacerlo cuando el país, ciudad o municipio está pasando por una situación sin precedentes, como la que se vive a causa de la pandemia.
Al analizar el panorama nacional, muchos alcaldes y gobernadores han tomado su periodo de vacaciones en estas fechas. Sin embargo, el imaginario colectivo no es muy consciente sobre qué mandatarios tomaron su descanso y cuáles no. Pero lo cierto es que, en el caso de las ciudades principales, las vacaciones de sus alcaldes han servido para generar críticas desde todas las perspectivas posibles.
Aunque pueden existir tantas explicaciones como sujetos, una de las principales razones de este revuelo radica en que muchos de estos líderes políticos locales han asumido un rol protagónico en el nivel nacional. En el caso del manejo de la pandemia, por ejemplo, algunos alcaldes se han puesto prácticamente al mismo nivel que el Presidente de la República para tomar decisiones que, muchas veces, son contrarias en términos de salud pública. En otras palabras, mientras que a nivel local se decide una cosa, la Presidencia dice otra.
Por lo mismo, los alcaldes que han tenido una sobreexposición tienen que asumir que todo lo que hagan o dejen de hacer será inmediatamente cuestionado. Y una de las principales fuentes de información son las redes sociales, en las cuales esos mandatarios incluyen información personal como fotografías que echan más leña al fuego. Por esta razón, ante la decisión de estar en boca de todo el mundo, se debe esperar que hablen a favor y en contra constantemente.
Pero más allá de ese asunto, el mayor problema es que las ciudades no paran a descansar como sí lo hacen sus alcaldes y mucho menos medidas como las cuarentenas, que se creían superadas. Mientras que desde el nivel territorial se manda a la gente a permanecer de nuevo en la casa, con las terribles implicaciones que esto tiene en todo sentido, se ve a algunos mandatarios lejanos a esta decisión trascendental y con asesores a los que parece que se les fueron las luces. Este tipo de decisiones no pueden estar en manos de alcaldes o gobernadores encargados, sino que han de provenir de la persona a la que se le confiaron las riendas de la ciudad.
De ahí que el terreno está abonado para sembrar todo tipo de críticas desde sectores de oposición e incluso de adeptos a los mandatarios locales, dejando un sinsabor en el ambiente que resta más de lo que se puede llegar a pensar. El tema de las vacaciones es lo de menos, el asunto es que las decisiones que se están tomando en ausencia de los alcaldes tienen unas implicaciones muy graves para un año que hasta ahora empieza.
Se puede concluir de esta manera que las vacaciones son un derecho legalmente protegido que, en efecto, puede tomar cualquier mandatario como los alcaldes. De hecho, las críticas son esperables frente a personas con un alto nivel de exposición en el rango nacional. Pero lo realmente preocupante es que se prevea un incierto panorama para atender la pandemia, sin que los mandatarios elegidos estén al frente tomando las decisiones como se esperaría en una situación de pandemia. Habrá que esperar para ver si cuando los mandatarios en propiedad regresen de sus vacaciones, las decisiones de los alcaldes encargados seguirán en firme.
* Profesor del programa de Ciencia Política, de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá